En un hito para la medicina genética, investigadores de los Países Bajos han logrado editar con éxito mutaciones dañinas en el ADN mitocondrial utilizando una herramienta innovadora conocida como editor de bases. Los resultados, publicados en la revista PLOS Biology y replicados en el portal SINC, representan un avance prometedor para el tratamiento de enfermedades mitocondriales raras, ofreciendo esperanza a pacientes con trastornos hereditarios, cáncer y afecciones relacionadas con el envejecimiento.
Las mitocondrias, conocidas como las «centrales energéticas» de las células, contienen un pequeño conjunto de ADN propio. Las mutaciones en este ADN mitocondrial pueden causar una amplia gama de enfermedades graves, transmitidas principalmente por vía materna. Aunque la tecnología CRISPR ha revolucionado la edición del ADN nuclear, su incapacidad para atravesar la membrana mitocondrial ha limitado su aplicación en estas enfermedades. Sin embargo, el equipo holandés ha superado esta barrera utilizando un editor de bases chamado DdCBE (editor de bases de citosina derivado de la toxina desaminasa de ADN bicatenario A), que permite cambiar una sola letra del código genético sin necesidad de cortar el ADN.
El estudio demostró la eficacia de esta técnica en condiciones de laboratorio, corrigiendo mutaciones mitocondriales en diversos tipos celulares asociados a enfermedades. Los investigadores modificaron células hepáticas para inducir una mutación que afecta la producción de energía y, posteriormente, corrigieron otra mutación en células cutáneas de un paciente con un síndrome mitocondrial similar a Gitelman, logrando restaurar indicadores clave de una función mitocondrial saludable.
Para acercar esta tecnología al uso clínico, el equipo evaluó la administración de los editores de bases en forma de ARN mensajero encapsulado en nanopartículas lipídicas. Este método resultó más eficiente y menos tóxico que técnicas previas basadas en plásmidos de ADN. Además, las ediciones fueron altamente específicas, con mínimos efectos fuera del objetivo en el ADN nuclear y correcciones múltiples en el ADN mitocondrial.
“El potencial de la edición mitocondrial de bases en el modelado de enfermedades y futuras intervenciones terapéuticas la convierte en una vía prometedora para la investigación y el desarrollo de la medicina mitocondrial”, afirmaron los autores. En el estudio, también se emplearon organoides hepáticos humanos para crear un modelo de enfermedad mitocondrial, utilizando una técnica de calidad clínica para reparar mutaciones en células derivadas de pacientes.
Este avance marca un punto de inflexión para las personas con enfermedades mitocondriales, que hasta ahora no habían podido beneficiarse de los avances de la tecnología CRISPR. “Por fin contamos con una herramienta que nos permite reparar estos daños genéticos”, destacaron los investigadores, subrayando el potencial transformador de esta tecnología.






