“Una no elige las obsesiones, sino que ellas la encuentran a una. Y la literatura es una operación, por un lado, de investigar una pregunta hasta agotarla; y por otro, de sentir que te liberás de alguna manera de ella”, dice la escritora Laura Ortiz Gómez, quien reconoce que una de las suyas es la distribución de la tierra en Latinoamérica. De esta inquietud partieron sus libros de ficción, incluido el más reciente, Indócil, donde se ubica entre la Conquista del Desierto y principios del siglo XX, con la ola de inmigrantes europeos y la problemática de los alquileres en Buenos Aires. Se trata de su primera novela, aunque ella la describe como “una especie de poema largo o una serie de relatos articulados que se van armando con un arco narrativo más extenso”.
La historia le interesa, “no como una explicación acabada de los hechos de la realidad, sino como disparador para preguntarse sobre la experiencia humana”. Por eso, si bien se ubica en una época puntual, no quiere atestiguar la veracidad de los acontecimientos, más bien los pasa por el tamiz de su imaginación. “La ficción no solo quiere dar cuenta de las condiciones del mundo, sino que tiene esta posibilidad de acuchillar la realidad, diseccionarla, complejizarla, e incluso de reinventar nuevos caminos o simbolismos”, comenta la autora colombiana que vivió más de siete años en la Argentina.
- ¿Un libro que recomiendes?
Chilco, de Daniela Catrileo.

INDÓCIL
Una casa que habla y cuenta la historia de sus habitantes en el contexto que rodeó la huelga de las escobas en Buenos Aires, en 1907. Amor, lucha y reflexión en una narrativa muy poética.
232 págs.
Tusquets








