Un equipo internacional de investigadores españoles ha logrado un hito en la investigación de la enfermedad de Alzheimer. Por primera vez, han conseguido visualizar en ratones vivos la acumulación de microtrombos (coágulos microscópicos de sangre) en el cerebro de un modelo de esta patología, utilizando técnicas de neuroimagen no invasivas como la Tomografía por Emisión de Positrones (PET).
El estudio, liderado por la científica Marta Cortés Canteli (Científica Titular en el Centro de Neurociencia Cajal del CSIC y colaboradora del CNIC), involucra al Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares Carlos III (CNIC), el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y el Instituto de Investigación Sanitaria Fundación Jiménez Díaz (IIS-FJD), con colaboraciones adicionales del Instituto de Investigación Sanitaria Gregorio Marañón, la Universidad Complutense de Madrid y el Centro de Investigaciones Energéticas, Medioambientales y Tecnológicas (CIEMAT), entre otros. Sus resultados se publican en la prestigiosa revista Alzheimer’s & Dementia.
Los microtrombos son pequeños coágulos que se forman en los vasos sanguíneos más finos del cerebro. Según los autores, más de la mitad de los pacientes con alzhéimer presentan estos microtrombos como consecuencia de un estado procoagulante subyacente. Estos coágulos alteran directamente el flujo sanguíneo cerebral, promueven la hipoperfusión y aceleran el avance de la patología neurodegenerativa.
Hasta ahora, estos microtrombos solo se detectaban post mortem en el tejido cerebral, lo que impedía identificar a tiempo a los pacientes que podrían beneficiarse de tratamientos anticoagulantes ya disponibles en la clínica. Esta nueva herramienta de imagen cambia ese panorama y abre la puerta a una medicina personalizada en el alzhéimer.
Los investigadores emplearon sondas radiactivas específicas que se unen a la fibrina (proteína clave en la coagulación) y a las plaquetas, componentes principales de los microtrombos. A mayor acumulación de estos elementos, mayor es la señal detectada por el escáner PET.
Una de las innovaciones clave del estudio es la incorporación de la química “Click”, metodología galardonada con el Premio Nobel de Química en 2022. Esta técnica permite un abordaje en dos pasos: primero se localiza la diana biológica y posteriormente se administra el trazador radiactivo. Según Marta Casquero Veiga, investigadora del IIS-FJD y coautora del trabajo, “esta aproximación mejora la calidad de la imagen y reduce la dosis de radiación a la que se expone el paciente”.
Gracias a esta estrategia, el equipo detectó incrementos significativos en la señal de las sondas en los cerebros de ratones con modelo de alzhéimer (TgCRND8), confirmando la viabilidad de esta aproximación diagnóstica para futura traducción clínica.
Además, el estudio describe por primera vez la presencia de depósitos de plaquetas asociados al estado procoagulante en muestras cerebrales humanas de donantes con alzhéimer, procedentes del Banco de Tejidos de la Fundación CIEN.
“Este hallazgo no solo arroja luz sobre la composición de los microtrombos y la naturaleza del estado procoagulante en la enfermedad de Alzheimer, sino que abre la puerta a nuevas dianas diagnósticas y terapéuticas”, afirma Marta Cortés Canteli.
El trabajo se enmarca en la visión multifactorial actual del alzhéimer, que busca intervenir en los distintos mecanismos biológicos —incluido el vascular— antes de la aparición de síntomas. “El foco se desplaza progresivamente desde las manifestaciones clínicas hacia los distintos procesos patológicos subyacentes, lo que abre nuevas oportunidades para el diagnóstico precoz y la medicina personalizada”, señala Carlos Cerón, investigador del CNIC.






