Existe la máquina del tiempo: es un libro”, dice Viviana Rivero. La escritora asegura que una lectura es capaz de transportar a alguien a cualquier momento y lugar. Así en sus novelas propone recorrer diferentes momentos históricos del mundo. El año pasado lanzó Secretos de sangre, en la cual invita a un viaje entre el presente argentino y la Segunda Guerra Mundial. Si bien es la secuela de su debut literario, Secreto bien guardado, aclara: “Cada una empieza y termina en sí misma. No necesitan haber leído la primera para empezar esta, pero si les gustó, no pueden perdérsela”.
Autora prolífica y éxito en ventas, este 2026 publicó otro libro. Se trata de Ellas, con relatos sobre mujeres reales, incluida ella misma. “Me surgió la idea porque hablaba con amigas que siempre habían leído y me decían que habían perdido la costumbre de leer, que a la noche se quedaban con los teléfonos. Entonces, pensé en hacer algo corto, que no te comprometa con una lectura larga, que sea sobre los tragos dulces y amargos que pasamos por ser del género que somos”, cuenta.
- ¿Fue desafiante escribir Ellas?
Sí. Primero escribí mis momentos buenos y malos de ser mujer. Lo leyó mi secretaria y me dijo “Te desnudaste”. Recién ahí me di cuenta de que me había abierto completamente. Y fue tremendo ver que las mujeres a las que les pedí que me contaran sus cosas se atrevieron a lo mismo, también se desnudaron. Había una necesidad, muchas me decían que les hizo muy bien contarme, porque hicieron catarsis, incluso algunas no lo habían hablado nunca. Algo que me llamó la atención es que varias se lo regalaron a sus hijos varones jóvenes.
- ¿Es un libro feminista?
Cada uno sacará sus propias conclusiones, pero no fue el intento hacer algo feminista. Parece que cada vez que queremos contar lo que nos pasa, lo que nos duele, lo que queremos o necesitamos, somos feministas. Y en realidad son necesidades inherentes a nuestro ser de mujer. Escribí este libro para las mujeres, para que no se sientan solas, para que cuando lo lean digan “A mí me pasa lo mismo”. Sin embargo, no es un libro solo para ellas, también para los hombres que quieran conocernos más, saber qué nos pasa y qué sentimos, que quieran adentrarse al universo femenino y que tengan la valentía suficiente.
- ¿Tienen que ser valientes?
Sí, es como lo de la matrix, cuando entrás y conocés, después no podés hacerte el tonto y el que no sabías. Hablo de mutilación femenina, por ejemplo, y de tantas cosas que después de leerlas un hombre ya no puede mirar para otro lado.
- ¿Qué necesitamos las mujeres?
Necesitamos que nos respeten la libertad que nosotras queremos para todos los temas. Que nos den libertad para elegir, así como la tienen los hombres para elegir todo.
- ¿En tus novelas aparece primero el momento histórico?
No. Mis libros tienen siempre un argumento, una investigación histórica y un alma. El alma de mis libros es lo primero que me surge, es algún tema que se me dispara. El escritor es un gran observador del micromundo, que es su casa, su vecino, y del macro, que es lo que está pasando en el mundo. A veces, me inspira algo que tiene que ver con la guerra, como fue con Una luz fuerte y brillante, donde hablo de Siria, que estaba pasando cuando lo escribí; otras veces tiene que ver con cosas que vivo, que siento. Por ejemplo, en Secretos de sangre el tema es qué pasa cuando una familia hiere a otra, me pregunto si hay alguien que tiene que arreglar eso. Creo que hay fuerzas superiores que van acomodando las cosas, van llevando las piezas hasta armarlo como tiene que ser, y la injusticia se acomoda, la armonía que se perdió se recupera.

DE ABOGADA A ESCRITORA
Le decían “doctora Rivero” en los pasillos de los tribunales cordobeses cuando dejó su carrera como abogada para dedicarse a la literatura. Por entonces, en 2010, ya tenía dos novelas publicadas que se vendían bien. Empezaba a escribir la tercera cuando le entregó sus casos judiciales a una amiga y le dijo: “Si me va mal, vuelvo en un año”. Nunca regresó. Hoy en las librerías se consiguen dieciséis títulos de su autoría. A todos los escribió descalza.
«Escribir es de las últimas tareas artesanales del ser humano».
