La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) ha publicado la primera evaluación mundial de los ecosistemas de arrecifes de coral en el marco de su Lista Roja de Ecosistemas. El análisis, presentado el 22 de octubre de 2026 en la COP17 de biodiversidad en Ereván (Armenia), revela que 122 de las 127 ecorregiones evaluadas —el 96%— se encuentran en la categoría de “En peligro crítico”, el nivel más alto de amenaza. Estas zonas abarcan el 99,8% de los 188.362 km² de arrecifes de aguas cálidas y poco profundas estudiados en más de 80 países y territorios.
Entre los ecosistemas más emblemáticos clasificados en peligro crítico figuran la Gran Barrera de Coral de Australia, el Triángulo de Coral en el Pacífico occidental y el sudeste asiático, el Sistema de la Barrera de Coral Mesoamericana y los arrecifes del Mar Rojo. Solo cuatro ecorregiones carecen de datos suficientes y una —las Islas Galápagos Occidentales— ya se considera “Colapsada” desde el fenómeno de El Niño de 1982-1983.
La evaluación, coordinada por la UICN, la Universidad de Melbourne y CORDIO East Africa, con la participación de más de 250 expertos y los nodos regionales de la Red Global de Monitoreo de Arrecifes de Coral (GCRMN), analiza el riesgo de colapso a partir de observaciones históricas, condiciones actuales y proyecciones futuras. Un ecosistema de arrecife colapsa cuando los corales duros, que forman su estructura viva, desaparecen casi por completo y son sustituidos por algas, escombros y esponjas. El resultado es un sistema empobrecido incapaz de sostener la biodiversidad marina: desde pequeños invertebrados hasta peces de arrecife, tortugas, tiburones y meros.
El calentamiento de los océanos y las olas de calor marinas son la amenaza más constante y extendida. Estos eventos provocan episodios de blanqueamiento masivo con una frecuencia creciente, lo que causa una mortalidad generalizada de los corales. El escenario moderado del IPCC utilizado en el estudio (SSP2-4.5) proyecta un calentamiento atmosférico de unos 2,7 °C para finales de siglo, con el consiguiente aumento de las temperaturas superficiales del mar. Bajo estas proyecciones, el estrés térmico por sí solo sitúa a la gran mayoría de las ecorregiones en peligro crítico de cara a 2075.
“Los arrecifes de coral son uno de los indicadores vitales más claros de la salud de los océanos. Albergan a una cuarta parte de todas las especies marinas y actúan como sistema de alerta temprana sobre el estado de los mares. Su declive está privando a innumerables especies del alimento, el refugio y las zonas de reproducción de las que dependen, al tiempo que amenaza la seguridad y los medios de vida de las comunidades costeras y socava sectores económicos clave como la pesca, la acuicultura y el turismo costero”, afirma Grethel Aguilar, directora general de la UICN.
Otras presiones locales agravan la situación. La sobreexplotación de peces clave como los peces loro y los meros afecta al 63% de los ecosistemas evaluados: estas especies ayudan a controlar las algas y a mantener el equilibrio de la red trófica. El desarrollo costero, la contaminación, el turismo excesivo, la acuicultura, las tormentas más frecuentes, las inundaciones de agua dulce y los brotes de estrellas de mar corona de espinas también contribuyen a la degradación.
Si se consideran únicamente los cambios observados en los últimos 50 años, sin incluir las proyecciones climáticas futuras, solo el 24% de los ecosistemas se clasificaría como “En peligro crítico” (frente al 96% actual). En Asia Oriental, región con una resiliencia histórica notable, esa cifra bajaría al 20%. En el norte del Mar Rojo, donde los corales han desarrollado una tolerancia térmica elevada, la categoría sería “Vulnerable” basándose solo en tendencias recientes.
“El riesgo de colapso de los arrecifes de coral se está agravando, pero esto debe ser una llamada de atención más que un motivo de desesperanza. Los arrecifes de coral han demostrado una notable capacidad para recuperarse de episodios devastadores de blanqueamiento. Aún pueden quedar en el futuro focos de arrecifes de coral supervivientes y resilientes”, señala Mishal Gudka, director de investigación de CORDIO East Africa, investigador de la Universidad de Melbourne y responsable científico de la evaluación.
Emily Nicholson, responsable del Grupo Temático de la Lista Roja de Ecosistemas de la UICN, añade que “una conservación eficaz aún puede marcar una diferencia real al aliviar las presiones locales, ampliar las áreas de protección marina y restaurar las poblaciones de peces clave. Proteger los arrecifes y los beneficios que proporcionan es fundamental para las personas y la biodiversidad”.






