La Organización Meteorológica Mundial (OMM) ha alertado de que el avance del cambio climático incrementa de forma clara el riesgo de condiciones meteorológicas favorables a los incendios forestales, aunque ha subrayado que este fenómeno no es el único responsable de su aparición ni implica necesariamente un aumento general del número de fuegos. El aviso se produce mientras las llamas afectan a amplias zonas de España y Francia.
“No significa necesariamente que vaya a producirse un aumento general en el número de incendios forestales, pero sí se incrementa claramente el riesgo de condiciones meteorológicas favorables para ellos”, afirmó este martes en rueda de prensa la portavoz de la OMM, Clare Nullis.
La portavoz insistió en que los orígenes de los incendios son muy diversos: problemas técnicos, rayos, líneas eléctricas, acción humana, incendios provocados o colillas arrojadas al suelo. “El cambio climático no desencadena por sí solo los incendios, pero sí favorece las condiciones de calor, sequedad y viento que facilitan su inicio y propagación”, explicó.
Estudios científicos recientes refuerzan el vínculo entre el calentamiento global y las condiciones extremas. Un análisis del grupo World Weather Attribution (WWA) publicado a finales de julio de 2026 concluyó que el cambio climático de origen humano ha multiplicado por al menos 20 la probabilidad de las condiciones meteorológicas (calor, sequedad y viento) que alimentaron los incendios en el centro de España, y las ha duplicado en el suroeste de Francia. En el clima actual, episodios de esta intensidad se esperan aproximadamente una vez cada seis años en el centro peninsular y una vez cada 20 años en la zona francesa afectada.
Otros trabajos, como el publicado en Scientific Reports, señalan que en algunas áreas de España y Francia la intensidad de las condiciones propicias para el fuego aumentó hasta un 50% entre 2016 y 2025 respecto al periodo 1981-2010. Al mismo tiempo, el número total de incendios ha disminuido en torno a un 40% en la última década en el sur de Europa, gracias en parte a una normativa más estricta y a una menor incidencia de causas humanas, aunque los grandes incendios (los que superan las 500 hectáreas) se han vuelto más intensos, rápidos y difíciles de controlar.
Solo en julio de 2026 se quemaron alrededor de 150.000 hectáreas en España, mientras que Francia superaba las 115.000 desde el inicio del año. Estos fuegos han obligado a evacuar a cientos de miles de personas y han generado problemas de calidad del aire por el humo. Expertos destacan además el papel del patrón “whiplash” meteorológico: inviernos húmedos que favorecen el crecimiento de vegetación, seguidos de primaveras y veranos secos que la convierten en combustible altamente inflamable.






