Además de las doscientas piezas que conforman la muestra “Mi corazón es un imán”, Fernanda Laguna asegura que esta retrospectiva abarca a otras personas implicadas en su vida y en su recorrido artístico, y que están presentes. “Desde la señora que me vende los acrílicos, que toda mi vida pinté con lo mismo, hasta el que manda a hacer bastidores o la gente de los talleres de Villa Fiorito, todo está cruzado por el acompañamiento de otros”, cuenta la artista que cofundó un espacio artístico en ese barrio de Buenos Aires para tener dónde exponer y terminó siendo parte de la colección del MoMA de Nueva York con unos dibujos.
Seleccionando los materiales para la exposición, se sorprendió más de una vez de sus propias obras. “Me encontré con cuadros que hacía mucho que no veía, que a veces no te das cuenta de lo lindos que son hasta que pasa el tiempo. Lo lindo es eso que te conmueve”, dice quien también escribe novela y poesía. Del público solo espera que visite el museo. “La muestra es una obra. Si una obra te emocionó, te abrió algún camino, eso ya lo vale, no toda la muestra tiene que ser genial. Tampoco creo en lo genial”, comenta.
Fernanda resume estos más de treinta años con la palabra “aprendizaje”. “Para mí el arte no es producir obras, es el camino de conocimiento que se emprende a través del arte”, dice.
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“Políticas del sabor”, en el Centro Cultural Recoleta.
La revisión más completa de su obra hasta el momento, con piezas realizadas entre 1993 y 2025. Se presenta en dos salas, con cierres en distintas fechas. En el Nivel 1, hasta el 25 de mayo; en el Nivel -1, hasta el 22 de junio. En Malba, Av. Figueroa Alcorta 3415, CABA.
MI CORAZÓN ES UN IMÁN






