El gran debate sobre la ingesta de hidratos de carbono se ha centrado en los últimos años en la cantidad. Sin embargo, cada vez existen más evidencias de que la calidad de los alimentos que los aportan puede ser determinante para la salud. Un estudio internacional liderado por la Universitat Rovira i Virgili (URV), el Institut de Recerca Biomèdica Catalunya Sud (IRB-CatSud) y el CIBEROBN revela que las personas que consumen hidratos de carbono de mayor calidad presentan un menor riesgo de mortalidad, sobre todo por cáncer.
La investigación, publicada en la revista Food & Function, analiza datos de 7.210 participantes del proyecto PREDIMED, uno de los ensayos clínicos de referencia sobre dieta mediterránea y salud cardiovascular. Se trata de hombres de entre 55 y 80 años y mujeres de entre 60 y 80 años, todos con alto riesgo cardiovascular, seguidos durante un periodo medio de seis años. En ese tiempo se registraron 425 fallecimientos, de los cuales 169 fueron por cáncer y 103 por enfermedades cardiovasculares.
Para no limitarse a contar gramos de hidratos, los investigadores utilizaron el Carbohydrate Quality Index (CQI). Este índice combina cuatro características: el contenido en fibra, la proporción de cereales integrales respecto a los refinados, el índice glucémico (la velocidad con la que un alimento eleva la glucosa en sangre) y la proporción de hidratos procedentes de alimentos sólidos frente a las bebidas azucaradas.
Los resultados son claros: las personas que siguieron una peor dieta en cuanto a la calidad de los hidratos presentaron un 28 % más de riesgo de morir por cualquier causa y un 48 % más de riesgo de morir por cáncer en comparación con aquellas con un consumo de mejor calidad.
“Tradicionalmente se ha prestado mucha atención a la cantidad de hidratos de carbono de la dieta, pero nuestros resultados indican que su calidad puede ser aún más relevante para preservar la salud y aumentar la esperanza de vida”, subraya Jordi Salas-Salvadó, catedrático distinguido de Nutrición de la URV, investigador ICREA y coautor del estudio.
El análisis identificó qué componentes del CQI tienen más peso. Los beneficios se explican principalmente por un mayor consumo de fibra y de cereales integrales. Las personas con una menor ingesta de fibra presentaban un 51 % más de riesgo de morir por cualquier causa y un 72 % más de riesgo de morir por cáncer. También se observó un aumento del riesgo entre quienes consumían menos cereales integrales. El índice glucémico, analizado de forma aislada, no mostró una relación significativa con la mortalidad.
Según los investigadores, estos beneficios se deben a que los alimentos vegetales ricos en fibra aportan, además, vitaminas, minerales y compuestos bioactivos que mejoran la salud metabólica y reducen el riesgo de enfermedades crónicas.
Los autores concluyen que una forma accesible de mejorar la salud consiste en priorizar frutas, verduras, legumbres, frutos secos y cereales integrales, y reducir el consumo de bebidas azucaradas y productos elaborados con harinas refinadas.






