“La historia me vino dada casi por completo”, revela Daniel Guebel, quien luego agregó y quitó elementos de la versión original para convertirla en una novela. Una historia familiar parte precisamente de una historia familiar que le contó su tía, en la cual vio “un núcleo doloroso, sensible, dramático y real, sin ningún subrayado”.
Sin embargo, debió esperar más de veinte años para poder publicarla. Su pariente leyó el primer boceto y disconforme con el foco que eligió el escritor, le prohibió editarla hasta que muriera. “Me hubiese gustado que lo aceptara, pero cuando alguien te cuenta algo, cree que debe tener la forma, el contenido y los valores que esa persona contó. Y no es lo mismo, hay cambios de mirada”, sostiene.
En ese tiempo, no dejó de producir. “Tengo un ritmo de escritura constante. Entonces nunca sentí que el hecho de no publicarla me impidiera seguir escribiendo”, comenta el autor de más de treinta libros, entre novelas, cuentos y obras de teatro.
“Las ideas que se hacen los escritores respecto del valor de su obra no tienen nada que ver con el efecto de la posteridad. Ya pensar en importancia es una desproporción, lo importante para un escritor, primero es la posibilidad de seguir escribiendo. Y después, encontrarse con lectores sensibles que vean cada libro en un contexto”, dice.
- ¿Un libro que recomiendes?
La merma, de María Moreno.

UNA HISTORIA FAMILIAR
Nacimientos, matrimonios, migraciones, locura y muertes, para hablar del amor familiar y el paso del tiempo.
192 págs.
Random House






