CATAMARCA: LA PROVINCIA DE TODOS LOS PAISAJES

Uno de los magníficos sitios del Norte Grande Argentino. Horizontes tan variados como su gran acervo cultural, su rica historia, su amplia gastronomía y la bondad de su gente. Desde su ciudad capital, San Fernando del Valle, hasta cada rincón de una región que merece ser conocida.
Uno de los magníficos sitios del Norte Grande Argentino. Horizontes tan variados como su gran acervo cultural, su rica historia, su amplia gastronomía y la bondad de su gente. Desde su ciudad capital, San Fernando del Valle, hasta cada rincón de una región que merece ser conocida.

La tradición asegura que a Catamarca se debe llegar antes del mediodía, para afincarse y luego enfrentar con el máximo disfrute la insuperable siesta catamarqueña. Antes y después se podrá apreciar en todo su esplendor una provincia que, con absoluta certeza, advierte que no ofrece la posibilidad de un paisaje, sino que los ofrece todos. Empezando por la propia ciudad capital, San Fernando del Valle de Catamarca, hasta todos los rincones de un distrito que no solo tiene una arista que flanquea con la precordillera andina, en su frontera con Chile, sino que comparte todas y cada una de las características y bondades del generosísimo Norte Grande Argentino, como un nexo con el centro de la república.

Catamarca debe su nombre a la cultura quechua y significa “Fortaleza en la falda” (“Cata” representa falda, y “marca”, castillo o fortaleza). Esta región –en la que el guanaco y la vicuña están por aquí y por allá– exhuma religiosidad, como lo marca la denominación de la capital, referida a la Virgen del Valle, la Virgen Morena, advocación mariana considerada milagrosa, con leyendas místicas que se remontan al siglo XVII y asociada con la protección de enfermos y la superación de sequías.

La ciudad cuenta con diversos museos, como el Caravati, de siglo y medio de vida, donde se exhibe el patrimonio histórico, religioso y social, como una colección de los hermanos franciscanos junto a documentos, fotos y objetos cotidianos históricos aportados por los vecinos. El Museo Arqueológico Adán Quiroga muestra más de 7000 piezas de la cultura de la Ciénaga, la Aguada y Condorhuasi. Y el de la Virgen del Valle, el único estrictamente religioso del país, un museo muy popular, recibe cotidianamente a una muchedumbre que suele combinar esta visita con la imponente Catedral Basílica de Nuestra Señora del Valle, que fue ideada por el arquitecto Luis Caravati en 1869 (monumento nacional desde 1941), con una capacidad de 3500 personas. El Complejo Santuario Gruta de la Virgen del Valle se incluye en el minicircuito religioso, aun cuando se lo ubica a 6 km del centro: el sitio donde fue hallada la imagen fue remodelado en 1941 en ocasión del Cincuentenario de la Coronación. Otras muestras arquitectónicas: el Colegio Nacional Fidel Mardoqueo Castro y el Palacio de Justicia.

El epicentro es la Plaza 25 de Mayo, obra del reconocido paisajista Carlos Thays a fines del siglo XIX, remodelada en 2014. De las más lindas del país, también de las más visitadas, y el punto de partida de la gran variedad de centros gastronómicos de la ciudad, en especial con productos regionales que representan los sabores del norte y sus exquisiteces: empanadas, humita, dulces regionales, postres y otras delicias, como los reconocidos vinos locales.

Todos los colores en una provincia con todos los paisajes, en este caso, los blancos, grises y naranjas del Campo de Piedra Pómez

Un gran encanto de la ciudad es la tradicional Fábrica de Alfombras, instaurada originalmente en Andalgalá y trasladada en 1954. Es una “fábrica escuela”, clave para la formación de las mujeres locales en una milenaria técnica oriental para la confección de tapices y alfombras, anudando y recortando el hilo de lana de oveja sobre una urdimbre de hilo de algodón. Los productos tienen prestigio y calidad equivalentes a los tradicionales persas. Por su parte, la Casa del Poncho, que cuenta gráficamente la historia de una fiesta popular de las más importantes de la Argentina, destaca la labor de artesanos, artistas y reinas. “Se custodia y preserva la historia de Catamarca”, trata la prédica oficial. Del mismo modo, a pocos metros de allí, en la Casa de la Puna se pueden desentrañar los secretos de los tejidos en telar y teñido natural de lana.

