NATALIE PÉREZ: “LO QUE MUESTRO ES LO QUE SOY”

Mientras sigue de gira con las canciones de Casa, su último disco, se sube al escenario en la calle Corrientes y está al aire en un canal de streaming. Este mes cumple 40 años, reconoce que hay crisis, pero que de todas se aprende.
Mientras sigue de gira con las canciones de Casa, su último disco, se sube al escenario en la calle Corrientes y está al aire en un canal de streaming. Este mes cumple 40 años, reconoce que hay crisis, pero que de todas se aprende.

Es la mitad de mi vida / Mañana será otro día / Y aunque sangra todavía / Ya no me duele la herida / Yo y mis deseos pendientes / Y aunque ninguno es urgente / Parezco una adolescente / Que quiere ser diferente”, canta Natalie Pérez en el tema que abre su nuevo disco. Así, en Casa, la crisis de los 40, sus temores y anhelos, también indicios de una nueva etapa en su vida, se convierten en canciones y la alivianan para lo que sigue. Confiesa que soplar las velitas “es raro”, que si bien cumplir años le hace preguntarse cosas, “las crisis son parte de los procesos, son las que nos enseñan, las que nos hacen madurar”.

Estrena sus cuatro décadas de gira por el país y las celebra arriba del escenario, primero en Córdoba, después en Paraná, presentando el nuevo material. Desde abril, cuando lo lanzó, recorrió más de diez localidades –incluida la presentación oficial en CABA– y este mes cruzará el charco hasta Uruguay.

Casi toda su vida ha trabajado en el medio. Comenzó como cantante de jingles cuando era niña e integró la banda infantil Dance Kids. El salto llegó con Chiquititas, luego integró diversas tiras juveniles. Tuvo un gran alcance en ficciones televisivas como Las estrellas y Pequeña Victoria; y en series de plataformas on-demand, como Casi feliz. También hizo teatro musical y cine. Este año asumió el rol de jurado en el reality Es mi sueño, sigue con la obra de teatro Las cosas maravillosas y se prueba frente al micrófono en el canal de streaming Olga. La etapa musical inició con Un té de tilo en 2018 y ya lleva editados cinco discos. “La realidad es que no puedo vivir de esto, por eso tengo otros trabajos, además de que soy culo inquieto y que me gusta probar otras cosas todo el tiempo”, le cuenta a Convivimos por videollamada una tarde de visita en la casa de sus padres. A Villa Urquiza, el barrio en donde creció y sigue viviendo, también le canta en Casa.

  • ¿Qué te trajo el disco?

Gente nueva que se acerca. Llega a muchas personas que yo desconozco por completo. Me escriben por redes sociales, y miro y no hay mensajes anteriores con esas personas. En las ciudades donde estuvimos, muchos se acercaban con el disco de vinilo y me decían que puntualmente este álbum les había gustado. Así que creo que eso es lo que me trae. Un poco de madurez emocional y bastante trabajo en la previa, en el post y en el presente.

  • ¿Esta madurez emocional te permite abrir las puertas de tu “casa”?

No sé si la madurez tiene que ver con abrir las puertas de mi casa, sino con el camino recorrido y los años de vida que tengo. No pensaba igual a los 17 o a los 30 que ahora a los 40, no tenía ni la misma experiencia ni la misma confianza, eso todavía por momentos me sigue costando. Por el camino recorrido y de las crisis que atravesé en mi vida fui aprendiendo para mejorar. Todavía siento que me faltan un montón de crisis por atravesar, de cambios por hacer, de estilos musicales por explorar, hasta quizá encontrar el que realmente me define, pero en el mientras tanto hay que vivir y hay que hacer. Una nunca sabe en verdad cuándo va a llegar esa gran canción que te haga muy conocida, que llegue más a las personas, pero bueno, primero compongo para mí, para divertirme, para atravesar distintos procesos.

  • En el disco explorás estilos, ¿sos así, te gusta la variedad?

Sí, estoy convencida de que mis discos reflejan mi esencia. Siempre canto como me siento y no siempre me siento un reguetón, una canción pop o un folklore. Entonces, voy cambiando de estados, de gustos. Soy curiosa, quiero explorar. Como se trata de una pieza artística de mi autoría, está buenísimo tomarme ese permiso para decir “Esto es lo que soy”, que al final es un poco lo que hacen todos los artistas. Lo que muestro es lo que soy, las canciones que escuchan son mis historias, o muy cercanas a mi vida, cosas que no pude decir o que no pude hacer y que trato de canalizar en una canción para sacarme ese peso o darle un vuelo diferente a la experiencia.

  • ¿Todas tus facetas ocupan el mismo lugar?

Sí, me importan todas por igual, somos todas la misma, al fin y al cabo. Como que me voy retroalimentando con cada una. Con todo lo que estoy haciendo, todavía no encontré un espacio para la compositora. La tengo un poco descansando, pero no significa que esté abandonada. Necesito vivir otras experiencias para poder transmitirlas en canciones.

