La infertilidad afecta a una de cada seis personas en edad reproductiva a lo largo de su vida, según la Organización Mundial de la Salud (OMS). Aproximadamente la mitad de los casos involucra factores relacionados con la salud reproductiva masculina y, en particular, con la calidad del semen.
Aunque algunos factores son genéticos o están ligados a patologías médicas, muchos dependen de elementos ambientales y de estilo de vida modificables, entre ellos la alimentación. Un nuevo estudio de la Universitat Rovira i Virgili (URV), publicado en la revista Andrology, refuerza esta idea al vincular el consumo regular de frutos secos con una mejor calidad espermática.
La investigación, enmarcada en el proyecto internacional Led-Fertyl, analizó datos de 222 hombres sanos de entre 18 y 40 años. Los investigadores recopilaron información detallada sobre sus hábitos alimentarios mediante cuestionarios validados y la compararon con los resultados de sus seminogramas (análisis de semen), que evalúan concentración, recuento total, movilidad y otros parámetros de los espermatozoides.
Los resultados son claros: los hombres que consumen al menos siete raciones semanales de frutos secos (equivalente a una ración diaria de unos 30 gramos) presentan una concentración más elevada de espermatozoides y un recuento total superior. Además, tienen significativamente menos probabilidades de mostrar alteraciones en la movilidad espermática.
En concreto, aquellos con un consumo diario mostraron un 75 % menos de probabilidades de presentar problemas de movilidad espermática y un 69 % menos de riesgo de tener alguna alteración en el seminograma, según los modelos estadísticos ajustados por factores como edad, índice de masa corporal, actividad física, tabaquismo y otros hábitos dietéticos.
El estudio también evaluó qué ocurre cuando se reemplazan los frutos secos por productos ultraprocesados como patatas fritas, bollería industrial o snacks ricos en grasas saturadas y trans. Esta sustitución se asocia con peores resultados en el seminograma, especialmente en el número y la concentración de espermatozoides.
“Hay que seguir investigando para comprender mejor qué mecanismos biológicos explican estas asociaciones y hasta qué punto pueden tener implicaciones clínicas en la fertilidad masculina”, señala Estefania Dávila-Córdova, investigadora predoctoral de la URV y primera autora del artículo.
Este trabajo se suma a evidencia científica anterior. Un ensayo clínico aleatorizado publicado en The American Journal of Clinical Nutrition (2018) demostró que añadir 60 gramos diarios de frutos secos mixtos (nueces, almendras y avellanas) a una dieta occidental habitual durante 14 semanas mejoraba significativamente el recuento total, la vitalidad, la movilidad y la morfología de los espermatozoides en hombres sanos. También se observó una reducción en la fragmentación del ADN espermático.
Revisiones sistemáticas y meta-análisis posteriores han confirmado que el consumo de al menos dos raciones diarias de frutos secos puede mejorar varios parámetros seminales, probablemente gracias a su alto contenido en ácidos grasos omega-3, antioxidantes (como la vitamina E), magnesio y otros compuestos antiinflamatorios.






