Un equipo de investigación liderado por la Universitat Pompeu Fabra (UPF), con la colaboración de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC) y la participación de la investigadora Júlia Florit (actualmente vinculada a la Universitat de les Illes Balears), ha desarrollado un método de intervención multimodal que ayuda a niños con Trastorno del Espectro Autista (TEA) o trastornos del lenguaje a alcanzar niveles de expresión oral cercanos a los de sus pares sin necesidades especiales.
El modelo, impulsado por el Grupo de Estudios de Prosodia y Gestualidad (GrEPG) del Departamento de Traducción y Ciencias del Lenguaje de la UPF, se basa en la narrativa multimodal: combina el lenguaje verbal con gestos y movimientos corporales, partiendo de la idea de que todas las habilidades lingüísticas están interrelacionadas y se refuerzan mutuamente. Incorpora la mirada de educadores, psicólogos y logopedas, y está pensado para aplicarse tanto en entornos clínicos como educativos.
La narración de cuentos, pieza centralUno de los pilares del método es la narración oral de historias, considerada un hito clave en el desarrollo del lenguaje. La evidencia científica indica que el nivel de expresión oral en la infancia predice habilidades futuras de lectoescritura, rendimiento académico y capacidad de socialización.Para llevarlo a la práctica, el equipo creó materiales audiovisuales en catalán —un recurso hasta ahora prácticamente inexistente en esta lengua— centrados en tres cuentos educativos protagonizados por un capibara que debe superar distintos retos. En las sesiones, los niños visionaban primero las historias sin diálogos, para centrarse en los gestos y movimientos de los personajes, y después con las palabras añadidas. Posteriormente, reexplicaban las historias por partes o narraban otras nuevas, guiados por especialistas.
Resultados del estudioEl trabajo se realizó con una muestra de 50 niños y niñas catalanohablantes y castellanohablantes de entre 3 y 7 años (la franja en la que empiezan a articular relatos más complejos), procedentes de siete escuelas y ocho centros clínicos de Cataluña. Se dividió en un grupo experimental de 16 menores con necesidades especiales (trastornos del neurodesarrollo, TEA o del lenguaje) y un grupo de control de 33 participantes (17 con trastornos y 16 sin necesidades especiales).El grupo experimental realizó nueve sesiones individuales de 30 minutos, una vez por semana, durante más de un trimestre. Tras la intervención, estos niños obtuvieron una puntuación media de 3,77 sobre 6 al narrar historias nuevas que no habían escuchado antes. Esta cifra se situó muy cerca del 4,04 registrado por los niños sin necesidades especiales y superó ampliamente el 2,29 de los menores con trastornos del grupo de control.
El método mejoró de forma significativa la capacidad de estructurar los elementos clave de un relato (personajes, problema, acciones para resolverlo y resolución). Sin embargo, no se detectaron avances relevantes en la habilidad para profundizar en las emociones o estados mentales de los personajes (toma de perspectiva). Los investigadores señalan que reforzar este aspecto requerirá un entrenamiento más específico o prolongado.
Aplicación en escuelas y clínicas“Si se articulan los mecanismos de coordinación necesarios para implementar este modelo en las escuelas, se podrá reforzar y complementar la labor que realizan los centros educativos con los niños con necesidades especiales”, destaca Pilar Prieto, directora del GrEPG.El estudio, firmado por Júlia Florit-Pons, Pilar Prieto y Alfonso Igualada (logopeda e investigador del NeuroDevelop eHealth Lab del grupo GRECIL de la UOC), se ha publicado en la revista Early Childhood Education Journal. Los autores han puesto a disposición de la comunidad científica el código y los materiales utilizados para facilitar su reproducibilidad y posible extensión a otros contextos.
Este enfoque multimodal representa una herramienta prometedora para superar barreras comunicativas en la primera infancia, aunque los investigadores advierten de la necesidad de evaluar la persistencia de los avances a más largo plazo y de adaptar el entrenamiento a las dimensiones emocionales y de teoría de la mente.






