“Ya no escribo con expectativa de vender miles de libros, escribo para no traicionarme, o sea, hago los libros que a mí me gustaría leer, ya sea en cuanto a lo que dicen y cómo”, confiesa Germán Maretto. El autor cordobés acaba de reeditar su tercera novela con un sello de alcance nacional. “Barcelona nunca llega se merecía la oportunidad de nacionalizarse, porque había tenido una muy buena aceptación en Córdoba. La gente que lo está leyendo está muy contenta”, comenta tras presentarlo en la Feria del Libro de Buenos Aires.
El autor sostiene que el sector editorial está “muy castigado” y con un “decremento de lectores”, por lo que “es altamente improbable que un escritor viva exclusivamente de la venta de sus libros. En general, la mayoría hace otra cosa para pagar sus cuentas”. Por eso, el protagonista de Barcelona nunca llega es un escritor que tiene la certeza de que nadie jamás lo leerá. En ese sentido, Maretto afirma: “Hoy quizá sobran libros porque faltan lectores. Tendríamos que leer más, porque, en cuanto a consumo de contenido, nada te afila más la cabeza que leer. Leer te obliga a vos a reconfigurar ese mundo que plantea un autor solo con palabras; lo demás es audiovisual, es como que ya te lo dan todo mucho más masticado, lo que te deja mucho menos espacio a la imaginación y a la creación”.
- ¿Un libro que recomiendes?
El niño resentido, de César González.

BARCELONA NUNCA LLEGA
Un escritor se enfrenta al desgaste creativo, la tensión de los vínculos afectivos y la sensación de que lo que alguna vez soñó se aleja cada vez más.
274 págs.
Hugo Benjamín






