“Tus números no nos sirven”, le dijeron en las discográficas a Abril Sosa, y esa sentencia fue una “daga en el corazón”. El músico, de larga trayectoria en la escena como baterista de Catupecu Machu, líder de Cuentos Borgeanos y solista, no encontró un sello que apostara a sus nuevas canciones. Por eso, decidió correrse de la industria mainstream, autoproducirse y crear una plataforma para subir su disco. “Es mi rebelión y mi resistencia”, afirma. “A los artistas nos convencieron de que la música tiene que ser gratis y aprendimos a regalarla. Hoy todo se mueve por estadísticas, no por calidad artística”, agrega.
Anhelando los tiempos analógicos, disfruta de escuchar un álbum completo “como antes”, entonces dice: “La gente que quiere escuchar el disco lo tiene que comprar. Yo invito a que se abran un vino o se hagan un mate, y se sienten a escucharlo. Si no quieren, que no lo hagan, y que se queden con la propuesta del algoritmo y los que manejan el negocio”.
Apunta al boca a boca y a innovar en la difusión para seguir creciendo. “Prefiero tocar para pocas personas que se tomen el laburo de conectar con la obra que aspirar a estar en todas las playlists. Nunca me interesó la fama, me importa el contenido artístico genuino”, confiesa.
Anticipa que amplió la idea a otros artistas, y lanzará una plataforma con otros músicos disponibles.
- ¿Un disco que recomiendes?
Amnesiac, de Radiohead.

UN HOMBRE SENTADO EN UN CUADRO DE CHAGALL
Pop rock con texturas electrónicas, juego entre lo orgánico y la programación. Letras profundas en cuidadas líricas. Disponible en www.abrilsosa.com.
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