¿Quién puede negar que Curazao tiene ingredientes suficientes para que pueda ser comparada con el paraíso terrenal? Es una isla diminuta, enclavada en el corazón del Caribe, un destino de ensueño que desborda de cultura, historia, generosa aventura y la más silvestre diversión. Nada menos que con 35 playas para todos los gustos. Curazao es la isla de los colores y la fantasía.
Sol, buceo, los mejores tragos, las arenas más finas, palmeras, aguas tibias y transparentes. Descanso y confort. Buceo y aventura. Cuerpos bronceados y mallas diminutas. Placer, alternativas ambientales y los mejores entretenimientos. Paisajes voluptuosos y costas irregulares. Cavernas y senderos. Corales y horizontes deslumbrantes. El azul rabioso del agua, contorneado en edificios multicolores de pocos pisos junto a palmeras de todos los tamaños y formas. Ron del bueno y mariscos frescos. Tortugas, vida nocturna, buena comida y música. Riquísima historia y construcciones ultramodernas. Esnórquel de primer nivel, mar y playa.
Probemos hacer un cóctel con todo eso. Agitemos bien y agreguemos un ingrediente imprescindible: buena compañía. ¿Se puede pedir más?
A PASEAR
Imaginemos un recorrido que dure alrededor de una hora. En ese lapso se puede dar la vuelta entera a una isla que tiene una cuerda externa que no excede los 65 km en una superficie de exactamente 444 km2. Su forma es alargada, y su cara principal mira a la costa venezolana, país del que está a unos 60 km, mar adentro: el ancho de la isla varía entre los 5 km de promedio, aunque en su centro, a la altura de su capital, Willemstad, llega al triple de ese espacio trasversal.
Un arrecife que, como si fuera poco, cuenta con un clima tropical semiárido sumamente agradable, con un dato prominente: se encuentra fuera del cinturón de huracanes del Caribe y los riesgos de tormentas extremas son mínimos, con temperaturas muy estables durante todo el año (oscilan entre los 25 y los 32 °C). Además, aun siendo una isla en medio del mar, los vientos son suaves y sirven como un refrigerante natural más que adecuado y necesario.
Todo para disfrutar horrores de sus 35 playas que entregan un abanico interminable de variedad ambiental y oferta turística que deslumbra a los visitantes de todo el planeta. Las más populares están en la costa este, pero hay para todos los gustos y atracciones.
A DESLUMBRARSE
Por empezar, cuatro de las playas más reconocidas se encuentran en la propia Willemstad. Mambo Beach es la más popular, con sus aguas calmadas protegidas por rompeolas y un glamoroso bulevar que contiene bares, restaurantes y tiendas, además de los consabidos clubes. Es de acceso libre, igual que la Jan Thiel Beach, un poco al este, que además de su ambiente natural, ofrece piscinas, bares y profusa vida nocturna.
Blue Bay Beach, en cambio, es una playa privada recostada en el noroeste de la ciudad: por menos de diez dólares es posible acceder a sus arenas blancas, profusas de palmeras, servicios completos y una elegancia muy particular. Tan selecta como la Ávila Beach, situada en el histórico barrio de Pietermaai, donde la prioridad la tienen los huéspedes del Grand Hotel Pietermaai. Esta se caracteriza por un sector impresionante de rompeolas artificiales.
Claro que, apenas 5 km al suroeste, existe un pueblito pesquero de fantasía llamado Boka Sint Michiel, también conocido como Boka Sami: increíble rincón costero con una historia riquísima, de casas añejas y despojado de los monstruos hoteleros. Pero con una de las playas más impactantes, de acceso gratuito, con zonas de sombra natural de palmera y serenas aguas cristalinas, ideales para relajarse. Con una perlita: tiene la fama de ofrecer las mejores puestas de sol de la isla. Y tiene el Fort Sint Michiel, fortificación del siglo XVIII construida por los holandeses para defenderse de los invasores franceses y británicos: albergó tropas yanquis durante la Segunda Guerra Mundial.
