LOS CHIMPANCÉS ROBAN MENOS A SUS AMIGOS Y ESPERAN UN TRATO ESPECIAL

Un estudio de la Universidad de California en Berkeley revela que los vínculos sociales también influyen en el comportamiento y las emociones de estos primates, que parecen esperar un trato especial de sus compañeros más cercanos.
Un estudio de la Universidad de California en Berkeley revela que los vínculos sociales también influyen en el comportamiento y las emociones de estos primates, que parecen esperar un trato especial de sus compañeros más cercanos.

En los últimos años, la ciencia ha demostrado que los chimpancés no solo favorecen a determinados compañeros —eligiendo con quién acicalarse o con quién compartir comida—, sino que estas preferencias reflejan vínculos estrechos que ofrecen una ventana al pasado evolutivo de la prosocialidad humana. Ahora, una nueva investigación añade una pieza clave: la amistad también frena los comportamientos antisociales.

Investigadores de la Universidad de California en Berkeley (EE.UU.) han comprobado que los chimpancés roban menos comida a sus amigos y que el vínculo social modula las emociones tanto de las víctimas como de los “ladrones”. El estudio, publicado en la revista Evolution and Human Behavior, analiza 138 situaciones de posible hurto entre 26 ejemplares del Santuario de Chimpancés de la Isla Ngamba, en Uganda.

“Las relaciones de colaboración son importantes para nuestro bienestar, salud y supervivencia. Cada vez comprendemos mejor que esto no es algo exclusivo de los humanos, sino que otros animales también tienen amigos”, afirma Oded Ritov, primer autor del trabajo y estudiante de doctorado en Psicología en Berkeley, en el Social Origins Lab.

Los científicos suelen dudar a la hora de equiparar los vínculos de los chimpancés con la amistad humana, argumentando que no podemos captar plenamente su complejidad cognitiva y emocional. Para superar esa reserva, el equipo de Ritov dedicó más de 800 horas a observar a los 26 animales (de entre 16 y 39 años). Documentaron patrones de acicalamiento, interacciones cotidianas y la frecuencia con la que permanecían al alcance de la mano de otros individuos. Así identificaron parejas de “amigos” y de no amigos, emparejadas por sexo y rango de dominancia.

Después diseñaron un experimento sencillo pero revelador. En una habitación colocaron a un chimpancé “víctima” junto a tres bandejas con trozos de piña, una fruta muy apreciada. Desde la habitación contigua, un segundo ejemplar —el “ladrón”— podía tirar de una cuerda atada a las bandejas para apropiarse de la comida o dejarla intacta. No había posibilidad de pelea física: el coste de robar era bajo y el beneficio, alto.

Los chimpancés robaron en el 70 % de los ensayos cuando la víctima no era amiga, frente al 61 % cuando sí lo era. Aunque la diferencia de nueve puntos porcentuales pueda parecer modesta, cada animal experimentó ambas situaciones (con amigos y con no amigos). Esta técnica metodológica aumenta la confianza en que el efecto es real y no fruto del azar. Incluso tras controlar el efecto de la jerarquía social —los de mayor rango sufrieron menos despojos—, la amistad siguió asociada a una menor tasa de robos.

“Nuestro estudio es el primero en demostrar que son capaces de contener su comportamiento antisocial con sus amigos”, subraya Ritov.

La amistad también moldeó las reacciones emocionales. Los investigadores midieron pisotones, golpes con los puños y chillidos de las víctimas. Inicialmente, estas mostraban más enfado cuando el ladrón era un amigo, pero se calmaban más rápido que cuando el responsable era un individuo distante. Por su parte, los ladrones expresaban emociones negativas durante más tiempo al robar a no amigos, lo que sugiere que percibían la interacción como más hostil.

“Esto sugiere que podría haber expectativas mutuas entre los chimpancés que mantienen una amistad, por ambas partes, lo que hace que estas relaciones se parezcan más a las complejas amistades que observamos en los humanos”, explica Ritov.

Jan Engelmann, profesor asociado de Psicología y autor sénior del estudio, señala que investigaciones previas ya habían mostrado intenciones específicas según el tipo de relación en primates no humanos. Sin embargo, las amistades humanas van más allá: incluyen expectativas más fuertes.

“Esperamos más de nuestros amigos. Estos resultados profundizan realmente en nuestra comprensión de las raíces evolutivas de la amistad. Que yo sepa, esta es la primera evidencia de que los chimpancés también esperan, y quizá exigen, un trato especial por parte de sus amigos. Este tipo de expectativas sociales podrían constituir la base de los principios morales humanos”, afirma Engelmann.

El trabajo se suma a la línea de investigación de Ritov sobre la evolución del comportamiento humano y sobre cómo la moral y las normas pueden rastrearse en otras especies. El investigador ha estudiado recientemente si los animales no humanos tienen sentido de la justicia y cómo se manifiestan las emociones en distintas culturas y especies.

“Creemos que estas expectativas podrían ser los componentes básicos de la cooperación a gran escala que observamos en los seres humanos. Las expectativas que los chimpancés tienen de sus amigos o compañeros de colaboración cercanos podrían haberse ampliado hasta convertirse en expectativas más generales sobre cómo debemos tratarnos unos a otros”, concluye Ritov.

NOTAS DESTACADAS:

JULIETA LASO PRESENTA EN CÓRDOBA “FABRIQUERA”

La artista presentará su nuevo álbum el próximo sábado 7 de noviembre a las 20 horas en Studio Theater. “Fabriquera” es producido por Melingo y atravesado por el legado del tango, la poesía y el mundo orillero.

EL NÚCLEO DE LAS CÉLULAS MADRE DE LA SANGRE TAMBIÉN ENVEJECE

La herramienta de IA ‘ChromAgeNet’ analiza la arquitectura de la cromatina —la forma como el ADN se organiza en el núcleo— para distinguir células madre sanguíneas jóvenes y envejecidas.