- Tu papá era escritor, pero no pudo vivir de la literatura. Vos sí. ¿Pasó eso de que algo acomodó el destino?
Me gusta pensar que sí. Fuimos colegas muy poquito con mi papá, tres libros. Me vio escribir y que vendía, entonces me dijo: “Disfrutá, porque que puedas vivir de tus libros no siempre pasa”. De hecho, él no había podido, tenía que escribir a la vuelta del trabajo o los fines de semana, y a veces mi mamá se le enojaba porque quería salir a pasear. Por eso, ella tampoco quería que ninguno de sus hijos siguiera esa carrera. Así que cuando a veces me abrumo por mi trabajo, pienso en las palabras de mi papá. Mi abuelo paterno ya escribía, pero no editó, mi papá llegó a editar y a ganar premios, pero no pudo vivir de la literatura, entonces vamos mejorando, para decirlo de alguna manera.
- ¿Cuáles fueron las sensaciones que te generó hacerte cargo de tu vocación?
Muchas. Por un lado, miedo, porque cuesta dejar lo conseguido en la profesión. Y, por otro lado, emoción de saber que te estás animando a hacerlo. Es preferible que pasen los años y que digas “Lo intenté”, aunque salga mal, porque es normal que salgan mal las cosas para los seres humanos. Debe ser muy frustrante en todas las áreas, en trabajo, amor, estudio, en lo que sea que a uno le gusta, no haberlo intentando. Traemos las vocaciones grabadas en el ADN, pero no las que son títulos universitarios, sino esos gustos, esas inclinaciones, esas facilidades. Nacemos con eso, nosotros solo las descubrimos.
- ¿En este tiempo, descubriste alguna otra vocación?
Creo que no, por lo menos nada que me guste tanto.
- Muchos pierden el hábito de lectura frente a las pantallas, aparece la inteligencia artificial (IA), ¿cómo ves el futuro de la literatura?
Al escuchar todas estas cosas, pensaría que está complicado. En España, la gente de la editorial me contaba que ellos cada vez venden más y más libros. La industria del libro sigue creciendo, hay más gente que lee. Mirá, se dice que la gente no lee y en la Feria del Libro de Buenos Aires había colas enormes para entrar. Tal vez, si no hubieran aparecido estas otras cosas, como la IA, sería un boom más grande todavía. Pero pensemos que cuando uno lee y se sumerge en una lectura, que es un argumento, las ondas cerebrales que se producen son ondas similares a la meditación. Esa media hora que leíste, no estuviste dentro de tu cuerpo ni de tu mente, sufriendo por las cosas que te hacen sufrir o preocupada. Entonces, es una gran salida para el ser humano. A veces se dice que un libro es recreación nada más. Si algo tiene es la capacidad de recrearte, de volver a crearte cuando vos volvés destruida o estás muy amargada por algo, tiene mucho valor eso. Hace bien.
- ¿Tenés miedo de quedarte sin historias para escribir?
No. Historias no me faltarían. No uso la inteligencia artificial para nada, no me interesa. Dejé una carrera porque amo hacer esto, no voy a dárselo a una IA, prefiero hacerlo yo porque me gusta estar horas y horas con las palabras. Escribir es una de las últimas tareas artesanales que tiene el ser humano, porque es hilar palabra por palabra, elegirlas. Es una artesanía intelectual, pero es una artesanía. Podría escribir muchos más libros, pero no da el tiempo ni el físico para estar sentada más de diez horas. A veces mi marido se va a la mañana, vuelve a la noche y yo todavía estoy encerrada escribiendo. Más si es el tramo final de un libro.
EN LIBROS Y MÁS
Además de los recientes Secretos de sangre y Ellas, su bibliografía incluye: Secreto bien guardado, Mujer y maestra, Y ellos se fueron, 10 lugares mágicos de la Argentina (relatos, coescrito con Lucía Gálvez), Lo que no se dice, La dama de noche, La magia de la vida, Los colores de la felicidad, Sí, Zafiros en la piel, El alma de las flores, El nogal de Joaquín (cuento infantil, ilustrado por su hija Victoria Altamirano), Una luz fuerte y brillante y Apia de Roma.
También, escribió la obra de teatro Santuario de mujeres, llevada a escena en Córdoba.
Secreto bien guardado fue adaptada a serie para una plataforma on demand, y revela que tiene varias propuestas para llevar sus historias a la pantalla.






