FERNANDO SIGNORINI: “ENTRENAR ES EDUCAR”

Piensa el fútbol como un reflejo de la forma en que cada uno elige o consigue vivir. Reflexivo y crítico, asegura que no verá el Mundial y promueve el retorno de valores que considera fundamentales.
Piensa el fútbol como un reflejo de la forma en que cada uno elige o consigue vivir. Reflexivo y crítico, asegura que no verá el Mundial y promueve el retorno de valores que considera fundamentales.

En medio de la plaza, su porte erguido y elegante se destaca entre la gente. A sus 76 años, después de tanta vida y tanto fútbol experimentados, en él conviven el agradecimiento a una actividad que le permitió conocer el mundo –y, según los creyentes, también a Dios– y un desencanto con el devenir de la sociedad. Aprovecha cada oportunidad para dejar su mensaje, para reclamar el sostenimiento de una serie de preceptos que considera fundamentales para vivir y jugar mejor, para que el fútbol permita el desarrollo personal en el marco de una vida libre y soberana de sí misma. Utópico y pragmático, si cupiera la posibilidad de dicha combinación, Fernando Signorini continúa su intensa labor formadora. Esta conversación con Convivimos, acaso, sea otra excusa para ello.

Además de las charlas y conferencias que brinda alrededor del país frecuentemente, el exentrenador histórico de Diego Maradona e integrante del cuerpo técnico de la selección argentina en el Mundial 2010 se sumó al proyecto Desde el Juego, una plataforma de consultoría y formación con el fútbol como eje y una visión integral. “Para nosotros, entrenar es educar. Entendemos que, para proyectar el mejor futuro posible, tenemos que volver a un pasado que nos hizo conocidos, reconocidos, respetados, imitados, hasta envidiados. Y que tenía que ver con el respeto por valores que son fundamentales para la vida en sociedad: la nobleza, la honestidad. Pienso que hoy, desgraciadamente, con el avance de la sociedad de consumo y del capitalismo, y con el avance neoliberal, han sido pisoteados”, declara.

  • ¿Qué tan lejos está el fútbol hoy de ese pasado al que quieren volver?

Más lejos que nunca. Se puede verificar a cada instante. Se siguen tomando medidas que lo alejan cada vez más de su esencia porque el fútbol es un fantástico argumento para ayudar a las personas a ser mejores, no solamente como futbolistas. Hoy, como alguna vez pensó Menotti, cuando la pelota saltó de los terrenos de juego al escritorio de los grandes jerarcas, el fútbol cambió para siempre. Hoy el gran negocio se ha impuesto. El maestro Adolfo Pedernera alguna vez dijo: “Lo que veo, ya lo vi; lo que vi, no lo veo más”. No solamente se refería al juego, sino también a la nobleza de los procederes, a la hombría de bien, a saber aceptar la derrota, a tomar el fútbol como una maravillosa excusa para ser feliz. A eso queremos volver. A no pensar solamente en el negocio, ni mucho menos en el ganar de cualquier manera. Porque ganar de cualquier manera significa aceptar también vivir de cualquier manera. Yo no quiero vivir de cualquier manera, y creo que en el fondo la gente tampoco quiere eso. El fútbol es un arte, y yo creo que al mundo lo va a salvar el arte, la cultura. Hoy, en la mayoría de los estadios del mundo, si vos ves lo maravilloso del color, de la música, de los cánticos, eso es infinitamente superior al producto final que se presenta en el campo del juego, con mayoría de jugadores que ya no son artistas, sino atletas.

  • Aunque prolifera cierta automatización, siempre terminan apareciendo algunos artistas…

Sí, cada vez menos, porque antes jugaban en absoluta libertad y lo hacían diez horas por día. Hoy no, porque las obligaciones de una sociedad cada vez más competitiva ponen un freno a ese tiempo. Yo ahora parece que entiendo mucho porque adivino todo lo que van a hacer. Estos tipos no te engañan la vista. Si hacés una gambeta y te sale bien, te aplaude todo el mundo; pero si perdés la pelota y te hacen el gol, te quieren matar.

  • Se viene un nuevo Mundial, vos ya estuviste en varios, como entrenador de Diego y como parte del cuerpo técnico en 2010, ¿qué esperás de este?

No entiendo cómo se puede jugar un Mundial en los Estados Unidos ni cómo va a ir gente a verlo. La FIFA sancionó, por presiones del poder real, a Rusia por la invasión de Ucrania, pero ahora con los Estados Unidos no pasa nada. Yo, personalmente, y que me perdone el fútbol, no voy a mirar un solo partido que se juegue en su territorio. Me sentiría otra oveja más del rebaño, sentiría que el poder pudo conmigo. Que se metan el Mundial en el bolsillo, a mí qué me importa. Creo que el fútbol me va a entender y va a estar de mi lado.

