¿Cuáles son las novedades en el film de acción real de Moana? Dwayne Johnson, que le dio su voz a la versión original, se pone en la piel del entrañable semidiós Maui. Así hace historia marcando la primera vez que un actor de una película animada de Disney interpreta físicamente al mismo personaje en una nueva versión live-action. Catherine Lagaʻaia reemplaza a Auli’i Cravalho, quien rechazó volver a hacer de Moana para darle la oportunidad de que interpretara el personaje a otra persona de las islas del Pacífico. Y no mucho más que eso. La historia es exactamente la misma. Entonces, ¿por qué se hacen estas películas? ¿Por qué eligen contar nuevamente lo que ya hicieron magistralmente antes? Y que no fue tampoco hace mucho tiempo. De hecho, todavía no se cumplieron diez años del estreno de la original de Moana, lo que hace también que sea el menor lapso entre un largometraje de animación de Disney y su versión de acción real.
Esta tendencia de la compañía del ratón de rehacer clásicos animados podríamos decir que comenzó en 2010, aunque de una forma diferente. Por esos años, salieron la Alicia en el país de las maravillas (2010) de Tim Burton, El aprendiz de brujo (2010), Maléfica (2014), La Cenicienta (2015), El libro de la selva (2016) y Mi amigo el dragón (2016), que fueron reimaginadas desde una mirada propia y, hasta en algunos casos, bastante original. Por supuesto que esto enojó a muchos puristas, que también pusieron el grito en el cielo por hacer estas sacrílegas nuevas versiones. Esto no los detuvo, pero se hizo un leve ajuste: tomar esos grandes clásicos y recrearlos casi en su totalidad escena por escena. Esta enorme movida la comenzó La Bella y la Bestia (2017), que al convertirse en un éxito de taquilla les dio la excusa perfecta para continuar. Así llegaron, en algunos casos con algunos ajustes, Aladdín (2019), El Rey León (2019), La dama y el vagabundo (2019), Pinocho (2022), Peter Pan y Wendy (2023) y La Sirenita (2023). No contamos a Mulan (2020) y Lilo y Stich (2025), porque les hicieron muchos cambios. Y tampoco a Blancanieves (2025), que terminó siendo una aberración para no recordar.
¿Pero cuánto vale para Disney seguir profanando estos clásicos de su cartera animada? Bueno, aparentemente solo prestigio. Mientras las críticas maltratan bastante a estos films y la falta de ideas, la que menos recaudó hizo un poco más de 500 millones de dólares en taquilla. Y, en promedio, llevan más de 8 mil millones de ganancias a nivel mundial por película.
¿Esta “moda” va a continuar? Que no les quepa la menor duda. Disney ya anunció las nuevas versiones de Enredados, El jorobado de Notre Dame, Bambi y Hércules, entre otras. Y los demás estudios de animación van a seguir su ejemplo más temprano que tarde. Cómo entrenar a tu dragón (2025), de DreamWorks, ya se hizo realidad y se viene la secuela.
Cada vez se apuesta menos y se va a lo seguro. Pero el público se merece que le cuenten nuevas historias que sean interesantes, refrescantes y, por sobre todas las cosas, que le devuelvan el amor por el cine. No es mucho pedir.








