ENCUENTRAN LA EVIDENCIA MÁS ANTIGUA DE UN ATAQUE MORTAL CON UNA LANZA DE MADERA

Un orificio circular en una escápula de 75.000 años de antigüedad sugiere que se produjo un conflicto letal con lanzas de madera afiladas entre neandertales en Oriente Medio.
Un orificio circular en una escápula de 75.000 años de antigüedad sugiere que se produjo un conflicto letal con lanzas de madera afiladas entre neandertales en Oriente Medio.

Un equipo internacional liderado por la Universidad de Cambridge ha identificado lo que podría ser la prueba más antigua conocida de violencia letal con una lanza de madera contra un antepasado humano. Los restos parciales de un neandertal adulto, bautizado como Shanidar A, hallados en la cueva de Shanidar (Kurdistán iraquí), datan de hace entre 50.000 y 75.000 años y muestran un orificio circular casi perfecto en la escápula izquierda que, según los investigadores, fue causado por una lanza de madera afilada.

El hallazgo, publicado en la revista Scientific Reports, describe cómo la lanza penetró la cavidad torácica izquierda desde la parte delantera, atravesó el cuerpo —incluyendo el pulmón y probablemente arterias principales— y perforó el omóplato, provocando una muerte rápida. “La posición de la herida y la fuerza necesaria para atravesar el cuerpo del neandertal presentan las características de un golpe mortal dirigido al corazón”, afirma Emma Pomeroy, investigadora de Cambridge y líder del estudio.

La escápula, un hueso ancho y plano tan delgado en algunas zonas que se vuelve casi translúcido a contraluz, se conservó casi intacta bajo más de siete metros y medio de roca y sedimentos durante decenas de milenios. El agujero de 15 mm. de diámetro, con fracturas radiantes y fragmentos óseos desplazados, no muestra signos de cicatrización, ni siquiera bajo microscopio o microtomografía computarizada, lo que indica que se produjo en torno al momento de la muerte. Colaboradores del Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana (CENIEH) en España confirmaron estas características.

Los arqueólogos descartan una punta de sílex o piedra porque habría dejado un orificio plano o angular. “Nunca podremos estar seguros porque, por supuesto, la madera no se ha conservado, pero una lanza de madera parece la explicación más probable”, explica Pomeroy. Experimentos con réplicas de lanzas paleolíticas producen agujeros circulares muy similares. Esta tecnología de lanzas de madera afiladas se conoce desde hace más de 400.000 años (como la de Clacton-on-Sea, en Reino Unido), y el hallazgo podría ser la primera evidencia de su uso en el Oriente Medio prehistórico.

Aunque no se puede descartar un accidente durante la caza de grandes animales como mamuts —en la que los neandertales usaban lanzas de empuje a corta distancia—, el equipo se inclina por la hipótesis de violencia interpersonal. La trayectoria (de delante hacia atrás y ligeramente hacia abajo) y la precisión del impacto no parecen casuales. Las pruebas de violencia sistemática entre neandertales son extremadamente raras; la mayoría de los indicios de conflictos violentos aparecen mucho después, en sociedades agrícolas sedentarias.

Shanidar A no era un individuo sano. Junto a la escápula se recuperaron una mano derecha casi completa, varias costillas y siete dientes. Un incisivo inferior se había partido longitudinalmente por un traumatismo facial grave; solo quedó la mitad, con los dientes vecinos girados hacia dentro y una notable acumulación de sarro en el conducto radicular expuesto. Esto indica que el diente permaneció en la boca durante al menos un año —posiblemente más— tras el golpe.

“Sobrevivir a un golpe que parte un diente de esta manera y, a continuación, seguir viviendo y alimentándose habría requerido cuidados y apoyo por parte de otros neandertales”, señala Pomeroy. Es posible que se le proporcionara comida blanda; investigaciones previas en los sedimentos de la cueva muestran que por entonces se remojaban alimentos vegetales antes de cocinarlos. No obstante, la investigadora advierte que no se puede afirmar con certeza que recibiera ayuda activa: los humanos son adaptables y resilientes, y el individuo podría haber sobrevivido al margen del grupo.

La cueva de Shanidar es famosa desde las excavaciones de los años 50, cuando se descubrieron restos de al menos diez neandertales. Las nuevas campañas, dirigidas por Graeme Barker (Cambridge), han elevado a cinco el número de individuos depositados en el mismo punto, a pesar de haber muerto en momentos diferentes a lo largo de años o décadas. “La mejor explicación es un comportamiento funerario intencionado y simbólico”, sostiene Pomeroy. Algunos cuerpos se colocaron antes de que el anterior se hubiera descompuesto por completo.

Estos indicios de compasión, apoyo social y rituales funerarios obligan a revisar la “visión victoriana” de los neandertales como seres brutales e indiferentes. “Creo que vemos pruebas de dos facetas contrapuestas de la naturaleza humana —el cuidado y la violencia— yuxtapuestas en un mismo individuo. Los neandertales se parecían a nosotros en muchos aspectos, tanto en lo bueno como en lo malo”, concluye Pomeroy.

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