  • Cuando te declararon personalidad destacada del deporte en la ciudad de Buenos Aires, dijiste que era un reconocimiento al fútbol más que a vos…

Sí, porque si no hubiera sido por el deporte, yo no habría tenido ninguna posibilidad de acceder a ese exagerado privilegio. Yo dentro de él siempre me moví con el espíritu de ayudar a través de mensajes, a través de ejemplos que mejoraran también a la persona. Diego mismo lo dijo: que yo le servía precisamente para ayudarlo a pensar, a bajar las presiones, a contener las reacciones. En el 82, él le había pegado un planchazo a Batista, el jugador brasileño, y lo habían echado, por ejemplo. Cuando jugábamos, yo siempre lo hacía en contra suyo, y cuando se cobraba algo con lo que él no estaba de acuerdo y quería rezongar, yo le decía: “Eso tiene que servir para educar el carácter, porque esto es un picado, pero si estás en la cancha y protestás, te sacan la amarilla y después afuera. Bancátela”. Se van a equivocar en contra tuyo, pero también se van a equivocar a favor, y cuando es así nadie dice nada. Él de a poquito iba captando todo eso, no era tonto, era muy inteligente. Hasta le dije que el famoso gol a los ingleses fue trampa y no una gesta.

«Yo dentro del deporte siempre me moví con el espíritu de ayudar a través de ejemplos que mejoraran también a la persona».

  • ¿Y qué te respondió?

Se mantuvo en silencio, que muchas veces significa aceptación. Yo le dije: “Esa misma trampa se conecta o tiene que ver con la trampa que hizo el sistema con vos y con tu familia y con los miles que viven en las villas miseria, porque si el sistema no fuera tramposo, te hubiera dado otras posibilidades. Y no te dio ninguna a vos ni a tu familia y tuvieron que pasar lo que pasaron”.

Fernando Signorini. (Foto: Pato Pérez).
  • Le diste una vida al deporte y al fútbol, ¿qué te devolvió?

Me devolvió todo. Sobre todo, por culpa de César Luis Menotti, que era el director técnico de Barcelona. Yo viajé a España y después de mucho trabajo logré llegar a él, le pedí autorización para presenciar los entrenamientos, seguro de que iba a decir que no, y sin embargo él, inexplicablemente, me dijo que sí. Con una palabra cortita, con dos letritas, definió toda una vida. Porque eso me permitió conocer a Diego, que es el otro gran responsable de que mi vida cambiara para siempre. Una vida que habría sido monótona, gris, él la llenó de mariposas, de color, de cosas increíbles como conocer lugares y personas maravillosas, entre ellas el comandante Fidel Castro, artistas, gente de la cultura como Eduardo Galeano o Joan Manuel Serrat… Todo fue porque Menotti me abrió la puerta y Diego después me acompañó a recorrer todo ese camino increíble.

  • ¿Cuándo fue la última vez que hablaste con él?

La noche que falleció el papá, más o menos cinco años antes de su final. Fue la última vez que lo fui a saludar, fue el último abrazo, el último diálogo personal que tuvimos. Después, hubo algunas llamadas por teléfono, pero nosotros hacíamos, a lo mejor sin saberlo, eso que decía Borges de que la amistad no necesita de la frecuencia. El amor sí, porque si te vas de tu casa cinco o seis días sin decir nada, cuando volviste tenés la valija en la puerta. Pero hay amigos a los que tenés en el otro lado del mundo, que no los ves durante años, pero que saben que vos estás. Y viceversa: yo sé que hay amigos que no veo de hace años, pero que, de última, si necesito una transfusión para seguir viviendo, ellos estarían dispuestos a darme su sangre.

  • ¿Y sigue estando Diego, para vos?

Sí, claro. Para siempre, hasta mi último sol. Como mis padres, como mi hermano y como otros amigos queridos que ya se fueron, porque ahora cada vez estamos más cerca en esa fila larga que hay. Eso me hace pensar siempre en lo importante de hacerle pasar buenos momentos al otro. Pienso mucho en el final, no porque tenga ese miedo convencional a la muerte, sino porque me da mucha bronca tener que dejar de vivir. Hay todavía muchísimas cosas por hacer y mucha gente a la que uno le puede ser útil.

 

EDUCACIÓN   

Luego de dedicarle casi toda su trayectoria como preparador físico al fútbol profesional, en el último tiempo Signorini se aboca en particular a las etapas formativas: “La tecnología ha ocupado el lugar de la pelota. Se ocupa mucho más tiempo en los teléfonos, en las redes y en las computadoras que con la pelota y el juego. Se han reducido los espacios del juego también, hoy son todas academias y se busca ganar en prenovena, en el baby, y los chicos tienen menos libertad. Decía el filósofo francés Albert Camus que todo lo que había aprendido de honestidad, de solidaridad, de nobleza y respeto lo había aprendido en un vestuario de fútbol, y eso es lo que hay que recuperar. El juego es el elemento principal en las primeras edades, para que se expresen libremente y ellos mismos sean los encargados de administrar las faltas del juego y formarse”, evalúa.

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