Los elefantes africanos que han pasado años o incluso décadas en cautiverio son capaces de readaptarse a entornos naturales y prosperar como animales salvajes. Esa es la principal conclusión de una investigación publicada en la revista PLOS One, dirigida por científicos del Elephant Reintegration Trust de Sudáfrica.
El equipo, liderado por Tenisha Roos y Tammy (Tamara) Eggeling, con la colaboración de Brett Mitchell y otros investigadores, analizó las respuestas conductuales y fisiológicas de once elefantes reintroducidos en cuatro reservas sudafricanas. Estos animales representan más del 50 % de la población de elefantes “rewilded” (reintegrados a la naturaleza) en el país hasta la fecha. Aunque ya se habían registrado algunos casos de reintroducción en el sur de África, la evidencia científica sobre su capacidad de adaptación era limitada. El estudio aporta datos sólidos tras un seguimiento de cinco años: cada elefante fue observado durante tres semanas consecutivas, al menos una vez al año.
Los investigadores buscaron señales de incomodidad en el entorno salvaje —como mayor desconfianza— y comportamientos residuales del cautiverio, como conflictos, confrontaciones o un contacto físico autodirigido excesivo (tocarse la cara, balancear la trompa o el pie). En general, el comportamiento de los elefantes reintroducidos resultó muy parecido al de los individuos que siempre habían vivido en libertad. Se observaron algunas diferencias: los machos adultos y las hembras subadultas mostraron frecuencias algo menores de comportamientos de atención al entorno. También se detectó una alta variabilidad individual, atribuible a la personalidad de cada animal y a sus experiencias previas.
“Si bien los elefantes que han vivido en cautiverio pueden conservar los recuerdos de una vida en confinamiento, nuestra investigación ha demostrado que, cuando se les da la oportunidad, pueden dejar atrás ese pasado. Son capaces de aprender nuevas habilidades, adaptarse a entornos desconocidos y, en definitiva, prosperar como elefantes salvajes”, destaca Tammy Eggeling, coautora del estudio.
Además de las observaciones de campo, el equipo recolectó muestras fecales para medir metabolitos de glucocorticoides (fGCM), un biomarcador de estrés. Los elefantes reintroducidos, especialmente las hembras, presentaron niveles generalmente más elevados que los de sus congéneres salvajes, pero siempre dentro del rango normal para poblaciones silvestres. “Los elefantes reintroducidos en su hábitat natural mostraron patrones de comportamiento y fisiológicos comparables a los de los elefantes salvajes, a pesar de algunas diferencias individuales, relacionadas con la edad y el sexo”, explica Tenisha Roos, primera autora. “Si bien algunos elefantes presentaron biomarcadores de estrés ligeramente elevados, todos los valores se mantuvieron dentro del rango normal para las poblaciones silvestres, lo que indica una adaptación exitosa sin evidencia de estrés crónico”.
Estas diferencias podrían deberse a las experiencias previas en cautiverio, las circunstancias sociales, las condiciones ambientales o las presiones derivadas del turismo y la gestión de las reservas.
Roos añade: “Lo que más me fascinó fue observar cómo elefantes que habían pasado décadas en cautiverio se adaptaban con tanto éxito a la vida salvaje. Verlos responder a su entorno y comportarse de forma muy similar a los elefantes salvajes fue realmente impresionante y un poderoso recordatorio de su extraordinaria resistencia, adaptabilidad y flexibilidad de comportamiento”.
HISTORIAS DE DÉCADAS DE CAUTIVERIO
Varios de los animales estudiados habían vivido largos periodos bajo control humano. Algunos fueron capturados siendo crías y usados en safaris a lomos de elefante o en circos; otros nacieron en cautiverio. Periodos de 15 a 27 años de confinamiento no impidieron su readaptación. Las instalaciones de las que procedían están actualmente cerradas.
Estudios previos del mismo trust ya habían documentado cambios positivos en los patrones de movimiento y una disminución de comportamientos de frustración tras la liberación, junto con un aumento de las interacciones sociales.
Brett Mitchell, coautor y figura clave del Elephant Reintegration Trust, subraya el potencial de estos programas: “Los datos de este proyecto demuestran que, cuando los elefantes en cautividad son reintroducidos en su hábitat natural y se les brinda la oportunidad, pueden recuperar su plena autonomía y restablecer sus patrones naturales de movimiento y comportamiento. Los elefantes reintroducidos en su hábitat natural pueden contribuir significativamente a la conservación de su especie”.






