Un número cada vez mayor de países europeos ha detectado cepas de Neisseria gonorrhoeae resistentes a la ceftriaxona, el fármaco de primera línea para tratar la gonorrea, según una evaluación de riesgo publicada por el Centro Europeo para la Prevención y el Control de Enfermedades (ECDC). Esta tendencia representa un desafío significativo para el control de una de las infecciones de transmisión sexual (ITS) más comunes a nivel mundial.
“La transmisión local de gonorrea resistente a la ceftriaxona en Europa es una señal de alerta que no debemos ignorar”, ha afirmado Csaba Ködmön, experto en microbiología del ECDC. “Si bien el riesgo para la población general es actualmente bajo, la creciente resistencia reduce la eficacia de las terapias que utilizamos hoy en día”.
En su evaluación, el ECDC analiza los peligros asociados al aumento de infecciones por gonorrea resistente a la ceftriaxona desde 2022, basándose en informes de al menos 11 países europeos, entre ellos España. El riesgo general para la población sexualmente activa en la Unión Europea y el Espacio Económico Europeo se mantiene bajo, pero es significativamente mayor en determinados grupos: personas que mantienen relaciones sin protección con parejas ocasionales o nuevas, quienes tienen múltiples parejas, trabajadoras sexuales y sus clientes, y viajeros que visitan zonas con alta prevalencia de cepas resistentes.
La mayoría de los casos iniciales de resistencia detectados en Europa se han asociado a importaciones desde el sudeste asiático, región que sigue siendo la principal vía de introducción de estas cepas. Sin embargo, ya se reporta evidencia de transmisión local en varios países.
CIFRAS RÉCORD DE INFECCIONES
La gonorrea es una de las ITS bacterianas más frecuentes globalmente, con unos 82 millones de casos estimados cada año en el mundo. En Europa, la situación es preocupante: en 2024 se confirmaron más de 106.000 casos en la UE/EEE, el nivel más alto desde el inicio de la vigilancia en 2009. Esto representa un aumento del 303% respecto a 2015.
Sin tratamiento adecuado, la infección puede provocar complicaciones graves como enfermedad inflamatoria pélvica, infertilidad, embarazo ectópico en mujeres y, en casos crónicos, problemas más severos.
El ECDC enfatiza que, si las cepas altamente resistentes se establecen y propagan, las opciones terapéuticas podrían limitarse drásticamente. Por ello, recomienda:
-Reforzar la prevención con mensajes claros sobre sexo seguro (uso de preservativos).
-Ampliar las pruebas de detección y el diagnóstico precoz, especialmente en grupos de riesgo y tras exposiciones.
-Mejorar la vigilancia continua de la resistencia antimicrobiana (Euro-GASP).
-Realizar pruebas de susceptibilidad a los antimicrobianos y garantizar un tratamiento oportuno.
“Reforzar la prevención, ampliar las pruebas de detección de antimicrobianos y promover un diagnóstico precoz son esenciales para detectar las cepas resistentes a tiempo, limitar su propagación y mantener la gonorrea como una enfermedad tratable”, concluyó Ködmön.






