El Real Betis Balompié, a través de su plataforma de sostenibilidad Forever Green, ha lanzado la campaña ‘La vida en verde comienza en el barrio’ con una camiseta especial elaborada parcialmente con fibra de pieles de naranja. Esta iniciativa busca sensibilizar sobre los beneficios ecosistémicos del arbolado urbano —especialmente los icónicos naranjos sevillanos— en la mitigación del calor extremo, la mejora de la calidad del aire y la salud pública en ciudades mediterráneas como Sevilla, en España.
Los árboles urbanos actúan como verdaderos aliados frente al cambio climático y los desafíos ambientales de las ciudades. Funcionan como sumideros de CO₂, filtros naturales de contaminantes atmosféricos —reteniendo partículas finas y absorbiendo gases como el dióxido de nitrógeno y el ozono troposférico— y reguladores térmicos mediante la sombra y la evapotranspiración. En entornos como Sevilla, donde el efecto isla de calor y las olas de calor estivales representan el principal riesgo ambiental, el arbolado reduce significativamente la temperatura del aire, bloquea la radiación solar directa y alivia el estrés térmico de los peatones.
Miguel Ángel Campano Laborda, investigador de la Universidad de Sevilla, destaca que “en ciudades mediterráneas como Sevilla, donde el principal riesgo ambiental urbano es el calor extremo estival, el arbolado no solo mejora el paisaje: reduce la exposición radiativa, mejora el microclima y contribuye a disminuir la vulnerabilidad térmica”. Estudios científicos respaldan estos efectos, como revisiones en revistas especializadas que confirman reducciones notables de temperatura en áreas verdes urbanas y asociaciones entre temperaturas extremas y mortalidad en Europa.
Además, los árboles contribuyen a la gestión del agua al amortiguar escorrentías en lluvias intensas y favorecen la biodiversidad al ofrecer hábitat a diversas especies. En el caso de Sevilla, los naranjos amargos (Citrus × aurantium) trascienden su función ornamental: forman parte de la identidad histórica y cultural de la ciudad desde hace siglos, adaptados al clima mediterráneo con hojas que retienen partículas todo el año. Eugenio Domínguez Vilches, catedrático emérito de Botánica de la Universidad de Córdoba, los describe como “un auténtico símbolo biocultural, en el que convergen valores ecológicos, históricos y sociales”.
La camiseta Forever Green, desarrollada junto a Hummel, incorpora un 16,2% de fibra orgánica procedente de pieles de naranjas, un 37,8 % de Lyocell (de celulosa de madera regenerada) y un 46% de poliéster reciclado, eliminando el plástico virgen y reutilizando residuos agrícolas y textiles. Sus dorsales, con textura perforada inspirada en la piel de naranja, incluyen tecnología scratch and sniff con tintas sostenibles que liberan aroma a azahar al rascarlos, creando una experiencia sensorial que refuerza el mensaje ambiental.
En un contexto de crisis climática, donde el aumento de temperaturas, sequías y eventos extremos amenazan la salud del arbolado urbano, expertos insisten en la necesidad de una planificación rigurosa: priorizar especies adaptadas a la sequía y contaminación, evitar monocultivos y basar las decisiones en criterios ecológicos y microclimáticos.
Con esta acción, el Real Betis demuestra cómo el fútbol puede ser un potente altavoz para la concienciación ambiental. “El deporte de masas tiene una capacidad de difusión social que pocas instituciones poseen”, señala Campano Laborda, mientras Domínguez Vilches añade que iniciativas como esta fomentan la alfabetización ecológica al conectar la vida cotidiana con los procesos naturales.
El club apuesta por que la sensibilización se traduzca en políticas urbanas coherentes, con el respaldo científico de la universidad pública para garantizar rigor y efectividad.






