Más porteño que el obelisco y el tango, Luis Brandoni nació en Dock Sud el 18 de abril de 1940. Debutó en teatro en 1962 y en televisión, en 1963. Perteneció al elenco de la Comedia Nacional Argentina dirigida por Luisa Vehil y construyó una carrera teatral ininterrumpida. Hasta sus últimas semanas seguía en actividad con la obra ¿Quién es quién?, junto a Soledad Silveyra.
Su recorrido incluyó títulos que hicieron historia como Made in Lanús, Parque Lezama, El acompañamiento, Art, Un enemigo del pueblo y Gris de ausencia. En televisión participó en ficciones que marcaron época: Mi cuñado, Vulnerables, El hombre de tu vida, Nada, Un gallo para Esculapio, El encargado, entre otras.
En cine dejó una huella imborrable en Esperando la carroza, La Patagonia rebelde, La tregua, Cien veces no debo, La odisea de los giles, y Mi obra maestra.
La política fue otra de sus pasiones, también la acción gremial. Fue secretario de la Asociación Argentina de Actores y fervoroso militante radical. Entre 1974 y 1975 tuvo que exiliarse en México por amenazas de muerte de la triple A. Con la vuelta a la democracia, tuvo una participación constante en la vida política argentina, ejerciendo como diputado nacional e integrando las listas de su sector en distintas oportunidades. También fue testigo en causas de crímenes de lesa humanidad.
Esta madrugada se fue un grande, se fue un maestro que estaba convencido de que hay que seguir aprendiendo hasta el final. “En esta profesión no hay que creérsela”, nos dijo con una sonrisa, la primera vez que lo entrevistamos, en septiembre de 2018.
En homenaje a su figura y a su trayectoria, en esta edición compartimos la última nota de tapa que le hicimos, hace apenas dos años.
Adiós, Maestro.






