MAR DE LAS PAMPAS: MÉDANOS VIVOS, NATURALEZA Y ENCANTO

Por su tan particular fisonomía, fue postulado como uno de los mejores pueblos turísticos del planeta. Calificado como un oasis de bosque, representa una opción singular para toda época del año. La tentación de perderse en un laberinto urbano con atracciones muy especiales y gozar de sus preciosas playas.
Por su tan particular fisonomía, fue postulado como uno de los mejores pueblos turísticos del planeta. Calificado como un oasis de bosque, representa una opción singular para toda época del año. La tentación de perderse en un laberinto urbano con atracciones muy especiales y gozar de sus preciosas playas.

Las callecitas de Mar de las Pampas tienen ese qué se yo… Suben y bajan, van y vienen. Las avenidas –como Cruz del Sur, Las Acacias, Las Toninas, Padre Cardriel, la Almirante Brown limítrofe con Las Gaviotas– se nutren del bosque, el cielo, el sol y el mar. Son serpenteantes y con rumbo impreciso, como las interiores, Querandíes, Albatros, Ombú, Juez Repetto, Victoria Ocampo, Doña Acacia… Todas de arena, la mayoría tapadas de pinochas. Algunas, cortadas sin salida: Martín Álzaga, Paiva, Gaboto, Paraná, Río Salado, Pampa Chica… Durante todo el año dan ganas de perderse en ese laberinto desbordante de pinos, al borde de enormes mansiones o de casas siempre bonitas, desde las ostentosas y suntuosas hasta las bastante más sencillas, coloridas, modernas… 

Es uno de los balnearios más pujantes en las últimas décadas, y combina elegancia, confort y decenas de kilómetros de playas de arenas y naturaleza rabiosa, siempre teniendo en alta consideración otro aspecto saliente: el estricto respeto por el medioambiente, concepto ineludible de ciudad limpia, en comunión íntima con la naturaleza. Un balneario en el que los turistas tienen la posibilidad de acceder a un excepcional espacio verde al alcance de sus manos y de sus bolsillos.

Mar de las Pampas fue pergeñado para marcar la diferencia desde la geografía tan propia, que reproduce como ningún otro balneario las irregularidades de los médanos cercanos a la playa y los convierte en virtuosa belleza. Y le ganó al destino. Porque los primeros proyectos habían diseñado un damero con el tradicional estilo español, esto es manzanas cuadrangulares, paralelas y perpendiculares a la línea de la costa. Pero claro, el dibujo costero de la zona es muy trabado, la enorme diferencia con otros lugares de la costa atlántica. Por fortuna, la naturaleza venció una vez más, y lo irregular del territorio fue determinante para la recomposición del dibujo fundacional. Efectivamente, los lotes adquiridos por Antonio Vázquez, Manuel Rico y Jacobo Zceltman, “hombres de empresa” los tres, fueron replicando la costumbre por la fijación de médanos mediante especies diversas (álamos, sauces, pinos, acacias, eucaliptos, cipreses y otras), aunque mayoritariamente fueron pinos. Así lograron frenar la movilidad dunícola. Comprendieron como pocos la potencia de la naturaleza y emprendieron el diseño de dibujo urbano sumamente irregular, respetando curvas y quebradas. 

Desde entonces, el crecimiento fue tremendo, y en forma exponencial se repitió en la pandemia. En muy pocos años no solo se multiplicaron las diferentes edificaciones, particulares y comerciales, de los más variados tamaños, sino que de aquellas escasas decenas de habitantes que se contaban en los primeros años de la década de los 90 pasaron a los casi 5000 actuales. 

MEJORES PUEBLOS

A los habitantes fijos y a los turistas de paso los une el amor por la naturaleza y el cuidado del hábitat. Desde aquellos primeros colonos se estableció que los espacios construibles en el bosque no superarían el 70 por ciento, y aún hoy, a pesar de las diferentes modalidades de construcciones, se mantienen los condicionamientos, como el de evitar la publicidad en la vía pública o la estridencia en los ruidos y la música. Nadie en Mar de las Pampas ceja en el férreo convencimiento de luchar para preservar la región de toda contaminación. A la par que mantienen la coherencia de aferrarse a un lema tan arraigado en el balneario: “Vivir sin prisa”.

