ZOE TURNES: HACER HISTORIA

Jugadora fundamental de una camada que puso al beach handball en escena, es campeona olímpica y mundial. En paralelo, se convirtió en profesional del handball tradicional y juega en España.
Jugadora fundamental de una camada que puso al beach handball en escena, es campeona olímpica y mundial. En paralelo, se convirtió en profesional del handball tradicional y juega en España.

De vez en cuando, una serie de factores se alinean y dan forma a la historia. No suele percibirse inmediatamente, y es necesaria la perspectiva para que decanten los efectos y se pueda señalar el hito. Ya con una década de recorrido, quizás se pueda hablar del cambio que significó para el beach handball argentino el grupo conformado en la previa de los Juegos Olímpicos de la Juventud que se disputaron en Buenos Aires en 2018. Ya existía un seleccionado mayor que, por su persistencia para entrenar en condiciones hostiles, se ganó un apodo que se convertiría en marca: Las Kamikazes.

En la previa a aquella competencia, fue necesario conformar un grupo nuevo, más joven, y se les presentó la disciplina a jugadoras del handball tradicional, el indoor. Así llegó Zoe Turnes a integrar un plantel que, con algún cambio menor, a lo largo de los años se instaló en la elite de la disciplina: debutaron con el oro en aquellos Juegos y el año pasado fueron campeonas mundiales.

  • Todo comenzó en el colegio, ¿no?

Sí, de chica probé gimnasia artística y tenis, pero eran deportes individuales y no me terminaban de cerrar. Con mi colegio, en cambio, participábamos de un intercolegial en el Cenard. A los once, en sexto, hice handball por primera vez para poder estar en el equipo y jugar el torneo. Lo disfrutaba con mis compañeras de clase y de otros cursos, íbamos en micros, el ambiente era hermoso, los padres llevaban banderas y bombos. Todo eso colectivo hizo que me enganchara más con este deporte. Después, me anoté en clubes para jugar más en serio: primero fui a San Telmo y de ahí pasé a Sedalo, en Lanús.

  • Hasta ese momento, no habías jugado nunca en beach.

No, solo indoor. Una vez, jugué contra el equipo de Leti Brunati, que estaba armando el proyecto para los Juegos. Tenían que captar jugadoras de handball tradicional, me vieron y me convocaron para el proyecto. Desde ese momento, no paré, y el beach también comenzó a crecer, porque se sumaron categorías para que haya más base. Hasta ese momento solo existía la selección mayor.

  • Esa camada siguió consiguiendo cosas importantes, ¿cómo lo viviste en aquel momento?

En 2018 fue un boom muy grande. El deporte no era tan visto ni reconocido, pero mientras avanzábamos en los Juegos Olímpicos, los medios nos mostraron más. En los últimos partidos, había fila para vernos y quedaba gente afuera. Ganar el oro de locales, con las tribunas llenas, fue inolvidable.

  • Hace cinco años sos profesional en handball indoor, pero nunca dejaste de ir cuando te convocaron al beach…

Sí, desde enero de 2021 estoy en España, en el Adesal, de segunda división. Durante mucho tiempo, el indoor era mi preferido, porque es donde empecé y de lo que vivo. Pero el beach se ganó mi corazón. Me encanta esto de jugar una gran parte del año la temporada de indoor, trabajar de esto y, cuando tengo descanso, sumarme al beach. Me gustan los dos, no podría dejar uno. Por suerte, las grandes competencias, como World Games o los Mundiales, son durante el receso de la temporada, entonces no hay conflicto con el club para poder jugar.

  • ¿Qué disfrutás más de cada disciplina?

Del indoor me divierte que durante el año, en el club, creamos una relación con mis compañeras y vamos a tomar algo después de entrenar, de forma espontánea, sin planificarlo. Como entrenamos temprano y es nuestra ocupación, al terminar un entrenamiento ya estamos libres. Del beach me gusta mucho que es como un show, un espectáculo. Y el ambiente: es una selección, pero, al mismo tiempo, todo es distendido. Cada vez que vuelvo, me siento en casa, como si nunca me hubiese ido. Leti nos exige y presiona un montón, pero igualmente la pasamos bien y nos sentimos cómodas.

  • ¿Qué sentiste al ser campeona del mundo?

Eso fue una locura. Todas estábamos muy convencidas de que podíamos lograrlo, era el objetivo. Teníamos confianza plena en cada una y en el grupo. Empezamos este camino como una familia, y eso se nota mucho. En cuanto salimos campeonas, quedé como paralizada. Me suele suceder, es como si no entendiera lo que pasó. Recién en la premiación me solté y lloré. Todo el trabajo y el esfuerzo valieron la pena.

  • ¿Qué objetivos te quedan por delante?

Con mi club queremos ascender a primera, ya llevamos dos años intentándolo. Y con la selección, este año no hay grandes competencias, pero cada vez que me llamen, voy a ir, como sea.

DIFERENCIAS

Zoe enumera los principales aspectos en los que difieren las dos variantes de handball: “En el tradicional solemos picar la pelota. En el beach lo que se hace es apoyarla en la arena y arrastrarla, pero no se usa mucho. El área del beach es cuadrada y no un semicírculo, como la tradicional. En el beach no hay ningún tipo de contacto y en el tradicional hay roces en todo momento. En el beach los tantos valen doble si hacés un giro 360, o si la agarrás en el aire al lanzarla, por ejemplo. Tiene otra dinámica, hay cambios constantes al atacar y defender”.

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