La bici fue su juguete favorito y su niñera de los sábados por la mañana. Esas clases de mountain bike de fin de semana, recurso atesorado por sus padres para que estuviera cuidada durante un par de horas en los que a ellos les resultaba complicado, cincelaron a una competidora tenaz, la mejor ciclista argentina de la actualidad. Julieta Benedetti, la primera mujer ciclista en ganar el tradicional premio Olimpia en la historia, hizo natación, tela, danza, equitación y todo lo que pudo, hasta que se decidió definitivamente, de una vez y para siempre, por la bici. Algo en ese movimiento cíclico y repetitivo, en la constancia, en el dolor de los músculos y en la satisfacción de ser capaz de tolerarlo la enamoró. A los doce representó a Mendoza por primera vez en los Juegos Nacionales Evita y supo que era lo suyo. “El primer año salí cuarta y séptima. Al año siguiente, me dije ‘Tengo que ganarlo’. Descubrí esa sensación de quedarte con la sangre en el ojo porque había faltado poquito, ese impulso de conseguirlo. Al año siguiente, ya clasifiqué en Mendoza mucho más fácilmente, prácticamente de forma directa. Yo sabía que estaba preparándome para ganar, no para clasificar. Tengo esa mentalidad muy competitiva”, asegura.
- ¿A partir de ahí se volvió algo serio?
Yo creo que un poco después, cuando me dieron la oportunidad de probarme con la selección, a los 15 años. Éramos un montón de chicos, todos con el cuchillo entre los dientes, que queríamos mostrar lo que teníamos. Ya venía entrenando de una manera muy prolija, siempre me cuidé y supe que debía tener buenos hábitos para crecer en el ciclismo. En esa concentración se me plantearon grandes objetivos por primera vez. La idea era trabajar con los Juegos Olímpicos de la Juventud de Dakar 2022 en el horizonte. Después no pudo hacerse por la pandemia, pero ser parte de eso volvió tangibles y reales los sueños que tenía.
- ¿Desde chica notaste que eras buena y podías aspirar a esos objetivos?
Creo que yo no me di cuenta tanto. Cuando estaba en los Juegos Evita, me encontré como delegado de Mendoza a Gustavo Alaria, que hoy ya no es mi entrenador, pero sigue siendo mi padrino de la bici, por quien pasan un montón de mis decisiones más importantes en cuanto a equipo, entrenamiento e, incluso, como red de contención. Fue él quien me hizo abrir los ojos y darme cuenta de que era buena, que tenía que confiar en mí, seguir trabajando. Y lo vi esforzarse tanto en mi carrera deportiva, se comprometió tanto como entrenador conmigo que, en cierto punto, sentía un poco de miedo a defraudarlo, que es algo que trabajé con el tiempo.
- En los Juegos Panamericanos Junior, el año pasado, ganaste medallas de plata y oro, ¿cómo fue la experiencia?
Hice una planificación que nunca antes había hecho, fue la vez que mejor preparada llegué a un evento. Haber tenido un proceso tan bueno me llenó de confianza. No sabía qué iba a pasar, pero sí que lo había dado todo y que no había nada que pudiera haber hecho mejor. En competencia, arrancamos con la prueba contrarreloj y tiré mi mejor tiempo, pero como fui una de las primeras en largar, tuve que sentarme en un banquito a esperar que terminaran todas, con una ansiedad extrema. Después, fue todo muy hermoso y motivador. Terminé los Juegos con ganas de seguir planificando mis siguientes pasos. Es una parte de mi personalidad que un poco me juega en contra, porque no festejo mucho los logros: compartí la medalla con mi familia, estaba contenta, pero mi cabeza ya estaba armando lo que venía a continuación. Y también disfruto eso.
- Desde marzo estás en España, ¿cómo te venís adaptando?
Muy bien. El primer fin de semana tuvimos dos fechas de la Copa España y salí segunda y tercera. Quiero ganar, sé que tengo el nivel, pero también tengo que seguir adaptándome al equipo. Hay que respetar los procesos de adaptación, sé que todo se va a dar. Estar cerca de la victoria, antes que achicarme por lo que me falta, me hace tener más ganas de seguir trabajando.
- ¿Cuál es tu objetivo?
Mostrarme para poder conseguir algún equipo profesional el año siguiente. Es una apuesta y una inversión grande mía y de mis papás, con algo de ayuda de las becas por la selección, el apoyo del Gobierno de Mendoza y de Sunpeed, mi sponsor. Con la selección, en septiembre están los Juegos Sudamericanos, en Rosario, y tenemos que dar una imagen impecable como país sede.
ENTRE EL ESTUDIO Y GRANDES COMPETENCIAS
Julieta estudia a distancia la carrera de Comercio Exterior y, como toda deportista, sueña con alguna vez ser parte de los Juegos Olímpicos. Sin embargo, actualmente se focaliza en la meta de sostenerse en España para ser vista por un equipo profesional y acceder a un contrato. El camino para llegar a los JJOO puede ser largo y costoso: hay que viajar por el mundo para participar de determinadas carreras que otorgan puntos UCI (de la Unión de Ciclismo Internacional), con los que se escala en el ranking que determina a los clasificados. Otra opción, casi segura, aunque no confirmada aún, es acceder a una plaza en caso de ganar los Juegos Panamericanos que se disputarán en Lima el año que viene.