A tal punto que, recientemente, Mar de las Pampas logró ser postulada para competir en el prestigioso certamen internacional Best Tourism Villages 2026, que es organizado por la división Turismo de las Naciones Unidas (ONU). Un dato significativo es que se trata de la primera vez en la historia que una localidad balnearia de la costa atlántica bonaerense logra ingresar en el listado definitivo clave. Los otros sitios argentinos que compiten en esta ocasión son Cachi (Salta), El Trapiche (San Luis), Puerto Pirámides (Chubut), Tafí del Valle (Tucumán), Villa General Belgrano (Córdoba), Villa Sanagasta (La Rioja) y Zenón Pereyra (Santa Fe). En este 2026, se postularon 56 pueblos de 19 provincias argentinas. El criterio de selección abarcó a comunidades de hasta 15 mil habitantes: esa baja densidad demográfica debe conectarse íntimamente con cuestiones como actividades tradicionales, valores culturales y compromiso con la sostenibilidad ambiental.

En Mar de las Pampas existe un gran respeto por el medioambiente en comunión íntima con la naturaleza.

TODO EL AÑO

Cada momento es especial para visitar este balneario encantador, que está a 370 km de CABA. Con el gorro de lana hasta las orejas en invierno o dejándolo en el bolso en estos días primaverales, especiales para quienes priorizan el contacto con la naturaleza. Por caso, por los infinitos senderos de pinochas, espectaculares para interminables caminatas o para deslumbrantes paseos en bicicletas. Así como llegar hasta la playa, ahora desértica para prolongar el disfrute, no solo desde un aspecto aeróbico, sino a partir de la mirada de un horizonte siempre impactante del mar y las olas envolviendo las arenas. Un rato de meditación, la lectura de un buen libro, un partidito con toda la playa a disposición, con hijos, con nietos o con ambos. Es muy popular también la práctica de sandboard sobre las dunas. Así como las cabalgatas entre médanos y bosques.

Incluso un trote individual o en grupo por la extensión de los balnearios y, de paso, disfrutar de extasiarse con panoramas y paisajes bien distintos a cada paso, a cada metro. Y en el regreso, el mate siempre listo a mano y los sonidos tan diversos: el del viento, el del mar, el de las aves, el de algún que otro cuatriciclo que se aleja a la distancia y que rompe con la convivencia total con la naturaleza viva. 

Y si sale el sol que entibia el cuerpo y el alma, la maravilla es completa.

Esa vida de paz y tranquilidad se puede extender a otros divertimentos, como paseos por el centro comercial que tienen una fisonomía muy particular, muy propia del lugar, con ese estilo de piedra y madera de la mayoría de los comercios, siempre con un toque agreste mezclado con elegancia. 

Y se completa con una oferta gastronómica de nivel internacional. Desde cafeterías de moda y todos los locales de comida rápida, hasta restaurantes para todos los gustos, aunque este cronista recomienda especialmente los de mariscos y pescados. Están diseminados por todo el balneario, pero se destaca el polo gastronómico ubicado en derredor de la galería del centro comercial del cruce de las calles El Lucero y Mercedes Sosa.

Es uno de los balnearios más pujantes en las últimas décadas, y combina elegancia, confort y un excepcional espacio verde.

A LA LUZ DEL FARO

Así como los amaneceres en la playa son tan particulares y recomendables, de igual modo lo son las excursiones por las arenas, cuando cae el sol y sale la luna. Durante todo el año una costumbre que se renueva son los paseos nocturnos, muchas veces amenizados con fogones. Con un aditamento: la intermitente luz que llega desde el Faro Querandí…

Es un emblema geográfico, un hito del partido de Villa Gesell, pero también representa un paseo muy popular para todo aquel que llega a esta zona de la costa… Justamente uno de los modos más característicos de llegar es alquilando un cuatriciclo y zambulléndose en la calle Cardiel, que luego se convierte en la calle Mar del Plata, en Mar Azul, se atraviesa el balneario y se llega a la calle 47 para lanzarse por el ingreso a la plaza y recorrer 30 kilómetros: allí estará el poderoso gigante de 54 metros de altura, el segundo faro más alto de la costa argentina, luego del de Bahía Blanca. Impacta desde lejos, se lo divisa con sus franjas negras y blancas, que se destacan en el fondo verde rabioso del bosque. Tiene un alcance de 20 millas marinas, merced a una lámpara a la que se accede subiendo por una escalera caracol de 254 escalones. Querandíes fueron los aborígenes que habitaban la zona y que fueron calificados por sus habilidades para la caza: de ahí deviene el nombre que significa “huelen a grasa”. Esos recorridos pueden ser beneficiados con visitas guiadas. 

