Un reciente estudio publicado en Nature Communications y replicado por el portal SINC, revela que el virus del herpes simple-1 (VHS-1), conocido comúnmente como herpes labial, no solo depende de las células humanas para reproducirse, sino que actúa como un “interiorista oportunista” que reorganiza la arquitectura tridimensional del genoma humano para maximizar su capacidad de replicación. Este descubrimiento, liderado por un equipo del Centro de Regulación Genómica (CRG) de Barcelona, abre nuevas perspectivas para combatir un virus que afecta a casi cuatro mil millones de personas en todo el mundo.
El VHS-1, que infecta de por vida a dos de cada tres personas menores de 50 años, secuestra la maquinaria celular del huésped con una precisión sorprendente. Según Esther González Almela, primera firmante del estudio, el virus “remodela el genoma humano con gran precisión y elige con qué partes entra en contacto” para aprovechar los recursos celulares. Este mecanismo de manipulación, hasta ahora desconocido, permite al virus acceder a los genes humanos más útiles para su reproducción.
El estudio demuestra que esta remodelación es deliberada y ocurre en las primeras horas de la infección. Utilizando técnicas avanzadas como la microscopía de superresolución y Hi-C, los investigadores observaron cómo el virus reorganiza el ADN humano en el espacio tridimensional.
Durante la primera hora de invasión, el VHS-1 secuestra la enzima ARN-polimerasa II para sintetizar sus propias proteínas, mientras que otras enzimas humanas, como la topoisomerasa I y la cohesina, son redirigidas a los compartimentos de replicación viral.
Tres horas después de la infección, la mayoría de las polimerasas humanas abandonan los genes del huésped, provocando un colapso en la transcripción del genoma humano. Esto lleva a que la cromatina, la forma natural del ADN dentro de las células, se compacte hasta ocupar solo el 30 % de su volumen original. Este descubrimiento desafía la creencia previa de que la estructura de la cromatina determina la actividad de los genes. “Siempre pensamos que la cromatina densa apagaba los genes, pero aquí vemos lo contrario: primero se detiene la transcripción y luego el ADN se compacta”, explica Álvaro Castells García, coautor del estudio.
Uno de los hallazgos más prometedores es que la inactivación de la topoisomerasa I, una enzima humana, bloquea completamente la capacidad del VHS-1 para reorganizar el genoma, deteniendo la infección antes de que el virus pueda producir nuevas partículas. “En cultivo celular, la inhibición de esta enzima detuvo la infección por completo”, señala Pia Cosma, autora principal del estudio y profesora de investigación ICREA en el CRG. Este descubrimiento identifica a la topoisomerasa I como una potencial diana terapéutica para desarrollar tratamientos contra el VHS-1.
UN DESAFÍO GLOBAL
El VHS-1 representa un desafío significativo para la salud mundial debido a su alta prevalencia y su capacidad para causar brotes recurrentes. Aunque la mayoría de las infecciones son asintomáticas o se manifiestan como herpes labial, en casos raros puede provocar ceguera o enfermedades graves en recién nacidos y personas inmunodeprimidas. Actualmente, no existe cura, y las cepas resistentes a los tratamientos disponibles están en aumento.






