El café, una de las bebidas más consumidas en el mundo, no solo es un estimulante diario para millones de personas, sino que también puede contribuir a la salud cardiovascular cuando se consume con moderación. Un nuevo informe científico de la American Heart Association (AHA), publicado en la revista Circulation, concluye que hasta cinco tazas al día (equivalente a unos 400 mg de cafeína) son seguras para la mayoría de los adultos sanos y podrían incluso reducir el riesgo de varias enfermedades del corazón.
Gregory Marcus, primer autor del trabajo e investigador de la Universidad de California en San Francisco, afirma: “La cafeína que se obtiene gracias al café es fundamental para la vida cotidiana de millones de personas. Nuestros hallazgos revelan que el equivalente a un máximo de 5 tazas al día es seguro, pero que las dosis muy elevadas —vistas en bebidas energéticas— podrían tener consecuencias nocivas”.
BENEFICIOS
El consumo habitual de café se asocia con un menor riesgo de enfermedades cardiovasculares, como insuficiencia cardíaca, arritmias (especialmente fibrilación auricular), accidentes cerebrovasculares (ictus) y enfermedad arterial coronaria. Además, reduce entre un 20% y un 30% el riesgo de diabetes tipo 2.
Estos efectos no se deben únicamente a la cafeína. El café es rico en compuestos bioactivos con propiedades antioxidantes y antiinflamatorias, como polifenoles y ácidos clorogénicos, que ayudan a mejorar la función de los vasos sanguíneos, reducir la inflamación y favorecer un mejor metabolismo de la glucosa.
Ensayos aleatorizados, considerados los más rigurosos, han demostrado que el café con cafeína se asocia con menor riesgo de fibrilación auricular, aunque puede aumentar ligeramente las contracciones ventriculares prematuras. Los beneficios se observan especialmente en un rango de 2 a 4 tazas diarias.
Los expertos insisten en que los beneficios se obtienen principalmente con café negro, sin azúcares, edulcorantes, aromatizantes ni cremas. Además, el método de preparación importa: los cafés filtrados con papel o instantáneos son los más recomendables, ya que eliminan el cafestol, un compuesto que puede elevar el colesterol LDL (“malo”). Los métodos sin filtro (prensa francesa, espresso o turco) retienen más esta sustancia.
RIESGOS
El informe diferencia claramente el café de otras fuentes de cafeína. Las bebidas energéticas y chupitos estimulantes, que pueden contener entre 3 y 4 veces más cafeína que un café normal, se asocian con mayor riesgo de hipertensión arterial y alteraciones del ritmo cardíaco. Estos productos suelen incluir otros estimulantes que potencian los efectos negativos.
“Las dosis muy elevadas vistas en bebidas energéticas podrían tener consecuencias nocivas”, advierte Marcus. Se necesitan más estudios para entender mejor su impacto en diferentes poblaciones.
La cafeína se metaboliza en el hígado y alcanza su pico en aproximadamente una hora. Sus efectos a corto plazo incluyen un aumento temporal de la presión arterial, la frecuencia cardíaca y los niveles de azúcar en sangre, además de mayor alerta. La velocidad de metabolización varía según genética, edad, metabolismo y tolerancia individual.






