Este agosto, el Festival de Cine Ambiental concretará una nueva edición. En los últimos años, según confirma su directora Florencia Santucho, ha ido cambiando la perspectiva de los proyectos audiovisuales que se presentan. “Por mucho tiempo predominaba la visión de la preservación y observación de la naturaleza como algo ajeno al ser humano. Ahora hay una visión más empática, que nos requiere un compromiso directo al conocer historias de impacto ambiental. Hoy se puede hablar de ambiente involucrando a la alimentación, el consumo, los recursos naturales que utilizamos”. Para eso, organizan este espacio para films ambientales con la convicción de que el cine es una herramienta de cambio. “El impacto de ciertas películas puede modificar nuestra forma de vivir, se puede tomar conciencia de lo que podemos llegar a cambiar de la sociedad y hábitos cotidianos”, confirma.
En un presente donde la negación al cambio climático avanza en algunos países, sostiene que desde la cultura no hay que “reforzar una visión de equipos de fútbol, a favor o en contra, sino contar historias desde el territorio”. “Es un desafío grande, pero creo que tenemos necesidad y evidencia para darnos cuenta cómo necesitamos generar ese cambio desde lo pequeño y personal hasta lo más grande, colectivo y político”, concluye.
- ¿Una película que recomiendes?
No mires arriba, de Adam McKay.

FESTIVAL INTERNACIONAL DE CINE AMBIENTAL
El eje de la octava edición es el derecho a la tierra, con documentales, ficciones, obras experimentales y series de distintas latitudes que abordan la crisis climática, los territorios, las luchas socioambientales y las múltiples formas de imaginar futuros posibles.
Del 12 al 19 de agosto de 2026, en distintos espacios, CABA






