El “Dibu” Martínez fue la primera razón por la que Gustavo Cova aceptó dirigir la película que cuenta su historia: “Es un personaje superinteresante para abordar, y la verdad es que él nos tiene un poco a todos maravillados. Emiliano es el mejor arquero del mundo en los últimos años, sin lugar a dudas. Pero más allá de lo futbolístico, él significa un montón de otras cosas dentro de la selección y para los argentinos. Eso lo hace más cautivante y maravilloso como personaje. Era imposible negarse a contar esa historia”. También quiso ser parte del proyecto porque los créditos ya incluían los nombres de Hernán Casciari y Liniers, “un combo explosivo a nivel artístico”. Y por lo interesante de trabajar en un formato poco explorado que mezcla lo documental, la ficción y la animación.
Contento por el resultado y la recepción, asegura: “No es solamente para los que les gusta mucho el fútbol, sino para todos los espectadores poder ver una historia que habla de superación, de esfuerzo y de resiliencia. Es muy emotiva”.
Gustavo no juega al fútbol y si tuviera que comparar su rol de director con algún puesto, también se ubica fuera de la cancha: “Atajamos bastantes penales durante todo el proceso de hacer una película, pero estamos más cerca del director técnico que del arquero, porque comandamos un equipo de trabajo muy grande”.
- ¿Una película que recomiendes?
Perdí mi cuerpo, de Jérémy Clapin.

DIBU MARTÍNEZ: EL PIBE QUE ATAJA EL TIEMPO
Reconstruye el recorrido de Emiliano Martínez desde Mar del Plata hasta la cima del fútbol mundial. El relato combina material de archivo y testimonios con dibujos animados. Basada en el cuento de Hernán Casciari y con ilustraciones de Liniers.
Disponible en Netflix.






