Las personas con mejor salud cardiovascular antes de la pandemia tuvieron significativamente menos probabilidades de ser hospitalizadas o morir por COVID-19. Así lo revela un estudio publicado en la revista Journal of the American Heart Association (JAHA), que por primera vez utilizó el índice Life’s Essential 8 (LE8) de la American Heart Association para analizar esta relación.
El trabajo, liderado por investigadores de la Universidad de Vermont (EE.UU.), evaluó la salud cardíaca de aproximadamente 30.000 adultos sin enfermedad cardiovascular clínica previa. Los resultados muestran que los participantes con puntuaciones más altas en el LE8 —que incluye actividad física, índice de masa corporal, presión arterial, colesterol, glucosa, dieta, sueño y consumo de tabaco— presentaron una reducción del 46% en el riesgo de hospitalización o muerte por COVID-19 en comparación con aquellos que tenían la peor salud cardíaca.
Por cada aumento de 14 puntos en la puntuación LE8 (equivalente a una desviación estándar), el riesgo de formas graves de la infección se redujo en un 20%. Además, componentes específicos como mayor actividad física, mejor control del peso, presión arterial más baja y patrones de sueño saludables se asociaron individualmente con menor riesgo.
Entre el 1 de marzo de 2020 y el 28 de febrero de 2023, los investigadores documentaron 681 casos graves de COVID-19. La edad media de los participantes era de 66 años y el 61% eran mujeres. Aproximadamente el 18% tenía una salud cardíaca alta, el 70% moderada y el 12% baja.
“Las personas con mejor salud cardíaca suelen tener mejores resultados cuando se enfrentan a un nuevo problema médico”, explicó Tim Plante, coautor principal del estudio e investigador de la Universidad de Vermont. Sin embargo, la relación es bidireccional: el virus SARS-CoV-2 también afecta directamente al corazón, aumentando el riesgo de infartos, coágulos, insuficiencia cardíaca y miocarditis.
Elizabeth C. Oelsner, coautora sénior e investigadora de la Universidad de Columbia, señaló: “Una infección viral es como una prueba de esfuerzo para el corazón. Nuestros resultados revelan que una mejor salud cardíaca —algo que todos podemos mejorar— nos prepara mejor para enfrentar distintas enfermedades”.
Plante destacó la magnitud de la pandemia en Estados Unidos: “La COVID-19 causó 1,22 millones de muertes entre marzo de 2020 y marzo de 2025. Nuestros hallazgos sugieren que el impacto podría haber sido menor si la población hubiera gozado de mejor salud cardíaca antes del brote”. No obstante, aclaró que se trata de un estudio observacional y no prueba causalidad directa.
EL CORAZÓN SANO, MEJOR PREPARADO PARA EL ESTRÉS
Los expertos coinciden en que un corazón saludable proporciona mayor “reserva fisiológica” para tolerar el estrés de una infección respiratoria grave. “La COVID es un evento muy estresante para el organismo y las personas con mejor salud cardíaca están mejor preparadas”, añadió Plante.
Sadiya Khan, investigadora de la Universidad de Northwestern y no involucrada en el estudio, enfatizó la importancia del estilo de vida: “Los hábitos saludables marcan la diferencia a la hora de prevenir enfermedades cardíacas y aportan beneficios directos en la prevención de diferentes infecciones respiratorias”. Khan recordó además la relevancia de la vacunación contra la COVID, especialmente en personas mayores o con enfermedades cardíacas.






