Un equipo de la Universidad de Minnesota ha anunciado un hito en la biología sintética: la creación de SpudCell, una célula artificial construida enteramente a partir de componentes químicos no vivos que es capaz de alimentarse, crecer, replicar su genoma y dividirse, completando un ciclo de vida comparable al de una célula biológica.
Según la investigadora principal, Kate Adamala, profesora de biología sintética, “hemos reproducido en química lo que antes solo era posible en biología: el conjunto completo de comportamientos de una célula”. Para ella, este avance demuestra que “las funciones más fundamentales de la vida, como el crecimiento y la replicación, no necesitan una misteriosa chispa mágica”.
CARACTERÍSTICAS TÉCNICAS DE SPUDCELL
SpudCell es una estructura similar a un liposoma (una gota microscópica rodeada de una membrana lipídica) que contiene un genoma artificial de unas 90.000 parejas de bases, distribuido en siete (o nueve, según fuentes) plásmidos independientes. Este genoma codifica solo 36 genes, un tamaño muy reducido comparado con el de bacterias comunes o el genoma humano. Su diseño modular permite programar funciones de forma separada.
El sistema utiliza un conjunto de 36 enzimas purificadas (incluyendo ribosomas del sistema PURE), proteínas y componentes químicos definidos. A diferencia de intentos anteriores, que partían de células vivas a las que se les eliminaban genes (como el trabajo de Craig Venter), SpudCell se construye de abajo hacia arriba, desde componentes no vivos.
Uno de los aspectos más novedosos es su mecanismo de división celular. Sin citoesqueleto como las células naturales, SpudCell acumula proteínas en la membrana que provocan su separación en dos células hijas. Además, se alimenta fusionándose con liposomas “alimentadores” que aportan nutrientes.
EVIDENCIA DE SELECCIÓN NATURAL
Los investigadores generaron una variante modificada genéticamente que crecía más rápido. Tras cinco generaciones, esta versión desplazó a la original y mostró mayor ventaja cuando los nutrientes eran escasos. Este comportamiento refleja procesos de competencia y selección en un sistema completamente sintético.
POTENCIALES APLICACIONES Y BIOTIC
Los responsables del proyecto ven en SpudCell una plataforma para ingeniería biológica avanzada: producción de moléculas terapéuticas, transformaciones moleculares difíciles o incluso “fábricas biológicas” para combustibles y medicamentos sin procesos industriales contaminantes. Con este fin, han impulsado Biotic, una organización sin ánimo de lucro que promueve el desarrollo abierto y colaborativo de células sintéticas.
SIN REVISIÓN POR PARES Y CONTROVERSIA
El trabajo aún no ha sido publicado en una revista científica revisada por pares. El manuscrito (de unas 190 páginas) fue rechazado por la revista Cell, donde un revisor argumentó que las SpudCells “no eran biología real”. El equipo lo ha difundido a través de su web, preprints y comunicados de prensa, lo que ha generado debate en la comunidad científica sobre la forma de difusión.
Expertos consultados por el Science Media Center (SMC) España valoran el avance con cautela. Luis Serrano (CRG-EMBO) lo califica de “avance importante”, aunque señala que utiliza muchos componentes naturales y se asemeja más a una célula mínima que a una completamente diseñada. Destaca especialmente el mecanismo de división.
Juli Peretó (Universidad de Valencia) considera que, de confirmarse, es “un punto de inflexión”, pero insiste en esperar a la revisión por pares ante la vía “heterodoxa” de difusión.
Otros científicos, como Drew Endy (Stanford), lo ven como “una célula construida, no nacida” que abre una nueva era en la bioingeniería.
Adamala y su equipo no afirman que sea “vida” en sentido estricto. Es un sistema frágil, dependiente del laboratorio y que solo completa unas pocas generaciones. Sin embargo, representa el sistema sintético más avanzado hasta la fecha que integra las funciones esenciales de la vida. Como dice Adamala: “La vida no es binaria”.
SpudCell, cuyo nombre evoca tanto una “patata” (por su forma) como el Sputnik (por inaugurar una nueva era), podría ser el primer paso hacia una biología verdaderamente programable.








