INUNDACIONES Y SEQUÍAS, EL “FRENO NATURAL” QUE LIMITA A LAS ALMEJAS ASIÁTICAS INVASORAS EN ARGENTINA

Un equipo de investigación del CONICET observó el impacto que tienen las condiciones provocadas por fluctuaciones extremas de un cuerpo de agua sobre dos especies no nativas. El conocimiento abre la puerta al potencial diseño de estrategias de control.
Un equipo de investigación del CONICET observó el impacto que tienen las condiciones provocadas por fluctuaciones extremas de un cuerpo de agua sobre dos especies no nativas. El conocimiento abre la puerta al potencial diseño de estrategias de control.

Un estudio de investigadores del CONICET revela cómo las condiciones hidrológicas extremas regulan las poblaciones de Corbicula fluminea y Corbicula largillierti, y abre puertas a nuevas estrategias de control sin biocidas.

La almeja asiática Corbicula fluminea se cuenta entre las especies de bivalvos invasores más agresivas del planeta. Originaria del sudeste asiático, genera cuantiosas pérdidas económicas: en América del Norte afecta la industria de la construcción y en Brasil obstruye tuberías y tomas de agua destinadas a refrigeración o generación de energía. En Argentina ingresó por acción humana —probablemente a través del agua de lastre de los barcos o como alimento— por el Río de la Plata entre finales de los años 60 y comienzos de los 70. Desde entonces se expandió con rapidez: ya hay registros en la provincia de Chubut (uno de los puntos más australes del mundo para la especie), invadió la cuenca amazónica y alcanzó Venezuela.

Investigadores del CONICET en el Museo de La Plata (UNLP), junto a especialistas del Instituto de Limnología de La Plata (ILPLA) y el Museo Argentino de Ciencias Naturales “Bernardino Rivadavia”, estudiaron esta especie y otra también originaria del sudeste asiático, Corbicula largillierti (almeja canasta), que cohabitan en el arroyo Santa Catalina, en la ciudad bonaerense de Azul. El trabajo, publicado en la revista científica Biology, analiza los patrones de coexistencia, las dinámicas poblacionales a lo largo del tiempo (crecimiento, estructura de tallas, longevidad) y aspectos de su biología reproductiva.

El arroyo presenta un ambiente templado y altamente fluctuante: pasa de sequías extremas que lo dejan completamente seco a importantes inundaciones. “Para que una especie tenga éxito al adaptarse no alcanza solo con sus características biológicas intrínsecas, sino con el modo en que interactúa con las condiciones propias del ambiente”, explica Gustavo Darrigran, investigador del CONICET en el Museo de La Plata y primer autor del estudio. El equipo evaluó cómo estas dos especies simpátricas (que conviven en el mismo hábitat) resisten esas condiciones extremas.

Las conclusiones son claras: la inestabilidad hidrológica limita a ambas, pero cada una responde de manera distinta. C. fluminea es más longeva, resistente y alcanza mayores tamaños. Posee una gran capacidad de resiliencia, adaptativa y reproductiva: libera gametos de forma oportunista cuando las condiciones son favorables y protege las larvas en sus branquias hasta tamaños cercanos al juvenil, lo que reduce el gasto energético del desarrollo temprano. Aunque las inundaciones y sequías también restringen su crecimiento poblacional, atraviesa mejor los períodos de estrés y se recupera con mayor eficacia cuando el ambiente vuelve a ser propicio. Esto le confiere un gran poder de dispersión y le permite dominar el ecosistema.

C. largillierti, en cambio, crece muy rápido al inicio de su ciclo, supera pronto las etapas más frágiles y alcanza temprano la edad reproductiva. Sin embargo, es más pequeña, vive menos tiempo y resulta sumamente sensible a las sequías y crecidas. Como resultado, presenta densidades poblacionales menores que su pariente.

El conocimiento generado permite pensar en herramientas de control, especialmente aplicables en la industria. “Si bien sobre el ambiente natural es muy difícil establecer mecanismos de control para cuidar la biodiversidad, sí es factible pensar en herramientas aplicadas en la industria, protegiendo el interior de tuberías, tomas de agua y otras estructuras hídricas”, destaca Darrigran. El grupo avanza en la idea de manipular o modular artificialmente los flujos de agua como herramienta clave para controlar la bioinvasión. Esto no solo generaría beneficios económicos, sino también ambientales, al reducir el uso de biocidas, una de las estrategias actuales para neutralizar el daño de estos organismos en las tomas de agua.

Darrigran remarca una distinción fundamental: “No necesariamente una especie no nativa es una especie invasora. No nativa es aquella que, por acción del ser humano, fue trasladada de su lugar de origen a otro distinto. Se la considera invasora cuando su presencia ocasiona impactos en el ecosistema o tiene efectos socioeconómicos”. El impacto es una alteración medible, ni positiva ni negativa en sí misma; lo positivo o negativo es el efecto que produce sobre la sociedad. Mientras estas almejas generan problemas en la infraestructura hídrica, otras especies introducidas pueden tener efectos positivos, por ejemplo, cuando se destinan al consumo.

NOTAS DESTACADAS:

IDENTIFICAN EL AUMENTO DE UNA PROTEÍNA EN EL CEREBRO Y EL LÍQUIDO CEFALORRAQUÍDEO DE PERSONAS CON ALZHÉIMER

Una investigación detecta un aumento de la forma activa de la proteína meprin-β en las fases avanzadas de esta enfermedad neurodegenerativa.

“EL RESCATE DE LOS MINEROS CHILENOS: CARRERA CONTRA EL TIEMPO”, YA ESTÁ DISPONIBLE EN DISNEY+

La nueva serie cuenta la historia inédita de los 33 hombres que quedaron atrapados a 800 metros bajo tierra durante 69 días. Con material inédito filmado por los propios mineros y la participación de seis de ellos.