La distancia entre Caracas Bay y el centro de Willemstad es de unos 13 km: es una de las playas más populares, con arena gruesa, ideal para los aficionados al esnórquel y al buceo, peculiar por su variedad de pequeños restaurantes. Es una de las más amplias y a la vez más antiguas, la elegida por los nativos isleños. Pero la más famosa para el turismo es la Kenepa Grandi, que se halla en la zona de Grote Knip y es reconocida por sus aguas intensamente turquesas producto de los acantilados que la rodean: suele ser una de las más visitadas, tiene acceso libre y gratuito, con servicios de toda índole, a pesar de que es una de las más alejadas del centro, a media hora de viaje: la llaman “la joya de Curazão”. Muy cerca se encuentra la Kenepa Chiki, muy similar, más reducida, una especie de réplica de menores dimensiones.

A DISFRUTAR
Tan bella como las Kenepa, la playa Piskadó es una reducida caleta de pescadores que cobró prestigio y fama en el mundo turístico por la constante presencia de tortugas marinas. La Lagún, en cambio, otra de las que suelen elegir buceadores, también atrae a pescadores que encuentran gran variedad de especies en sus rocosos acantilados. Además, resulta un lugar adecuado para que aniden las tortugas. Otro de sus atractivos es el extremo del canal, cubierto de corales y grandes esponjas.
Por el contrario, entre las playas más selectas se encuentra la de Abao Beach: privada, deslumbra por las características vírgenes de sus playas, de una belleza particular. La Porto Marie es otro de los centros de buceo profesional, muy propicio por sus aguas calmas y por tener todos los servicios más exquisitos. Casi como la playa Santa Cruz, rodeada de palmeras y multiplicidad de pájaros, una de las más pequeñas y coquetas. Bastante menos tradicional que la playa Forti, a la que llegan los barcos de pesca: sus particulares características son su arena marrón gruesa y los botecos en la playa que contrastan con los elegantes restoranes de la playa La Picadera.
La lista es verdaderamente interminable, cada una con sus particularidades y signos diferenciales, todas de una belleza que subyuga, todas imperdibles para los visitantes de Curazao. Por caso, Kalki, Jan Thiel, Avila’s, Klein, Mambo, Jeremi, Kalki, entre tantas otras.

A SUMERGIRSE
Aseguran los más entendidos que Curazao es de los destinos de buceo más seguros del Caribe. Tienen motivos para afirmarlo: aguas tranquilas, mínimas corrientes y la protección de un parque marino que cuenta con todos los niveles de garantías y condiciones ideales, con instalaciones de primer nivel que incluyen cámaras de descompresión y adecuado apoyo médico.
La isla es un destino de buceo de clase mundial, pergamino construido a partir de décadas de prácticas seguras y una infraestructura profesional consolidada, con protocolos y estándares internacionales que son avalados por los mejores especialistas, quienes, además, resaltan sus rutas de descenso claras y la excelente visibilidad. Justamente por ese alto nivel de seguridad resulta más que propicio para iniciados en estas prácticas. Son sitios poco profundos, con una variación de entre los 5 y los 12 metros, como el Tugboat Wreck. Aunque también ofrecen alternativas para experimentados que suelen elegir algunas zonas de playa Kalki.
Cuando se hurga en sus páginas de turismo, se permite observar que Curazao ofrece cursos de certificación PADI Open Water Diver, Advanced Open Water, Rescue Diver, así como especializaciones diversas en variables como buceo profundo, buceo nocturno, naufragios o flotabilidad de alto rendimiento. Los cursos que apuntan a los principiantes incluyen sesiones teóricas en aguas confinadas y prácticas en mar abierto. Incluso los hay “clase junior” para los más pequeños.

Los lugares para bucear desbordan en los catálogos de turismo. Suelen destacar, justamente, a la playa Kalki (con su profundidad de 15 a 28 metros), también denominada “Alice in Wonderland”. Tiene fama de ser la mejor para la especialidad de buceo de orilla, ya que ofrece formaciones de coral en forma de hongo, abundante vida marina e ingreso muy sencillo desde la costa. Pero los principiantes tienen otro enclave muy propicio en el Tugboat Wreck (en Caracas Bay), de no más de 12 metros, cercano a la orilla, desbordante de corales y rodeado de peces tropicales.