El dique El Jumeal, ubicado a unos 5 km del centro de la ciudad, construido en 1942, es abastecido por el río El Tala. Es un sitio muy popular por el particular contacto que ofrece con la naturaleza, con sus diversas actividades turísticas y deportivas, además de su Ecoparque, que propone servicios y espacios de descanso. “Actividades y experiencias inolvidables”, dice la publicidad provincial. La propuesta abarca la utilización de kayaks o la aventura de tirolesas para ver desde el cielo un hermoso espejo de agua.

PARAÍSOS PRECORDILLERANOS

Por supuesto que Catamarca es una provincia desbordante de lugares de gran significación turística no solo en su capital. Por caso, la región de las cumbres y los valles de Ambato. Una zona verdaderamente hermosa que ofrece una vista imponente a los 4400 msnm del cerro El Manchao, desde donde puede apreciarse buena parte del departamento de Ambato. Resalta un grupo de pintorescas villas de una belleza extraordinaria. Una zona ideal para el turismo alternativo, con prácticas diversas como enduro, mountain bike y parapentismo. El recorrido culmina habitualmente en el dique Las Pirquitas, el más grande de la provincia, con 7 km de largo y 700 m de profundidad promedio. Fue construido con una técnica ancestral: el sistema de pirca (apilado de apisonadas, calzadas sin ninguna amalgama). Se encuentra a media hora en auto desde la ciudad, ideal para ejercitar deportes acuáticos como remo, kayak, moto de agua o lancha, así como senderismo y ciclismo. Es además el preferido de los amantes de la pesca para conseguir piezas muy especiales de truchas y pejerreyes.

Por su parte, el Pueblo Perdido de la Quebrada es otro atractivo especial. Este sitio arqueológico remonta su historia a más de 1800 años, cuando se desarrolló la Cultura Aguada, que ofrece una conexión única con las tradiciones ancestrales. Su entorno natural es elocuente. Una clave: capitalizar los relatos sobre la cosmovisión indígena, la arquitectura prehispánica y los misterios que envuelven a este lugar mágico.

La Ruta del Adobe es una de las grandes atracciones de Catamarca. En la foto, la iglesia de la Virgen de Andacollo, en La Falda.

Fiambalá es igual de alucinante, ubicado 320 kilómetros al oeste de San Fernando, a 1500 msnm, entre montañas antiguas, cielos furiosamente azules y con un clima seco y puro. El denominado “Pueblo de los Vientos” revela “el espíritu de esta tierra donde el aire limpia, guía y renueva, con la presencia viva de los pueblos originarios y la fe en cada rincón”. Tierra de bodegas artesanales, viñedos de altura y vinos nacidos del sol y el viento. Durante varios años, sus dunas doradas, sus ríos y termas, y su cordillera majestuosa fueron testigos del paso del Rally Dakar, la carrera más dura del planeta.

A 55 kilómetros se encuentra Tinogasta (“Reunión de los pueblos”), que se presenta como la “Tierra de Sensaciones” e invita a ser disfrutada con los cinco sentidos. Por caso, realizando una visita al mirador de la India del Portezuelo en la región del Valle de Abaucán, para advertir la imagen petrificada de una mujer con un niño en brazos. Luego, tras una pequeña caminata, vibrar con el inconfundible aroma de diversas hierbas autóctonas (jarilla, pichana, tusca). La región también ofrece piezas únicas en cerámica y las más diversas artesanías.

Entre ambas ciudades, unidas por la RN 60 durante un trayecto de 55 km, se halla un punto excepcional de la Argentina, que se anuncia como un “recorrido cultural fascinante”: la Ruta del Adobe. Cada vez más popular en los ámbitos turísticos, se trata de un complejo natural de sitios históricos que son parte del legado cultural de los pueblos originarios, en especial de los diaguitas. Sitios erigidos en adobe: mezcla de barro, paja y estiércol; muy utilizado en construcciones antiguas, una forma de elaboración sumamente funcional para zonas de gran amplitud térmica. Son antiguas y pequeñas capillas, iglesias, ruinas y edificios, y algunos cuentan con más de 300 años de antigüedad, lo que les adosa una belleza muy peculiar, y, en algunos casos, parecen detenidos en el tiempo. Claramente se trata de un patrimonio arquitectónico muy valioso que invita con fruición a mantener una profunda conexión con la historia viva del noroeste argentino, una región de naturaleza imponente y desbordante de identidad cultural. 

