Las señales de un clima en transformación acelerada son inequívocas en toda la región. El aumento del nivel del mar, la acidificación y el calentamiento de los océanos, la pérdida de glaciares y la intensificación de fenómenos extremos marcaron el año 2025, según el informe Estado del clima en América Latina y el Caribe 2025 de la Organización Meteorológica Mundial (OMM), presentado en el Ministerio de Agricultura y Ganadería de Brasil.
La secretaria general de la OMM, Celeste Saulo, resumió la situación con claridad: “Las señales de un clima cambiante son inequívocas en toda América Latina y el Caribe, desde la reducción acelerada de los glaciares y el aumento del nivel del mar hasta la rápida intensificación de los ciclones tropicales, el calor extremo, las crecidas y las sequías”.
De los cuatro períodos de 30 años analizados, el comprendido entre 1991 y 2025 registra la tendencia de calentamiento más intensa desde 1900: aproximadamente 0,26 °C por decenio en América del Sur y 0,25 °C por decenio en América Central y el Caribe. México lideró el ritmo regional con 0,34 °C por decenio. En 2025, la temperatura media anual se situó entre la quinta y la octava más elevada registrada.
Olas de calor recurrentes e intensas superaron ampliamente los 40 °C en vastas zonas de América del Norte, Central y del Sur. Destacaron récords como los 52,7 °C en Mexicali (México), nuevo máximo nacional, los 44 °C en Río de Janeiro (Brasil) y los 44,8 °C en Mariscal Estigarribia (Paraguay). Estas condiciones impusieron una carga creciente sobre los sistemas de salud pública.
El informe estima que, entre 2012 y 2021, se produjeron unas 13 000 muertes anuales atribuibles al calor en 17 países analizados, aunque muchos Estados no registran sistemáticamente estos datos por causa específica, lo que sugiere una notable subestimación.
Uno de los episodios más dramáticos fue el huracán Melissa, que en octubre de 2025 se convirtió en el primer huracán de categoría 5 en tocar tierra en Jamaica del que se tiene constancia. Provocó al menos 45 muertes y pérdidas económicas estimadas en unos 8.800 millones de dólares, equivalentes a más del 41% del PIB del país.
A pesar de su virulencia sin precedentes, las autoridades jamaicanas utilizaron modelización de riesgos avanzada para activar medidas financieras anticipadas y planes de preparación, lo que limitó el número de víctimas. “En este informe se evidencia el incremento de los riesgos, pero también el aumento de nuestra capacidad de anticipación y de actuación para salvar vidas y proteger medios de subsistencia”, destacó Saulo.
PRECIPITACIONES EXTREMAS Y CRISIS HÍDRICA
En los últimos 50 años, las lluvias se han vuelto más extremas: alternan sequías prolongadas con episodios torrenciales. Las precipitaciones intensas aumentaron en América Central, norte de Sudamérica (Colombia, Venezuela y Amazonía) y el sureste (sur de Brasil, Uruguay y norte de Argentina). En 2025, las inundaciones afectaron gravemente a Perú y Ecuador (más de 110 000 personas en marzo), causaron 83 muertes en México en octubre y generaron deslizamientos generalizados.
Junio de 2025 fue el mes más lluvioso registrado en México, pero la sequía afectó hasta el 85 % del territorio en su pico, provocando crisis en cultivos y embalses. Sequías también golpearon el centro de Chile, noreste de Brasil, Caribe y sur de Sudamérica, agravando pérdidas agrícolas e incendios.
GLACIARES
Los glaciares andinos, vitales para unos 90 millones de personas (agua potable, hidroelectricidad y agricultura), pierden masa a ritmo acelerado, especialmente en los Andes meridionales y glaciares tropicales de Colombia y Ecuador. Esta “torre de agua” enfrenta el triple desafío de menos hielo, mayor demanda y limitada capacidad de adaptación en comunidades rurales.
OCÉANOS MÁS CÁLIDOS, ÁCIDOS Y CON NIVEL DEL MAR EN ASCENSO
El 8,8 % del litoral mundial corresponde a América Latina. El océano absorbe calor y CO₂, lo que provoca calentamiento, acidificación (mínimos históricos de pH en amplias zonas del Atlántico y Pacífico) y desoxigenación, con graves daños a arrecifes de coral y pesquerías. Olas de calor marinas extremas afectaron el golfo de México, el Caribe y costas chilenas. En algunas zonas costeras del Atlántico tropical y el Caribe, el nivel del mar subió más rápido que la media global.
El informe también advierte sobre impactos simultáneos en los sistemas agroalimentarios, que amenazan producción, medios rurales, acceso a alimentos y mercados.