Para los niveles intermedios se recomienda zona de la capital, Willemstad, cercana al naufragio de un barco de carga, que presenta una profundidad de 18 a 30 metros. Es espectacular para fotografía submarina porque atrae grandes cardúmenes. También se ofrecen el Blue Room Cave, una caverna submarina donde la luz del sol crea mágicos efectos azules, y el Mushroom Forest, que presenta grandes formaciones de coral en forma de hongo y túneles para nadar junto a abundante vida marina.
El Director’s Bay es un sitio de buceo avanzado con paredes empinadas y caídas de profundidad al que se accede en bote. Del mismo modo que a Porto Mari, un sistema de arrecife doble, accesible desde la orilla con frecuentes avistamientos de tortugas marinas y opciones de profundidad entre 5 y 25 metros. Finalmente, el Watamula es el preferido por los más experimentados: es una península ubicada en la punta noroccidental con corrientes fuertes, una profundidad de hasta 40 metros y paredes que en la jerga se denominan “dramáticas”.
Y si se trata de explorar los diversos terrenos de la isla, se ofrecen caminatas, cabalgatas, ciclismo, lasertag, recorridos en motos Harley Davidson, en Jeep Safari, en las Nostalgia tour, los más diversos paseos en cuatris o 4×4. Son alucinantes las escaladas de montaña combinadas con senderismo, alternativa ideal para amantes de desafíos. Hay al menos cuatro opciones: Tafelberg, Roi Rincon, Piscadera y Fort Beekenburg.
Todo para disfrutar a pleno de Curazao, constituyente del Reino de los Países Bajos, que integra el grupo de islas de Sotavento, junto a sus vecinas Aruba y Bonaire, en las Antillas Menores. Nada menos que en el espléndido mar Caribe.
Un lugar cada vez más cercano al paraíso.

DESBORDE DE COLORES
Willemstad, la capital de la isla, no solo es verdaderamente muy hermosa por su desbordante colorido, también es riquísima en cultura y tradición. Al punto que fue declarada Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO en 1997. Se trata de una de las cinco que tiene ese privilegio entre las de la región del Caribe. De esa manera se logró proteger más de 700 edificios históricos, y a la vez, representa un santuario de una extraordinaria diversidad de estilos arquitectónicos. En sus páginas web más representativas se la presenta con precisión y acierto en una frase: “Sumérgete en la rica historia, la vibrante cultura y los tesoros ocultos de la isla. Explora a tu propio ritmo, en cualquier momento y lugar, con narraciones expertas que dan vida a Curazao”. Incluye lugares emblemáticos como Landhuis Klein Santa Martha, Rooi Katootje, Savonet o Santa Bárbara. Willemstad es la ciudad más grande y poblada de Curazao, aunque no llega a ocupar 144 km2 y viven en forma permanente menos de 95 mil habitantes.
AEROLÍNEA DE BANDERA
Aerolíneas Argentinas anunció que a partir del 2 de enero de 2027 operará por primera vez en su historia una ruta directa entre Buenos Aires (EZE) y Curazão (CUR), como parte de su programación de verano. La aerolínea de bandera informó que el servicio contará con cuatro frecuencias semanales –dos directas, sin escalas, y dos vía Aruba–, operadas bajo los vuelos AR1376 y AR1378. Se extenderá hasta el 29 de marzo. Advierten que “se trata de la primera conexión aérea directa entre ambos países, un hito que refuerza el fuerte crecimiento que viene registrando el mercado argentino para la isla”. Muryad de Bruin, director de Turismo de Curazao, recibió con enorme entusiasmo la noticia: “Un vuelo directo desde Buenos Aires es un antes y un después para nuestra conectividad con la Argentina: acorta tiempos de viaje, suma comodidad y confirma la relevancia que este mercado tiene para el desarrollo de la isla”.