Varias de esas construcciones de la Ruta del Adobe fueron declaradas Monumento Histórico Nacional, y a la vez son consideradas como una especie de museo al aire libre. Las obras arquitectónicas consideradas son, entre varias otras, el Oratorio de la familia Orquera (que data de 1840), la iglesia Nuestra Señora de Andacollo, la Capilla y Residencia del Mayorazgo, las ruinas del poblado prehispánico de Batungasta, la pequeñísima iglesia de San Pedro (erigida en 1770), la Comandancia de Armas de Fiambalá, el Hotel de Adobe y el Centro Cultural de Tinogasta (construidos en 1897), las Ruinas de Watungasta en Anillaco (que van del siglo XI al XV), la iglesia Nuestra Señora de Andacollo de La Falda (alrededor de 1800) y la iglesia de San Pedro y Comandancia de Armas, en Fiambalá (ambas levantadas alrededor del 1770).

Además, en la zona, se destaca el imponente paso de San Francisco, junto con la colorida quebrada de Las Angosturas; el valle de Chaschuil y el Complejo Cortaderas, Cazadero Grande y Las Losas. Desde Las Grutas se observan los volcanes Inca Huasi, El Muerto y el San Francisco.

Las vistas a la ciudad de San Fernando del Valle de Catamarca desde el hotel Amérian.

Unos 60 km por el asfalto de esa RN 60 y otro tanto por el ripio llevan al visitante hasta otro lugar fantástico: el balcón del Monte Pissis. Montañas de múltiples tonalidades que varían según la hora, desde el gris al marrón, del amarillo al negro, siempre impregnados con los verdes más diversos que puede otorgar la naturaleza. Además, con una vista increíble del propio volcán y de las lagunas Celeste, Verde y Negra. Para llegar a lo más alto se requiere una trepada impactante: al subir a los 4550 m se puede individualizar un grupo de salares blancos, brutal contraste con el resto de la naturaleza. Y llegando hasta casi los 6000 m aparecen los cerros Tres Cruces y el Olmedo, y también especies de vicuñas, guanacos y cóndores de una inusitada belleza. 

Un horizonte verdaderamente inigualable. Como tantos y tantos en una provincia de semejante diversidad natural, un factor destacable de Catamarca.

La capital provincial, con la precordillera como telón de fondo y la Catedral Basílica de Nuestra Señora del Valle en primer plano.

LOS SECRETOS DEL CHAKU  

Se trata de una tradición muy antigua, estrictamente catamarqueña. El Chaku (o Chaccu) comprende un “ritual andino prehispánico de captura y esquila sostenible de vicuñas silvestres”. Comunidades andinas conforman cercos humanos para arrear a los animales hasta corrales, donde los tratarán para obtener su valiosa fibra, considerada muy fina. Una característica es que se promueve la conservación: no se los sacrifica, sino que luego se los libera. Justamente en la Casa de la Puna se ofrecen visitas guiadas para conocer los secretos acerca del Chaku.

EXPERIENCIA MEMORABLE 

Anuncian “máximo confort con ubicación privilegiada” y “experiencias de viaje memorables”. Se trata del Amérian Catamarca, un hotel de categoría 4 estrellas que cuenta con 60 habitaciones, salones para eventos y convenciones, y una ubicación privilegiada en pleno centro de la ciudad de Catamarca, a metros de la plaza central. Pertenece a la cadena con más de 30 años de experiencia en el mercado, que reúne a una veintena de hoteles en todo el país y también en Montevideo, siempre resaltando el concepto de “sustentabilidad y su impacto en la interacción entre el ser humano y su entorno” y la preservación del medio ambiente. En todos los casos la oferta incluye un servicio internacional de gastronomía.

NOTAS DESTACADAS:

LA VENDIMIA DE LA QUEBRADA

El norte argentino marca una y otra vez su renovada impronta. Lo hace también en la industria vitivinícola, y a ella le suma su tradición de festividades con una particular conexión con la madre tierra y sus excepcionales bondades.

CATARATAS DEL IGUAZÚ: LAS MARAVILLOSAS AGUAS GRANDES

Una de las “nuevas” atracciones mundiales preservadas por la Unesco, orgullo compartido con Brasil. Alrededor de 270 caídas que deslumbran coronadas por la inigualable Garganta del Diablo. Todo dentro del extraordinario Parque Nacional Iguazú. Para visitarlas una y otra vez.