Cada año, más de 120.000 bebés adquieren el VIH en el mundo, la mayoría por exposición durante el parto (deglución o contacto conjuntival) o la lactancia. Aunque los antirretrovirales individuales o combinados han alargado enormemente la esperanza de vida de adultos y niños infectados, no logran erradicar por completo el virus del organismo. Un estudio publicado en Nature Microbiology sugiere que una combinación de tres tratamientos administrados a neonatos en una ventana crítica sí podría lograrlo.
Investigadores liderados por Jonah Sacha, de la Oregon Health & Science University (OHSU) y el Oregon National Primate Research Center, junto con colaboradores de centros de California y otros grupos, probaron la estrategia en un modelo de infección perinatal oral en macacos rhesus lactantes (Macaca mulatta). Infectaron oralmente a animales de unas cuatro semanas de edad con SHIV (un virus híbrido simio-humano que modela el VIH) y, 72 horas después —cuando el virus ya era detectable en sangre—, iniciaron el tratamiento. En total participaron 55 animales (machos y hembras) distribuidos en grupos de 6 a 8 que recibieron distintas combinaciones o tratamientos individuales.
La triple terapia consistió en:
-Terapia antirretroviral (ART) diaria durante unas 27 semanas (tenofovir, emtricitabina y dolutegravir).
-Una dosis única de dos anticuerpos neutralizantes de amplio espectro (bNAbs: PGT121 y VRC07-523LS).
-Leronlimab (un anticuerpo monoclonal experimental que bloquea el correceptor CCR5, principal “puerta de entrada” del VIH a las células inmunitarias), administrado semanalmente durante varias semanas.
Ninguno de los componentes por separado, ni las combinaciones de dos, logró erradicar de forma fiable el virus. Solo cuando se administraron los tres juntos se observó un resultado contundente: los ocho lactantes del grupo de triple terapia permanecieron avirémicos (sin virus detectable en plasma) durante al menos seis meses tras interrumpir la ART. En la semana 56 no se detectó ADN viral en sangre ni en tejidos, y en la necropsia (alrededor de la semana 84) tampoco se hallaron provirus intactos o defectuosos. Incluso tras un estrés inmunológico (depleción de células CD8), el virus no reapareció. El tratamiento fue bien tolerado y no afectó el desarrollo neonatal (ganancia de peso comparable a animales no infectados).
“Se desconoce el mecanismo exacto de esta sinergia, pero creemos que el VIH se vuelve vulnerable cuando lo atacamos con tres estrategias diferentes”, explicó Sacha. La ART limita la replicación, los bNAbs reducen el virus circulante y el leronlimab impide que el remanente infecte nuevas células. El bloqueo de CCR5 es especialmente relevante: la mayoría de las curaciones documentadas tras trasplante de médula ósea se han producido cuando el donante portaba una mutación que impide la expresión de esta proteína.
Los investigadores destacan que los bNAbs y el leronlimab ya se encuentran en ensayos clínicos en humanos (con perfiles de seguridad favorables, incluidos en algunos casos en recién nacidos), mientras que la ART está ampliamente aprobada. “Lo realmente emocionante es que podría pasar inmediatamente a ensayos clínicos para eliminar la infección por VIH en los recién nacidos. El siguiente paso sería comprobar si funciona en adultos recién expuestos al virus”, afirmó Sacha. La similitud entre el sistema inmunitario de los macacos y el humano respalda el optimismo, aunque advierten que aún hay que confirmar si el virus podría persistir en sitios no analizados (como médula ósea o sistema nervioso central) y determinar hasta cuándo se puede retrasar el inicio del tratamiento.






