Hace quince años, una solicitud sencilla como conseguir un espacio para ensayar dio origen a una iniciativa que hoy conecta escuelas, docentes, municipios, organizaciones sociales y la Universidad Nacional de Córdoba (UNC). Lo que comenzó como una respuesta a una necesidad concreta terminó convirtiéndose en un proyecto sostenido en el tiempo.
Unidos por la Música es una propuesta de la Subsecretaría de Cultura de la Secretaría de Extensión Universitaria de la UNC, que desde hace una década y media impulsa experiencias de formación, intercambio y reflexión para fortalecer el acceso de niños, niñas y jóvenes a la educación musical. Tiene un objetivo principal: enseñar que la educación musical es un derecho.
“En cada actividad tratamos de remarcar que es un derecho, por ahí lo decimos en palabras más simples para que los chicos lo puedan entender”, explica Magdalena Cano, quien coordina el proyecto junto con Isabella Forné.
La iniciativa no enseña música de manera directa. Su misión es articular con las instituciones que desarrollan esa tarea, potenciar su trabajo y generar espacios de encuentro donde la música funcione como herramienta de inclusión, aprendizaje y transformación social.
LA RED
En los años que lleva activo el programa, más de 300 instituciones educativas de nivel primario y secundario fueron impactadas y más de 80 agrupaciones musicales. Además, la iniciativa de la UNC se desarrolla no solo en Córdoba Capital, sino también en el interior de la provincia.
Uno de los proyectos sociales que forman parte de Unidos por la Música desde hace diez años es la Orquesta Mediterránea, donde participan anualmente más de 200 niños, niñas y adolescentes.
“El espacio que generan desde Unidos es de gran impacto, porque nuclean organizaciones de toda la provincia y también del país, algo que de otra manera no sucedería”, señala María José Patiño, responsable de la Orquesta-Escuela Mediterránea.
Esta orquesta que promueve la integración y el desarrollo profesional de jóvenes en sectores vulnerables les brinda la oportunidad de descubrir en la música una vocación y un medio de desarrollo.
Para Patiño, ser parte del proyecto de Extensión permite que los encuentros con otros fortalezcan la conversación y el trabajo conjunto. “Los jóvenes y niños entran en contacto con pares y se nutren de ese contacto, y lo más significativo para ellos es poder hacer música entre todos”, afirma.
EXPERIENCIA COMPARTIDA
A lo largo del año, el proyecto desarrolla distintas líneas de trabajo.
Una de las más reconocidas es el encuentro anual de agrupaciones musicales, que reúne orquestas, bandas y coros infantiles y juveniles provenientes de escuelas, municipios y organizaciones sociales. Además de las instancias de trabajo entre los grupos, estos encuentros incluyen conciertos abiertos a la comunidad.
Otra línea está dirigida a docentes y estudiantes de carreras de música donde el objetivo no es únicamente brindar capacitación técnica, sino generar espacios de reflexión sobre el lugar que ocupa hoy la educación musical en la escuela y en la sociedad.
Después de cada actividad, el vínculo continúa. Los docentes siguen recibiendo materiales, invitaciones y nuevas propuestas para que la experiencia no quede reducida a una jornada aislada.
MÚSICA Y AMBIENTE
En los últimos años, el proyecto abrió una línea innovadora que vincula educación musical y educación ambiental.
La iniciativa surgió luego de uno de los grandes incendios que afectaron a las sierras cordobesas. Algunos docentes plantearon la necesidad de abordar la problemática.
«En cada actividad tratamos de remarcar que la educación musical es un derecho». Magdalena Cano.
“A raíz de una demanda real, empezamos a articular con biólogas, con Parques Nacionales y comenzamos a hacer distintos tipos de actividades”, señala Cano. Además, se dieron cuenta de la importancia de enseñar la Ley de Educación Ambiental (N.° 27.621). “Casi nadie sabe que existe esta legislación”, asegura una de las coordinadoras de Unidos por la Música.
Uno de los ejemplos más recientes sobre este abordaje fue el encuentro de coros infantiles y juveniles del corredor de Sierras Chicas que tuvo lugar el 20 de junio pasado. Allí, niños, niñas y adolescentes participaron tanto de talleres ambientales como de ensayos y conciertos colectivos.
La propuesta busca que los chicos comprendan que el cuidado del ambiente también requiere trabajo en equipo. “Se trata de poder pensar cómo todos los factores que componen el ambiente son importantes y se interrelacionan. Entonces es como ese paralelismo, si de repente en la orquesta falta el que toca el acordeón, no va a sonar igual”, ilustra Cano.
Quince años después de aquella primera solicitud de una sala para ensayar, Unidos por la Música demuestra que escuchar las necesidades del territorio, construir junto a otros y sostener los vínculos hace que la música se convierta no solo en una expresión artística, sino también en una herramienta de ampliación de derechos y de fortalecimiento de comunidades.
LO QUE VIENE
Durante el segundo semestre, el programa continuará desarrollando nuevas actividades.
El 24 de agosto tendrá lugar el concierto didáctico “Música, Maestras” en el Pabellón Argentina, en Ciudad Universitaria. Estará a cargo de Eleva Big Band, una agrupación instrumental independiente de la ciudad de Córdoba, que interpreta repertorios compuestos y arreglados por mujeres.
El evento está destinado a escuelas de nivel medio, de primero a tercer año, y es una actividad gratuita que requiere inscripción previa.






