El yacimiento de La Tejería, en El Castellar, aporta la primera evidencia científica del icónico género en Europa y refuerza las pruebas de intercambio faunístico a través del proto-Atlántico hace 150 millones de años.
Paleontólogos de la Fundación Conjunto Paleontológico de Teruel-Dinópolis han identificado fósiles de un dinosaurio saurópodo del género Diplodocus en el yacimiento La Tejería, en el municipio de El Castellar (Teruel). Hasta ahora, este emblemático “cuellilargo” solo se había reconocido en el Jurásico de Norteamérica. Los resultados, publicados en la revista Journal of Vertebrate Paleontology. marcan un hito en la paleontología europea.
El ejemplar, clasificado como Diplodocus sp., está representado por catorce vértebras de la región media y posterior de la cola, junto a varios chevrones (huesos que se articulan en la parte inferior de las vértebras). Proceden de sedimentos del Jurásico Superior, de hace unos 150 millones de años. El análisis anatómico y los estudios evolutivos revelaron rasgos distintivos de la cola de Diplodocus: grandes cavidades neumáticas, centros vertebrales alargados sin crestas laterales, profundos surcos longitudinales en la superficie inferior y chevrones bifurcados.
Sergio Sánchez Fenollosa, investigador de la Fundación Dinópolis y primer autor del trabajo, subraya la relevancia del hallazgo: “Se trata de uno de los diplodócidos más completos descubiertos hasta la fecha en Europa y constituye la primera evidencia de este género fuera de Norteamérica. Este hallazgo proporciona una de las pruebas paleontológicas más sólidas de episodios de dispersión e intercambio faunístico entre ambos continentes a través del proto-Océano Atlántico durante el Jurásico Superior. Además, nos permite comprender mejor los ecosistemas mesozoicos ibéricos y la diversidad de dinosaurios saurópodos que habitaban en la Europa jurásica”.
Alberto Cobos, director-gerente de la Fundación y coautor, estima que el animal alcanzó unos 25 metros de longitud, convirtiéndolo en otro de los grandes saurópodos del Jurásico español, junto a formas muy diferentes como Turiasaurus y Losillasaurus. “Los fósiles de todos estos dinosaurios, incluidos los del nuevo Diplodocus, se exhiben actualmente en la sala de los dinosaurios del Museo Aragonés de Paleontología en Dinópolis (Teruel)”, destaca. El estudio está firmado también por Josué García Cobeña.
La historia comenzó en 2008, cuando un vecino de El Castellar localizó restos entre las rocas y avisó a los paleontólogos. Ese mismo año se recuperaron las primeras vértebras; campañas posteriores en 2014 y 2015 completaron el material. El estudio detallado se intensificó en los últimos años.
Diplodocus, descubierto en Estados Unidos en 1878, es uno de los dinosaurios más reconocibles de la cultura popular. Sus réplicas se exhiben desde principios del siglo XX en grandes museos de historia natural y ha protagonizado numerosas producciones audiovisuales. Los diplodócidos destacan por sus colas extremadamente largas, que formaban parte de un cuerpo herbívoro, cuadrúpedo, con cuello largo y cabeza relativamente pequeña.
El hallazgo de El Castellar no solo amplía el mapa de distribución del género, sino que refuerza la idea de conexiones entre las faunas de Norteamérica y Europa en un momento en que el Atlántico aún se estaba abriendo.






