En los consultorios odontológicos, los adhesivos dentales se utilizan a diario para colocar carillas, reconstruir dientes fracturados o realizar restauraciones con resinas compuestas. Estos materiales actúan como un nexo esencial entre el material restaurador y los tejidos dentarios mineralizados, principalmente el esmalte y la dentina, permitiendo uniones fuertes y duraderas sin necesidad de preparaciones invasivas.
Sin embargo, un estudio reciente de la Facultad de Odontología de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), dirigido por el investigador Gabriel Lazo, pone en alerta sobre posibles efectos no deseados de los adhesivos universales monocomponentes de última generación. Los resultados preliminares indican que estos productos pueden generar una desmineralización selectiva del esmalte, con patrones de grabado ácido variables según la microestructura del tejido.
Los adhesivos universales representan un avance significativo respecto a los sistemas tradicionales de dos pasos. Estos monocomponentes incorporan monómeros ácidos (como el MDP) que, al aplicarse directamente sobre el esmalte, crean micro-retenciones responsables de la adhesión. Tras la fotocuración (polimerización con luz especial), los monómeros hidrofóbicos reducen la permeabilidad al agua y favorecen una unión más estable.
Esta simplificación reduce tiempos clínicos, mejora la comodidad del paciente y amplía las indicaciones, ya que muchos de estos adhesivos son multimodales: pueden usarse en modo autograbante (self-etch), grabado total (etch-and-rinse) o grabado selectivo.
El equipo de Lazo, del Laboratorio de Ciencias Básicas y Aplicadas de la Facultad de Odontología UNLP, centró su análisis en el esmalte por ser el tejido más expuesto a factores físicos y químicos de la cavidad bucal y por su alta mineralización (principalmente cristales de fosfato de calcio organizados en prismas). Su microarquitectura incluye variantes como las bandas de Hunter-Schreger, el esmalte nudoso, las estrías de Retzius y el esmalte radial.
Los investigadores prepararon muestras de piezas dentarias incluidas en resina, pulidas y tratadas con distintos adhesivos (entre ellos Ambar Universal APS de FGM y Zipbond de SDI). Luego, las observaron con microscopio electrónico de barrido (MEB) para evaluar las modificaciones en las estructuras primarias (prismas) y secundarias.
Los hallazgos muestran que el patrón de grabado generado por el adhesivo no es uniforme. Depende de la organización microestructural del esmalte en cada zona del diente. En el esmalte nudoso, por ejemplo, los patrones resultaron más irregulares. Además, se observó disolución mineral con exposición de estructuras como las bandas de Hunter-Schreger y las estrías de Retzius.
“El esmalte fue seleccionado como objeto de estudio por ser el tejido más expuesto… y por su alta carga mineral”, explicó Gabriel Lazo. Los resultados preliminares “refuerzan la idea de que la efectividad de los sistemas adhesivos puede estar condicionada por la microestructura del esmalte y por el patrón de grabado que se produce en cada zona del diente”, remarcó.
Estudios previos del mismo equipo y otros trabajos internacionales coinciden en que los adhesivos autograbantes producen cambios más superficiales que el grabado con ácido fosfórico, preservando parcialmente la organización adamantina, aunque con variabilidad según la composición (por ejemplo, presencia de GPDM o 10-MDP).






