Diminutos robots chinos prometen revolucionar el tratamiento de la sinusitis crónica
Un equipo de investigadores de universidades chinas, en colaboración con centros de Hong Kong y Macao, ha desarrollado enjambres de microrobots capaces de combatir infecciones persistentes en los senos nasales sin necesidad de antibióticos ni métodos invasivos. Este avance, probado con éxito en ensayos preclínicos con animales, podría transformar el tratamiento de la sinusitis crónica, según un estudio publicado el 25 de junio de 2025 en la revista Science Robotics.
Estos microrobots, partículas microscópicas más pequeñas que un grano de polvo, se introducen por la fosa nasal mediante un conducto y son guiados por campos electromagnéticos hasta el foco de la infección. Una vez en el lugar, una fibra óptica emite luz que activa sus propiedades térmicas y catalíticas, permitiendo que los robots se calienten, penetren el pus viscoso y destruyan las bacterias al romper sus paredes celulares y liberar especies reactivas de oxígeno.
El estudio, liderado por Hai Dong Yu y realizado por las universidades de Guangxi, Shenzhen, Jiangsu y Yangzhou, demostró la efectividad de los microrobots en cerdos, eliminando bacterias de los senos nasales, y en conejos vivos, sin causar daños evidentes en los tejidos. “Nuestra plataforma terapéutica microrobótica ofrece las ventajas de la no invasividad, la resistencia mínima y la intervención sin fármacos”, destacaron los autores en declaraciones recogidas por The Guardian.
El profesor Sylvain Martel, director del Laboratorio de Nano Robótica de la Politécnica de Montreal, quien no participó en el estudio, alabó la técnica por su capacidad de focalización: “En lugar de administrar medicamentos que se dispersan en el torrente sanguíneo, los microrobots permiten atacar directamente el lugar de la infección”. Este enfoque podría reducir la dependencia de antibióticos, un paso clave frente a la creciente resistencia bacteriana.
El campo de los micro y nanorrobots médicos está en auge. Además de tratar infecciones sinusales, estos dispositivos podrían usarse para administrar fármacos o eliminar bacterias en implantes médicos, como stents o mallas para hernias. Los investigadores estiman que esta tecnología podría aplicarse clínicamente en tratamientos para infecciones de vejiga, intestinos y senos paranasales en un plazo de cinco a diez años.
A pesar de su potencial, los microrobots son una tecnología emergente con riesgos. Uno de los principales es la posibilidad de que algunos dispositivos queden en el cuerpo tras el tratamiento, lo que podría generar efectos secundarios a largo plazo.






