ALAIN VIGNEAU: “TODOS REÍMOS Y LLORAMOS EN EL MISMO IDIOMA”

El artista, autor, docente y terapeuta está en la Argentina con su método Clown Esencial, en el que combina herramientas teatrales con terapéuticas para que las personas liberen emociones.
El artista, autor, docente y terapeuta está en la Argentina con su método Clown Esencial, en el que combina herramientas teatrales con terapéuticas para que las personas liberen emociones.

Convertir nuestro pasado en patrimonio nos devuelve dignidad y pertenencia al mundo”, dice Alain Vigneau, quien creó un método basado en la técnica del clown para que las personas puedan sanar viejos dolores y reencontrarse con su propio ser. Se llama Clown Esencial, lo plasmó en tres libros y lo comparte por el mundo a través de charlas y talleres. Así es que desde agosto se encuentra en nuestro país, luego de visitar Brasil y Uruguay.

“He viajado mucho, trabajo con gente de muchas culturas distintas, y me di cuenta de que todos reímos y lloramos en el mismo idioma”, confirma este hombre de 67años que habla con una sonrisa de tranquilidad en su rostro. 

Nació en los pirineos franceses, tuvo una infancia marcada por la tragedia y encontró en el arte la posibilidad de supervivencia. De joven se aisló en la montaña como pastor de ovejas, hasta que encontró su vocación de payaso y lo fue durante 25 años. “El clown me salvó la vida. Estaba muy mal, y hacerse artista es una manera de encontrar una dignidad en el dolor”, confiesa. 

  • ¿Qué buscan quienes se acercan a tu método? 

Dentro de lo que ofrezco, hay en común, por un lado, sanar las heridas de la infancia; por el otro, reconquistar la dignidad de ser como soy. Mi método es el dulce descanso de pertenecer al mundo sin tener que mentirle. Que las personas puedan encontrar un lugar donde puedan ser como son y aun así pertenecer al mundo sin tener que maquillar ni forzar o esconder nada. Hay un ansia en las personas de poder descansar en vida, no en muerte. Y eso pasa por la reconquista de la dignidad, que tiene que ver con la pertenencia al mundo tal como yo soy, con esta sanación de las heridas de la infancia. Tenemos un deseo de sentirnos bien con el mundo. 

  • ¿El mundo nos hace sufrir?

No. Cada persona es el kilómetro cero de su mapa. El asunto es conmigo. El mundo me puede mandar mensajes, pero he de reaccionar a ellos. Pensaba que el mundo me cansaba, pero me di cuenta de que no, lo que me cansa es mi opinión sobre el mundo. Si el mundo me manda ciertas circunstancias, gracias a la resiliencia puedo fluir con esas circunstancias o adquirir la capacidad de ponerle límites. En el trabajo que hago, el asunto es la persona, no es el otro. 

  • ¿Tu misión es cambiar la vida de las personas? 

Mi misión y la de cada persona es resolver su propia vida. Y esto es lo que hace encontrar la vocación. La mía es ser payaso. Acompañar a tanta gente como lo hago es un resultado de mi vocación, no lo considero una misión, lo considero la expresión de mi gratitud hacia la vida por todo lo que me ha dado. No lo siento tanto como una misión, porque no tengo la ilusión de salvar a nadie, cada persona se salvará. Ahora, sé que mi trabajo es importante para muchísimas personas. 

  • ¿Nos falta querernos más como humanidad, dar más amor?

Tal como van los humanos y las humanas, ni más ni menos. En la medida que nosotros podamos reparar nuestro vínculo amoroso con el mundo, mejora el mundo. No es tarea fácil, porque muchos adultos tenemos adentro un niño o una niña que todavía sigue muy enfadado, y muy legítimamente, con el mundo. Entonces, gran parte del asunto está en reparar nuestra capacidad de amor. Por eso mucho de mi trabajo también pasa por sanar la relación con el niño interior. La reparación de nuestra capacidad amorosa, que no es tanto de recibir amor, sino de poder dar amor.

  • ¿El niño interior existe? 

Desde mi punto de vista, sí. Nuestra manera de entender la vida como adultos y de vivir las relaciones se cuece en la infancia. Ahora bien, no es cuestión de infantilizar al adulto… muchas veces en el clown se da este cliché y es muy al revés. Lo que nos permite hacernos adultos es sanar la relación con este niño enfadado, humillado, reclamando, que tenemos adentro. La madurez del adulto está en la sanación del niño interior. 

  • ¿Reímos más de lo que lloramos?

No cualquier risa sirve. Hay un tipo de humor que hace mucho daño, por ejemplo, el irónico. En cambio, nos convendría llorar mucho más. Se ríe mucho mejor cuando primero se ha llorado lo que se tenía que llorar. El humor que nos hace bien es el humor compasivo, que es el que mira tanto la cosa y de tan cerca que finalmente se puede reír del asunto. Pero también porque se ha llorado lo que se tenía que llorar. No me vale reír para no llorar, y no es mejor reír que llorar. Necesitamos llorar, necesitamos expresar el dolor que nos da la frustración que nos provoca la vida. Y después de llorar, entonces se puede reír de otra forma, más celebrativa. Clown Esencial es la celebración de la tragicomedia, así que en mi trabajo se llora y se ríe por partes iguales, con el mismo placer y entrega. En general, las personas ríen más, pero lo que es necesario es sentir, sea una carcajada o un llanto.

CAFÉ CON VACAS  

“Hace años que no tomo café. Me lo quité y pensaba que me iba a morir y no. Tampoco bebo una sola gota de alcohol. Tomo té”, revela. Y confiesa que lo hacen feliz, además del bienestar de su familia, “la montaña y…, esto es un secreto, el olor a caca de vaca”.

Sus libros son: El Clown Esencial, Vida de clown y El camino del clown

El 6 de septiembre, en CABA, tras la proyección del documental sobre su vida Brin d´Amour, cierra su gira con una charla. La cita es en Chacarerean Teatre.

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