Un estudio conjunto de la Universidad Complutense de Madrid (UCM) y la Universidad Rey Juan Carlos (URJC) representa un avance significativo en la comprensión de los mecanismos inmunológicos que subyacen a la Covid persistente (también conocida como síndrome post-covid o long covid). Los investigadores han detectado dos biomarcadores que podrían facilitar su diagnóstico y seguimiento: niveles elevados de anticuerpos IgA en saliva contra la proteína nucleocápside del coronavirus y una disminución del componente C3 del sistema del complemento.
El trabajo, publicado en la revista Frontiers in Immunology, sugiere que en los pacientes con covid persistente se produce una desregulación inmunitaria a nivel de las mucosas, como si el sistema inmune permaneciera activado ante la posible persistencia del virus o sus componentes.
LOS DOS BIOMARCADORES CLAVE
Por un lado, los científicos observaron una presencia elevada de anticuerpos inmunoglobulina A (IgA) secretora en saliva dirigidos contra la nucleocápside, una proteína del SARS-CoV-2 no incluida en las vacunas administradas en España. Esto indica una respuesta inmune mucosal persistente.
Por otro, detectaron una disminución de los niveles del componente C3 del sistema del complemento, un conjunto de unas 50 proteínas que se activan en cascada ante la presencia de patógenos. El descenso de C3 podría deberse a una activación excesiva del complemento frente a componentes del virus y otros antígenos, lo que atrae y activa células inmunitarias y favorece procesos inflamatorios.
La novedad principal del estudio radica en correlacionar por primera vez los altos niveles de anticuerpos IgG anti-nucleocápside con el consumo del complemento, medido mediante el ensayo CH50. Estos anticuerpos elevados en pacientes con covid persistente podrían activar el complemento y desencadenar una respuesta inmunitaria potencialmente dañina que promueve inflamación crónica.
“Ambos parámetros considerados conjuntamente, IgA anti-nucleocápside y C3, podrían contribuir a un panel de biomarcadores para diagnóstico y seguimiento de los pacientes”, destaca Narcisa Martínez Quiles, catedrática de Inmunología de la Facultad de Medicina de la UCM y coordinadora del estudio.
Los investigadores analizaron muestras de 34 individuos que superaron la infección sin secuelas (grupo control) y de 104 pacientes con post-covid, obtenidas gracias a la colaboración con la Asociación Madrileña de Covid Persistente (AMACOP).
El covid persistente es un síndrome post-viral que puede prolongarse durante años y afectar a múltiples sistemas del organismo (vascular, inmunitario, nervioso, entre otros). Se han descrito cerca de 200 síntomas posibles, desde leves hasta graves e incapacitantes: pérdida de olfato y gusto, afonía, niebla mental, pérdida de memoria, fatiga extrema, dolor muscular y articular.
Las estimaciones más recientes indican que al menos el 10% de las infecciones en adultos (y entre el 1-4 % en niños) pueden derivar en secuelas persistentes. Factores de riesgo incluyen una mayor gravedad de la infección aguda (como neumonía), el sexo femenino, enfermedades previas e infección antes de la vacunación. Las causas exactas no se conocen del todo, pero cada vez más evidencias apuntan a una desregulación de la respuesta inmunitaria.