Toda esa región pertenece a la extraordinaria Reserva Municipal Dunícola Faro Querandí, que se extiende por una superficie de 5500 hectáreas y que finaliza a solo 2 km del faro, la frontera con su vecina Reserva Municipal Dunas del Atlántico, perteneciente al partido de Mar Chiquita. La Dunícola es de las más consideradas de la costa atlántica. Su creación tuvo un objetivo distintivo: la generación de un ecosistema fundamental para toda esa costa, ya que protege las dunas costeras. Tiene una decidida influencia en el clima, la flora y la fauna. Y considera las dunas activas o vivas (no poseen vegetación y varían constantemente sus formas y dimensiones) y las fijas o inactivas (más estables por la contención que le da la vegetación). 

Los ingresos a Mar de las Pampas son diversos. Desde la Ruta Provincial 11 o bien desde la calle 3 de Gesell, que se prolonga, hacia el sur, por un camino serpenteante que surca el bosque, en forma paralela a la playa y llega al balneario para ingresar por calle Las Acacias. Y si bien se trata de una de las localidades más jóvenes de la costa atlántica, fue integrada a la denominada “Costa Verde”, un muy selecto grupo que conforma con Pinamar, Ostende, Valeria del Mar y Cariló. O sea, balnearios con características geográficas bastante similares, ya que están establecidos desde sus inicios en sendos bosques, aprovechando la naturaleza que fue alimentada y modificada por el trabajo humano. Pero, además, tienen particularidades sociales, ya que suelen ser los preferidos por los estratos medios-altos y los decididamente altos, quienes con sus elevadas posibilidades de poder adquisitivo empujan a que esos sitios sean más selectos, a la vez que fijan condiciones arquitectónicas rumbeadas en igual sentido. 

Pero qué mejor que apreciarlo cuando los vientos entibiados de la primavera generan días especiales para sacudirse los fríos invernales… Y recorrer las callecitas de Mar de las Pampas. Esas que tienen ese qué se yo…

Mar de las Pampas fue pensado para marcar la diferencia desde una geografía que reproduce las irregularidades de los médanos cercanos a la playa. Fotos : iStock.

LAS HIJAS MENORES

Se trata de una región de un crecimiento que solo frenaron las crisis económicas de los últimos años. Pero de todas maneras, el auge de Mar de las Pampas, siempre considerada la hija menor de Villa Gesell, fue acompañado por el de sus hermanas vecinas, Las Gaviotas y Mar Azul. Ambas localidades fueron creciendo a la par, pero con un damero más tradicional. La primera se conforma en mayor medida de complejos de cabañas y de hosterías, como reflejo de las costumbres implementadas en diversas localidades turísticas argentinas durante las últimas décadas. Mar Azul, en cambio, se fundamenta en los cánones habituales de los balnearios turísticos, con una connotación más familiera, y suele contener comercios abiertos todo el año, en función de que son más numerosos los habitantes que eligieron la paz, el contacto con la naturaleza y la belleza de los paisajes como forma de vida y hasta allí fueron con sus petates. 

Ubicado a metros del mar el Village de las Pampas Apart Hotel Boutique propone una experiencia que combina naturaleza, bienestar y confort.

“NATURALEZA, BIENESTAR Y CONFORT” 

Todo el año puede disfrutarse en Mar de las Pampas. No es una mera frase que busca atraer turismo, sino que refleja la realidad potente del balneario. Justamente es lo que promueve uno de los espacios de confort allí instalados, el Village de las Pampas Apart Hotel Boutique, que propone una “experiencia que combina naturaleza, bienestar y confort para quienes buscan una escapada diferente”. Está ubicado a escasos metros del mar y del centro comercial, con arquitectura concebida para integrarse armónicamente con el bosque. La piscina cubierta climatizada, el lobby y las áreas de descanso también tienen un concepto boutique y diseño orientado al bienestar y al relax, con ambientes cálidos y una propuesta que prioriza el confort. Para los que prefieren más independencia, las Cabañas Mellmell ofrecen habitaciones superequipadas con vista a un hermoso jardín y a la piscina exterior.

NOTAS DESTACADAS:

LIMA: LA CIUDAD DE LOS REYES Y DEL BUEN COMER

En los últimos tiempos, se convirtió en uno de los destinos gastronómicos más elegidos, lo que suma atractivos a los históricos de la capital peruana: hermosos paisajes, arquitectura multifacética, extraordinarios parques y la cordialidad de su gente.

[TERMAS DEL URUGUAY] LA COMBINACIÓN IDEAL: SALUD, BELLEZA Y NATURALEZA

El litoral termal oriental, en la frontera con la Argentina, con sus seis complejos representa una alternativa de turismo sumamente atrayente y, además, con beneficios medicinales. Por caso, las termas del Arapey, un lugar maravilloso en toda época del año.