Veinte años después de un hallazgo pionero sobre el virus del dengue, la viróloga Andrea Gamarnik y su equipo del CONICET en el Instituto de Investigaciones Bioquímicas de Buenos Aires (IIBBA, CONICET-Fundación Instituto Leloir) vuelven a marcar un hito en la virología mundial. En un estudio publicado en la revista PLOS Pathogens, demostraron que el mecanismo de replicación del dengue es “universal” para todos los virus del género Orthoflavivirus, que incluye patógenos como el Zika, la fiebre amarilla, el virus del Nilo Occidental y más de veinte causantes de enfermedades transmitidas por mosquitos y garrapatas.
El dengue afecta entre 100 y 400 millones de personas al año en todo el planeta, según estimaciones de la OMS. El nuevo trabajo no solo confirma la conservación de un elemento clave en estos virus, sino que lo identifica como un blanco prometedor para desarrollar un medicamento antiviral capaz de actuar contra múltiples amenazas.
“Descubrimos que todos los virus del género Orthoflavivirus peligrosos para los humanos comparten una pieza esencial dentro del mecanismo que utilizan para multiplicarse en la célula y, además, propusimos que esta pieza es un talón de Aquiles común a todos ellos”, explicó Santiago Oviedo-Rouco, miembro del Laboratorio de Virología Molecular de la Fundación Instituto Leloir y primer autor del estudio.
Para probar la universalidad, el equipo utilizó el virus del dengue como “juego de construcción”: reemplazaron progresivamente una estructura de ARN promotora (conocida como SLA) por las versiones correspondientes de otros orthoflavivirus. Sorprendentemente, todas funcionaron. Esto demostró que estas porciones clave de ARN son intercambiables y que el mecanismo de replicación es compartido.
HACIA UN ANTIVIRAL DE AMPLIO ESPECTRO
Con esta información, los investigadores buscaron compuestos químicos que interfirieran con esa estructura común. Gracias a un enfoque interdisciplinario que incluyó modelado computacional de biomoléculas liderado por Mernoosh Arrar (del Instituto de Cálculo de la UBA y CONICET), identificaron una molécula prometedora que se une a esta pieza universal e inhibe la multiplicación de varios orthoflavivirus en modelos de laboratorio.
“Esto es muy esperanzador”, señaló Oviedo-Rouco. “A largo plazo, puede llevar a tener un antiviral de amplio espectro: un solo medicamento capaz de tratar diferentes virus”.
Gamarnik, jefa del laboratorio, contextualizó el avance: “Este trabajo es el corolario de 20 años de estudios, que comenzó con el descubrimiento de un mecanismo básico de la biología del virus del dengue, que ahora estamos utilizando para la búsqueda de antivirales que podrían ser útiles para muchos otros virus. Uno no sabe de antemano el impacto que hay detrás de los descubrimientos. Pueden pasar muchos años hasta que vemos su aplicación, pero así funciona la ciencia”.






