Como todos los años desde 1969, el 3 de junio se celebra el Día Internacional del Sommelier en el mundo entero. La fecha elegida refiere a la creación de la Asociación Internacional de Sommeliers (ASI) en Francia. Y si bien en el Viejo Mundo y en los principales centros de consumo es un personaje reconocido, en la Argentina su influencia es bastante reciente, ya que la actividad empezó en 1999. Es cierto que son apenas 25 años, pero gracias al auge del vino argentino en el mismo período, la actividad se ha vuelto una de las más buscadas por jóvenes que desean ligar su futuro a la gastronomía. ¿Qué es un sommelier? En esencia es el responsable de comprar y vender los vinos en un restaurante. Y para ello debe gestionar muy bien su cava y tener muchos conocimientos de vinos, pero también de maridajes, ya que debe aconsejar a los comensales. Es muy importante su función en ese momento, porque es cuando los clientes más dispuestos están a escucharlo y a gastar en vinos. Pero los tiempos vínicos evolucionaron muy rápido, y hoy el sommelier ha trascendido el universo de la restauración para desempeñarse en bodegas, vinotecas, distribuidoras, empresas vinculadas al enoturismo y medios de comunicación. Un sommelier no nace experto en vinos, sino que se forma, y para ello es fundamental la práctica, además del estudio. La ventaja de desarrollar la actividad en la Argentina es que es uno de los principales países productores y consumidores del mundo, pero la desventaja es que se hace muy difícil degustar vinos importados.

PAZ SAUVIGNON BLANC 2025
Finca Las Moras, San Juan, Valle del Zonda ($12.000)
Puntos: 90
Lejos quedaron los blancos sanjuaninos maduros y cálidos. Hoy, son vivaces y refrescantes, como este Sauvignon Blanco elaborado con uvas del Valle del Zonda, de los cuarteles más altos de Finca La Yesca. Es decir que Germán Buk, su enólogo, conoce bien el origen y el porqué. Con gran tipicidad, es un blanco que va muy bien para abrir la reunión o disfrutar en la mesa.

SINGLE VINEYARD MALBEC GUALTALLARY 2024
Bodega Doña Paula, Mendoza, Valle de Uco ($23.500)
Puntos: 90,5
Malbec elaborado con uvas propias de Finca Aluvia, en Gualtallary, uno de los terroirs más distintivos de la Argentina, reconocido por sus suelos calcáreos y su clima de montaña. Eso explica sus expresiones frutadas y frescura, con taninos granulosos que resaltan las hierbas y las especias. Y si bien fue criado durante 18 meses en barricas de roble francés, su final de boca refleja su identidad de origen.

KAIKEN AVENTURA VALLE DE CANOTA 2024
Bodega Kaiken, Mendoza, Las Heras ($41.300)
Puntos: 92,5
El éxito y la originalidad de esta trilogía de Malbec, pero de esta etiqueta en particular, obligaron a la bodega a salir con este Malbec bien joven. De paladar fluido, con dejos herbales y notas de frutas negras. Su trago mordiente resalta el carácter herbal de ese rincón de la precordillera, que se ha ganado un lugar en el mercado. También habla de la madurez de la añada. De buen cuerpo y con taninos algo firmes que le aseguran más vida por delante.
TIPS CONSUMO
El vino rosado pasó de ser menospreciado a admirado en los últimos años. Gracias a la evolución de la categoría, comenzaron a llegar exponentes de alta gama y pensados desde la viña para que la moda se desatara. No era tan difícil, pero si se estaba logrando con los tintos, blancos y espumosos, por qué no con los rosados. Más allá del Malbec, por una cuestión obvia de dominio de la escena y fama internacional, se buscaron uvas de ciclo más corto para poder llegar a una madurez completa en el menor tiempo posible, preservando la mayor acidez posible. Con esto se lograron dos cosas fundamentales para un vino rosado: más frescura y menor potencia alcohólica. Lo demás fue cuestión de detalles, por dentro y por fuera de la botella. Al ser hijo de una maceración corta (apenas algunas horas para adquirir color) de uvas tintas y continuar su fermentación como un blanco, sus atributos finales no tienen que ver con la longevidad, la estructura o la complejidad, sino con la gracia y la vivacidad.






