Los koalas, icónicos marsupiales australianos en peligro de extinción, pasan la mayor parte de su vida en las ramas, pero un nuevo estudio presentado en la conferencia anual de la Sociedad de Biología Experimental en Amberes, Bélgica, señala que los breves momentos que pasan en el suelo son críticos para su supervivencia. Cerca del 66 % de las muertes de koalas ocurren durante estos desplazamientos terrestres, principalmente por ataques de perros o atropellos.
Gabriella Sparkes, investigadora doctoral de la Universidad de Queensland, Australia, y autora principal del estudio, explica: «El koala es un animal principalmente arborícola, pero la pérdida y fragmentación de su hábitat lo obliga a moverse por el suelo, donde enfrenta un alto riesgo de lesiones y muerte». Para entender mejor estos comportamientos, su equipo equipó a koalas salvajes en áreas agrícolas con collares de GPS y acelerómetros, registrando su ubicación cada cinco minutos y con mayor detalle (cada cinco segundos) cuando estaban en tierra.
Los datos revelan que los koalas solo bajan de los árboles por la noche, en movimientos que representan menos del 1 % de su día, con un promedio de dos a tres desplazamientos de unos diez minutos. «Pasan casi tanto tiempo sentados o en pausa como caminando, y solo un 7 % del tiempo en desplazamientos ágiles», indica Sparkes, sugiriendo que evalúan cuidadosamente su entorno o que el movimiento rápido implica un alto costo energético.
Este estudio, pionero en documentar con precisión los movimientos terrestres de koalas salvajes, destaca la necesidad de diseñar paisajes que reduzcan la necesidad de bajar al suelo. Entre las medidas propuestas están fomentar vegetación adecuada, mejorar la conectividad del dosel arbóreo y reducir espacios abiertos entre árboles seguros. «Comprender cómo los koalas interactúan con hábitats fragmentados es clave para desarrollar estrategias de conservación más efectivas», concluye Sparkes.






