JULIA COHEN RIBEIRO: UN PAÍS CELESTE, BLANCO Y NEGRO

A través de proyectos y enfoques variados, desde el arte, la economía y el turismo, ejerce una militancia activa por desarmar racismos y sacar a la luz la fuerte presencia afro que hubo y sigue habiendo en la Argentina.
A través de proyectos y enfoques variados, desde el arte, la economía y el turismo, ejerce una militancia activa por desarmar racismos y sacar a la luz la fuerte presencia afro que hubo y sigue habiendo en la Argentina.

En pleno barrio de San Telmo, en el sur de la ciudad de Buenos Aires, camina por las calles contando una historia que suele permanecer oculta: las raíces y la presencia constante, a lo largo de los años, de la cultura afro en Argentina. Julia Cohen Ribeiro ejerce su militancia en el día a día, con acciones y proyectos que conectan sus orígenes con el futuro que aspira conseguir.

Nacida en Porto Alegre, Brasil, de madre argentina y padre brasileño, llegó al país a los once años. Su afrodescendencia se hizo evidente para ella al encontrarse en un entorno en el que solo había otras dos personas que atravesaban experiencias similares a la suya. “Crecí sin que nadie me hablara al respecto en casa. En el colegio me hice amiga de quienes vivían los mismos microrracismos o comentarios que yo. Comencé a encontrarme en mi identidad”, recuerda. Al comenzar a militar primero en el feminismo y después en el afrofeminismo, exploró lo que histórica y conceptualmente implica su “negritud”.

“Apropiarme de quien soy y entender por qué pasan ciertas cosas me dio mucha más seguridad para responder. A partir de eso, pude compartirlo con otros y no estar en soledad. Es muy importante formar una red”, explica. Así, de a poco desarmó presiones que la hacían sentirse disconforme consigo misma. Durante años, se alisó el pelo para “normalizarlo”, para ajustarse a un estándar que se encontraba lejano a sus características de nacimiento. Su piel, más clara que la de otros descendientes afro, le evitó complejos por los que pasan las personas en contextos de comentarios racistas y falta de referentes de su comunidad. “Yo ahora veo a niñas que crecen de una forma distinta, porque sus madres o padres tienen otros recursos. Hay otra representatividad, se pueden ver historias con protagonistas negras, y todas esas construcciones y narrativas que forman nuestra cabeza y nuestra percepción”, analiza.

Como artista (es escritora, fotógrafa y realizadora audiovisual), formó una compañía que nombraron Kukily, un término de la tribu Kpelle, de Liberia, de donde proviene la familia de una de sus integrantes, y que refiere a un lema que ellas ya habían adoptado: “Todos nosotros, cada uno de nosotros”. Con propuestas que piensan el futuro de la cultura afro, llegaron a presentarse en Nigeria y Liberia. Allí, Julia encontró, entre otras cosas, ciudades llenas de color, con una moda integrada a la vida cotidiana, sin esnobismo ni elitismo, sino como modo de expresión.

Desde la pandemia, cuando conoció a Mariana Radisic Kollren, fundadora de la agencia Lunfarda Travel, comenzaron a imaginar juntas un afrotour. Julia se ocupó de la investigación y es también la guía que conduce a grupos de turistas por uno de los barrios más tradicionales de Buenos Aires, donde las huellas afro están para quien sepa observarlas. Lidia, además, con una serie de prejuicios sobre el racismo en la Argentina, que parten de situaciones reales y se exacerban en redes sociales en momentos puntuales, como sucedió en el Mundial de fútbol de este año, explica: “No hay lugar donde no haya racismo, así como no existe un lugar donde no predomine el machismo. La Argentina tiene situaciones de racismo, pero está lejos de las violencias hacia las personas negras que se ven en los Estados Unidos o Brasil, por ejemplo. Hay turistas que llegan con esa idea, pero cuando se habla con ellos, descubren que hay distintas capas”. De las preguntas de muchos turistas, incluso, surgió un proyecto ligado al tour el Tambo Afro, un espacio para que personas negras ofrezcan sus productos. Es la primera tienda de emprendedores y artistas negros en nuestro país.

Julia, como activista, aborda las contradicciones que habitan en su comunidad en la Argentina: “Hay una mixtura que no ocurrió en otros países, aquí no hubo segregación rígida, y todos los días veo por las calles personas de origen afro. Aunque, a la vez, esa mixtura nace de una idea racista de ‘mejorar la raza’ al volverla más blanca en el mestizaje. Sin embargo, hay en la Argentina aún un acceso a la ciudadanía muy abierto a cualquier persona, una base de derechos que permiten acceder a la educación y a la salud que en otros lados no está. Hay una igualdad identitaria en ser argentino, más allá de la raza”.

NOTAS DESTACADAS:

FRANCO DAL FARRA: EL HOMBRE DE LA NIEVE

Cuarto integrante de su familia en competir en el circuito olímpico, es el mejor esquiador del continente y dos veces abanderado argentino. Referente del deporte en general, asume su responsabilidad.

JULIETA ZYLBERBERG: “NO SÉ SI VOY A ACTUAR TODA LA VIDA”

Ejerce su profesión desde niña, con la diversión y el placer como ejes. Liviana, transita entre proyectos diversos y no se ata a ninguna máxima. El oficio como trampolín y nunca como jaula.