Un estudio internacional liderado por la Universidad de Oxford ha revelado dos de los planetas gigantes de menor densidad jamás detectados, con densidades inferiores incluso a la del algodón de azúcar. Los exoplanetas, denominados TOI-791 b y TOI-791 c, orbitan una estrella enana de tipo F7 en la constelación austral de Volans, a unos 1.110 años luz de distancia.
Los resultados del trabajo, publicados en la revista Monthly Notices of the Royal Astronomical Society, confirman que ambos cuerpos celestes tienen tamaños similares o ligeramente superiores al de Júpiter, pero masas extremadamente bajas: TOI-791 b posee solo alrededor del 3% de la masa de Júpiter, mientras que TOI-791 c alcanza aproximadamente el 5,9%. Esto los convierte en auténticos “super-puffs” o planetas superinflados.
DENSIDADES RÉCORD
La densidad promedio de TOI-791 b es de apenas 0,038 g/cm³, y la de TOI-791 c de 0,047 g/cm³. Para comparar, la densidad típica del algodón de azúcar (candy floss) es de aproximadamente 0,05 g/cm³, la de Júpiter es de 1,33 g/cm³ (entre 28 y 35 veces mayor) y la de la Tierra alcanza los 5,5 g/cm³.
“Solo se conoce un puñado de estos planetas superesponjosos y es muy raro encontrar dos en el mismo sistema”, explica la autora principal del estudio, la Dra. George Dransfield (también conocida como Georgina Dransfield), de la Universidad de Oxford. “Sus densidades tan bajas los convierten en fenómenos muy singulares en el Universo”.
PLANETAS HERMANOS EN RESONANCIA
Estos dos planetas se formaron juntos y están atrapados en una resonancia orbital 5:3: por cada cinco órbitas completas del planeta interior (TOI-791 b, con un período de unos 139 días), el exterior (TOI-791 c, con unos 232 días) completa tres. Esta interacción gravitatoria permitió a los investigadores medir sus masas a través de variaciones en los tiempos de tránsito (TTVs).
El sistema se detectó inicialmente gracias al telescopio espacial TESS de la NASA y fue confirmado mediante observaciones terrestres durante ocho años, incluyendo datos cruciales del telescopio ASTEP en la Antártida. El invierno austral, con meses de oscuridad continua, permitió capturar tránsitos completos de más de 11 horas, los más largos observados desde la Tierra.
Los astrónomos aún debaten su composición exacta. La hipótesis principal apunta a vastas envolturas de hidrógeno y helio acumuladas en regiones frías y ricas en gas del disco protoplanetario, lejos de la estrella. “Lo emocionante es que no sabemos con certeza cómo se formaron o cómo llegaron a tener densidades tan bajas”, señala Dransfield. Observaciones futuras con el Telescopio Espacial James Webb serán clave para analizar sus atmósferas.
TOI-791 se convierte en uno de los pocos sistemas conocidos con múltiples planetas superligeros (solo otros cuatro sistemas similares), lo que lo transforma en un laboratorio excepcional para estudiar la formación y evolución planetaria.






