Una exhaustiva revisión publicada en la prestigiosa revista The Lancet confirma que las vacunas basadas en ARN mensajero (ARNm) son una plataforma segura y altamente eficaz contra enfermedades infecciosas como la COVID-19, tras la administración de miles de millones de dosis en todo el mundo. El estudio, liderado por investigadores de la Universidad de Columbia Británica (Canadá), abre además la puerta a su uso en otras infecciones, ciertos tipos de cáncer y dolencias autoinmunes.
La revisión integra evidencia de investigaciones básicas, ensayos clínicos y estudios de efectividad en condiciones reales. “Después de miles de millones de dosis, contamos con una cantidad extraordinaria de evidencia científica”, afirma la autora principal, Anna Blakney, investigadora de los Michael Smith Laboratories y de la Escuela de Ingeniería Biomédica de la UBC. “Esta revisión confirma que las vacunas de ARNm constituyen una plataforma segura y muy eficaz, respaldada por rigurosos ensayos y por la vigilancia en condiciones reales”.
Como cualquier vacuna, las de ARNm pueden causar efectos secundarios, en su mayoría leves y transitorios (dolor en el brazo, fatiga o fiebre). Las reacciones graves son poco frecuentes. La miocarditis y pericarditis, por ejemplo, se presentan con mayor incidencia en varones jóvenes, pero con tasas bajas: aproximadamente 12,6 casos por millón para la vacuna de Pfizer-BioNTech y 35,6 por millón para la de Moderna. Los autores subrayan que estos riesgos son significativamente menores que los asociados a la infección por SARS-CoV-2 y que los beneficios —protección frente a enfermedad grave, hospitalización y muerte— superan ampliamente los posibles efectos adversos.
El análisis muestra una efectividad media del 87% contra la infección documentada por SARS-CoV-2, del 93% contra hospitalizaciones y del 94% contra mortalidad en las primeras semanas tras la vacunación. Esta protección se mantiene elevada en grupos vulnerables, como niños, mujeres embarazadas y personas inmunodeprimidas. Las dosis de refuerzo prolongan y fortalecen la inmunidad, y las actualizaciones de las formulaciones han permitido mantener la eficacia frente a nuevas variantes.
Manish Sadarangani, profesor de Pediatría en la UBC y director del Vaccine Evaluation Center, destaca la importancia de la comunicación transparente: “Es esencial para generar confianza pública, contrarrestar la desinformación y favorecer decisiones informadas sobre la vacunación”.
Los autores desmienten mitos persistentes: el ARNm no modifica el ADN humano. Proporciona instrucciones temporales a las células para producir una proteína del virus que activa la respuesta inmunitaria. Tanto el ARNm como las nanopartículas lipídicas que lo transportan se degradan y eliminan rápidamente del organismo.
Por otro lado, la tecnología ARNm ya se investiga contra la gripe, el virus respiratorio sincitial (VRS), vacunas personalizadas contra tumores y terapias para enfermedades autoinmunes. “Esto trata, sobre todo, de lo que viene después”, señala Blakney. “Comprender cómo funcionan estas vacunas y por qué son seguras ayudará a reforzar la confianza en la próxima generación de medicamentos”.
En paralelo, investigadores de la Universidad de Cambridge publicaron en npj Vaccines un estudio que sugiere un beneficio adicional inesperado de los refuerzos contra la COVID-19. Los anticuerpos generados tras cuatro dosis, incluida una bivalente, neutralizan no solo variantes del SARS-CoV-2, sino también sarbecovirus animales presentes en murciélagos y pangolines, con potencial para infectar humanos.
“Esperábamos que la vacuna protegiera frente a las variantes actuales, pero nos sorprendió comprobar que también proporciona protección frente a algunos coronavirus animales con potencial para causar futuras pandemias”, explica Grace West, primera autora del estudio. Estos hallazgos podrían orientar el desarrollo de vacunas pan-coronavirus que protejan frente a familias completas de virus, no solo a variantes específicas.








