¿QUÉ ES EL FOMO FINANCIERO?

Miedo a quedarse afuera: cómo este fenómeno arruina las finanzas con compras impulsivas y modas. Estrategias simples para decir “no” y aprender a priorizar.
Miedo a quedarse afuera: cómo este fenómeno arruina las finanzas con compras impulsivas y modas. Estrategias simples para decir “no” y aprender a priorizar.

Uno está en paz en el sillón, scrolleando en redes, y de repente ve muchas personas conocidas que están cenando en un lugar nuevo, o que la influencer de confianza sube fotos de un viaje increíble. De la nada, se siente un cosquilleo incómodo, una mezcla de ansiedad y ganas de tarjetear en el momento. Calma, se trata del FOMO.

FOMO significa “fear of missing out”, es decir, miedo a quedarse afuera. Es esa sensación de que el mundo la está pasando bomba y uno se lo está perdiendo. Detrás de ese impulso hay mucha psicología: hay una necesidad primitiva de pertenencia y la búsqueda de gratificación instantánea.

El problema es cuando esa presión social deja de ser solo una emoción y empieza a afectar las tomas de decisión sobre el dinero. 

AUTOCHEQUEO FOMO

Lo bueno es que hay una serie de señales que advierten si se está frente a este fenómeno. 

El primer síntoma es decir que sí a todo. Es decir, aceptar salidas, cenas, cumpleaños y planes, aunque se llegue con la lengua afuera a fin de mes, solo porque es aterrador no hacerlo. 

El segundo punto tiene que ver con comprar “por las dudas”. Por ejemplo, uno ve un cartel que dice “últimas unidades” y compra porque “se termina”, no porque realmente lo necesite. 

La tercera señal es la “estrategia del gusto”, que consiste en convencerse con frases como “Me lo merezco” o “Para eso trabajo”. 

En antepenúltimo lugar, se encuentran las inversiones en manada: meterse en modas financieras sin entender nada, solo porque “un amigo lo hizo y ganó plata”. Y, por último, detectar la ansiedad digital, que consiste en sentir que, si no se consume lo mismo que el resto, se es menos o se está desactualizado.

¡SE PUEDE COMBATIR!

La buena noticia es que hay estrategias para ganarle al FOMO y cuidar el bolsillo. Por ejemplo, se puede hacer una pausa de seguridad. Lo que significa que es mejor esperar 24 horas y preguntarse: “¿Realmente lo quiero o solo lo quiero ahora?”.

Otro punto es armar un presupuesto para “gustitos”, así los caprichos están planificados. Otra cuestión para tener en cuenta es desintoxicarse de redes: ojos que no ven, billetera que no siente. 

Sumado a lo anterior, tener la meta clara es un plus para decir “No, gracias” a un gasto hormiga, porque uno sabe que está cuidando el dinero para algo más grande. Por último, pero no menos importante, chequear los movimientos. Y para eso, usar la app de Naranja X ayuda a ver los números y pone el freno contra las fantasías de consumo.

En conclusión, sentir FOMO es normal, somos seres sociales. Lo importante es usar el dinero en lo que a uno lo hace feliz y lo acerque a sus metas, no en lo que los demás esperan de uno. El “yo” del futuro lo agradecerá.

NOTAS DESTACADAS:

LLEGÓ LA CUENTA COMPARTIDA A NARANJA X

Se trata de una nueva funcionalidad que convierte a Naranja X en la primera entidad en la Argentina en ofrecer este servicio. Permite compartir los gastos del súper, la casa o un viaje con hasta diez personas. Organizar los gastos de la casa puede ser un arte difícil. Entre el alquiler, las expensas, las compras del súper y los típicos mensajes de “Che, ¿cuánto te debo?”, la gestión del dinero en los vínculos es un lindo desafío. A veces se usan planillas de Excel que nadie actualiza o se recurre a la memoria, que termina siendo un punto débil que favorece los descuidos involuntarios. Así la tarea en equipo se vuelve antipática. Viendo ese panorama, Naranja X quiso como siempre cuidar la economía y, de paso, la salud de las relaciones. Por eso, lanzó una novedad espectacular, la Cuenta Compartida.

¡NOVEDADES EN LA CUENTA DÓLAR DE NARANJA X!

Abrir una cuenta en pesos habilita automáticamente una cuenta en dólares gratuita. Además, se puede comprar y vender dólar oficial desde la app durante 22 horas al día, todos los días del año.