¿Qué sería de los seres humanos si no nos contáramos historias, si no descubriéramos el placer de escucharlas, la pasión que despierta leerlas o si nunca nos cruzáramos con alguien que entrega su tiempo a escribirlas?
Porque de historias se trata el mundo. Cuando develamos ese secreto, les aseguro que ya nada es igual.
Este mes, Gonzalo Heredia, el actor, escritor y gran lector que nos acompaña desde la portada, nos cuenta cómo fue su relación desde muy chico con los libros en una casa en donde no había biblioteca, pero sí un libro en el cual zambullirse y descubrir otro mundo. Él lo cuenta muy bien. Me resonaron estas palabras suyas: “Ya tengo 44 años y me gusta la persona que soy en este momento. Llevó mucho tiempo, en el que siempre me pregunté honestamente por qué y para qué hago lo que hago. Empecé a descubrir mi verdadera forma de contar, a conectarme con un verdadero yo. Hoy vivo la vida percibiendo el mundo: uno siempre parte desde lo que vive, las cosas que le pasan, lo que todo eso le provoca y, de ese total, lo único que sobrevive son las palabras, las ideas. No hay otra cosa, no hay mucho más. Entendí que lo mío es contar historias. El sentido, el propósito que yo le encuentro a mi vida, es ese”. Les recomiendo que lean la nota.
Como dijo en estos días la escritora argentina Samanta Schweblin al recibir el Premio Aena de Narrativa Hispanoamericana: “La literatura no cambia las cosas de un día para el otro, no salva vidas en peligro. Creo que no hay de verdad ser humano circulando por este mundo que no esté cruzado y comandado por las fuerzas de las historias. No alimenta a los famélicos, no da respuestas finales. Somos todos, la humanidad entera sobre este mundo, un inmenso buque flotando en el mar. La literatura es el minúsculo timón que responde al volante, un 0,0 por ciento del buque. Pero es lo que hace que en días y días de navegación este buque llegue a un continente o a otro. Lo que celebramos hoy, de cara a un mundo quebrado y violentado por unos pocos, es la contrafuerza. La conexión con los otros, la empatía, el sentido común. Parafraseando a la poeta polaca Wisława Szymborska, ‘peor que ponerse a leer y a escribir en un momento como este, sería no ponerse a leer y a escribir en un momento como este’”.
Que disfruten toda la revista.
¡Buena vida!