  • Después de treinta años de trabajo, ¿qué te entusiasma artísticamente?

Los desafíos laborales y personales. Por ejemplo, con la actuación, cuando empecé con Las cosas maravillosas nunca había hecho antes un unipersonal y me desafiaba estar sola arriba del escenario e interactuar muy de cerca con el público. Cuando me convocaron al programa Sería increíble, no tenía idea de un streaming, y fue para dar esa mirada medio parcial que tengo en general, o sea, no soy una persona tibia, sino que siempre trato de congeniar con los dos puntos de vista, porque no hay una única verdad. Así que me entusiasma encontrar ese equilibrio, acercarme a la gente y que me conozcan quizá más en intimidad, no atrás de un personaje, sino a Nati con cara de dormida a la mañana. Y con respecto a la música, seguir explorando, seguir creciendo a nivel melódico. Las melodías son fáciles de hacer y son difíciles, un poco ya está todo hecho y un poco queda mucho por hacer, entonces me entusiasma estar siempre en búsqueda de esa melodía que es muy mía y que quizás todavía ni yo conozco.

Natalie Pérez. (Foto: Gentileza Agustín Dusserre).
  • ¿Qué aprendiste de esta crisis?

Para aprender una sola cosa tenés que atravesar más de una crisis, o sea no significa que por una crisis hoy aprendí y ahora ya no lo hago nunca más. Volvemos a cometer los mismos errores una y otra vez, somos cabeza dura. Pero aprendí a respetarme, a decir que no cuando por ahí siempre decía que sí, por pertenecer o vaya una a saber por qué. Aprendí a elegir qué personas me gusta que me rodeen. Todavía me cuesta expresar mis sentimientos, expresar exactamente lo que siento sin lastimar al otro ni que sea demasiado actuado. Hay un montón de cosas que todavía no sé hacer, que probablemente me cueste seguir aprendiendo.

  • ¿Cómo cuáles?

Por ejemplo, todavía no logro priorizarme, en el sentido de que siempre están el trabajo o las obligaciones por delante y me olvido de ser constante con las disciplinas que tienen que ver con mi crecimiento personal.

“No me siento parecida a nadie, nunca hago lo que está de moda ni lo que debería estar bien”.

  • ¿Por qué sos la oveja negra, como cantás en “Black Sheep”?

En mi familia soy la que viene a desarmar todo, a romper con los esquemas. Y en lo laboral, me pasa lo mismo. No me siento parecida a nadie, nunca hago lo que está de moda ni lo que debería estar bien. De hecho, “Black Sheep” es una parodia, no soy una persona rebelde. La letra dice “Quieren venderme pero sé escaparme”, nunca trancé con la industria laboral, sea tanto la actuación como la música. Tengo mis principios muy claros. Por ejemplo, en ficción nunca tuve escenas de sexo ni desnudos, porque me incomoda y eso me hizo tener menos trabajo del que hubiera podido tener. Lo mismo en la música, empecé con cumbia, ahora que hay que hacer cumbia, yo no hago. Quizá esas mismas cosas de ser sin querer “la oveja negra” me juegan en contra muchas veces, pero estoy segura de que las ovejas negras se ven entre la multitud, espero eso.

  • ¿Qué te gusta de vos?

Me gusta mi versión más despojada de todo, sin maquillaje, sin pensar en absolutamente nada, en casa, divertida, con amigas, en familia, esa es mi mejor versión. Mi versión aventurera, de salir de vacaciones, de estar en el medio de la nada, de explorar. Y mi Nati íntima o misteriosa, más allá de que se me considere una persona cercana, no se conoce nada de mi vida privada. De verdad no comparto muchas cosas en mis redes, lo justo y necesario, algo que a veces me deja afuera. También me gusta la que no tranza con “Che, estás en el medio, tenés que hacer mil tiktoks para pegarla”. Para mí pegarla es poder tener autenticidad.

  • ¿Deseos pendientes?

Tocar bien el piano, hablar inglés. Encontrar una rutina de gimnasia, una que me divierta. Formar una familia, tener una casa en el campo. En algún momento de mi vida, dirigir algo o ser una cazadora de talentos. La verdad, se me ocurren miles de cosas que me gustaría hacer, después algunas se cumplen y otras no.

PING-PONG

Lo primero que hacés al llegar a tu casa: Saludo a mis animales, los beso mucho.

Tu lugar favorito en casa: El living.

Lo que más extrañás cuando te vas de gira: Mi baño.

Si abrís la heladera ahora, qué hay: Cerveza.

A qué suena tu casa: A festejo, siempre.

Un sinónimo de casa: Familia.

Un lugar en el mundo: Mi casa.

Próximas fechas de Casa: 6 de noviembre en Quality Lab, Córdoba; el 7, en Teatro 3 de Febrero, en Paraná; y 14, en Sala Zitarrosa, Montevideo.

NOTAS DESTACADAS:

LA EXPRESIÓN COMO NECESIDAD

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